MATEO 9-10

MATEO 9

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (9,1-8):

1 Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad.

2 Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados».

3 Algunos escribas pensaron: «Este hombre blasfema:.

4 Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal?

5 ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate y camina”?

6 Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados –dijo al paralítico– levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».

7 El se levantó y se fue a su casa.

8 Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.

MATEO 9, 1-8

PERDON ES EL AGUABotón leer más 21

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (9, 9-13):

9 Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió.

10 Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.

11 Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?».

12 Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.

MATEO 9.12

13 Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

SAN BEDA EL VENERABLE (hacia 673-735), monje, doctor del a Iglesia
Homilías sobre los Evangelios, I, 21 ; CCL 122, 149-151
«En la mesa con Jesús»
«Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían, un grupo de recaudadores y otra gente de mala fama se sentaron con Jesús y sus discípulos». Procuremos penetrar más profundamente el significado de estos hechos. Mateo no sólo ofreció al Señor un banquete temporal en su casa terrena, sino que le preparó, por su fe y su amor, otro banquete mucho más grato en la casa de su corazón tal como lo dicen aquellas palabras: «Estoy ala puerta y llamo: si alguno escucha mi voz y me abre, entraré y comeremos juntos» (Ap 3,20).
Sí, el Señor está a al puerta y llama cuando nuestro corazón está pronto y atento a cumplir su voluntad, ya sea a través de una palabra de los que enseñan, ya por una inspiración interior. Abrimos la puerta a la llamada de su voz cuando, libremente, habiendo comprendido lo que debemos hacer, lo realizamos. Él entra para comer con nosotros y nosotros con él porque habita en el corazón de sus amigos a través de la gracia de su amor, para, sin cesar, alimentarlos con la luz de su presencia. De esta manera sus deseos tienden cada vez más hacia las cosas celestiales, y él mismo se deleita en esos deseos como en manjar más delicioso.

Jesús lo vio y porque lo amo, lo eligió
Jesús lo vio a un hombre llamado Mateo sentado ante la mesa de cobro de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio al publicano y, porque lo amo, lo eligió, y le dijo: sígueme, “sígueme”, que quiere decir: “imítame” le dijo sígueme, más que con sus pasos, con un modo de obrar. Porque quien dice que está en Cristo debe andar de continuo como él anduvo.
Él -continúa el texto sagrado- Se levantó y lo siguió. No hay que extrañarse del hecho que aquel recaudador de impuestos, a la primera indicacion imperativa del Señor, abandonase su preocupación por las ganancias terrenas, y, dejando de lado toda su riqueza, se adhiriese al grupo que acompañaba a aquel que él veía carecer en absoluto de bienes. Es que el Señor, que lo llamaba con fuerza por su voz, lo iluminaba de un modo interior invisible para que lo siguiera, infundiendo en su mente la luz de la gracia espiritual, para que comprendiese que aquel que aquí en la tierra lo invitaba a dejar sus negocios temporales era capaz de darle en el cielo un tesoro incorruptible. (Cfr. Mt 6,20)

SÍGUEME

SAN FRANCISCO DE ASÍS (1182-1226), fundador de los Hermanos Menores
Carta a un superior de la orden franciscana
“No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”
Y en esto quiero saber si tú amas al Señor y a mí, siervo suyo y tuyo, si haces esto, o sea que no haya ningún hermano en el mundo que, habiendo pecado todo lo que se puede pecar, y después de haber visto tus ojos, no se vaya nunca sin tu misericordia, si pidió misericordia. Y si no la pide, pregúntale tú a él si la quiere. Y si luego pecara mil veces ante tus ojos, ámalo más que a mí, para que lo atraigas al Señor; y compadécete siempre de esos tales…
Si alguno de los frailes peca mortalmente por instigación del enemigo, tendrá que recurrir, por obediencia, a su guardián. Y todos los frailes que sepan que ha pecado, no lo avergüencen ni hablan mal de él, mas tengan gran misericordia con él y tengan muy secreto el pecado de su hermano, porque no necesitan de médico los sanos, sino los enfermos. (Mt 9,12)… Igualmente estén obligados, por obediencia, a mandarlo a su custodio con un compañero. Y el custodio se comporte misericordiosamente con él, como quería que se comportaran con él, si se viese en un caso semejante.
Y si cayera en otro pecado venial, se confiese con un hermano suyo sacerdote. Y si no hubiese un sacerdote, se confiese con otro hermano suyo, hasta que haya un sacerdote que lo absuelva canónicamente, como se ha dicho. Y éste no tenga potestad de imponer más penitencia que esta: “Vete y no peques más”.(Jn 8,11)

SAN AMBROSIO (c 340-397), obispo de Milán y maestro de San Agustín, doctor de la Iglesia
“Sígueme”
He aquí la misteriosa vocación del publicano. Cristo le da la orden de seguirle, no por una cuestión material sino por el movimiento de su corazón. Y este hombre que justo entonces sacaba ávidamente su provecho de las mercancías, que explotaba duramente las fatigas y los peligros de los marineros, deja todo sobre una palabra de llamada. El que tomaba los bienes de los otros, abandona sus propios bienes. El que estaba sentado detrás de su triste mostrador, el marcha con toda su alma a continuación del Señor. Y prepara una gran comida: el hombre que recibe a Cristo en su residencia interior es saciado en delicias sin medida, de sobreabundantes alegrías. En cuanto al Señor, entra con gusto, y se pone a la mesa preparada por el amor de este que ha creído.
De un solo golpe se revela la diferencia entre los que obedecen a la Ley y los discípulos de la gracia. Agarrarse a la Ley, es sufrir en un corazón en ayunas un hambre sin remedio; acoger internamente la Palabra, recibirla en el alma, es encontrar la renovación en la abundancia de la comida y de la fuente eterna, es no tener jamás más hambre, jamás más sed.
Si el Señor come con los pecadores ¿será para prohibirnos juntarnos a la mesa y hacer vida común con los paganos? El nos dice: “No son los sanos los que necesitan del médico sino los enfermos.” (Mt 9,12) Un nuevo remedio se nos ofrece por el Maestro nuevo. No es un producto de la tierra ni ninguna ciencia sería capaz de descubrirlo.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (9,14-17):

14 Entonces se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?».

15 Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

16 Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.

17 Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (9,18-26):

18 Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá».

19 Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

20 Entonces de le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto,

21 pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada».

22 Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado». Y desde ese instante la mujer quedó curada.

23 Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo:

24 «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme». Y se reían de él.

25 Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó.

26 Y esta noticia se divulgó por aquella región.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (9,27-31):

27 Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David».

28 Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?». Ellos le respondieron: «Sí, Señor».

29 Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Que suceda como ustedes han creído».

30 Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: «¡Cuidado! Que nadie lo sepa».

31 Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (9,32-38):

32 En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.

33 El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: «Jamás se vio nada igual en Israel».

34 Pero los fariseos decían: «El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios».

35 Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.

36 Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

37 Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.

38 Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha».

MATEO 9

COMENTARIO:

Seguramente, nosotros fuimos sordos y mudos espiritualmente; porque aunque físicamente tenemos oídos y lengua, no habíamos sido desatados por El Señor. Sin embargo, por misericordia Él, nos escupió la boca por medio de Su Espíritu y proclamamos sus grandezas y predicamos de Su Palabra. Muchas personas no reciben milagros porque cuestionan con la mente las cosas sobrenaturales que vienen de Dios.

Todos nosotros, «si fuéramos consecuentes con nuestra fe, —dice san Josemaría Escrivá— al mirar a nuestro alrededor y contemplar el espectáculo de la historia y del mundo, no podríamos menos de sentir que se elevan en nuestro corazón los mismos sentimientos que animaron al de Jesucristo», lo cual nos conduciría a una generosa tarea apostólica. Pero es evidente la desproporción que existe entre las multitudes que esperan la predicación de la Buena Nueva del Reino y la escasez de obreros. La solución nos la da Jesús al final del Evangelio: rogad al Dueño de la mies que envíe obreros a sus campos (cf. Mt 9,38).

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CAMINO PROFUNDO

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MATEO 10

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (10,1-7):

1 Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

2 Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;

3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;

4 Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

5 A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.

6 Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.

7 Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.»

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (10,7-15):

7 Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.

8 Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.

9 No lleven encima oro ni plata, ni monedas,

10 ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

11 Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.

12 Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.

13 Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

14 Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies.

15 Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.

MATEO 10.8

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 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (10,16-23):

16 Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

17 Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.

18 A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.

19 Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,

20 porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

21 El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.

22 Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

23 Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes que llegue el Hijo del hombre.

MATEO 10.23

COMENTARIO:

La Iglesia y el mundo son dos realidades de “difícil” convivencia. Repasando la historia de la Iglesia, Newman decía que «la persecución es la marca de la Iglesia y quizá la más duradera de todas».
Los cristianos vivimos en el mundo, y tenemos que relacionarnos con todos. Debemos tener cuidado, se trata de no ser ingenuos, sino de ser prudentes. Esto nos remite a la astucia de la serpiente. A la vez, confiar mucho en Dios, en su Espíritu, ser sencillos, sabiendo que Él nos dirá lo que debamos decir. Esto nos refiere a la parte de la sencillez.

sencillez

Jesús no se anda con rodeos y habla bien claro: “Os entregarán a los tibunales… os perseguirán.. os azotarán… os odiarán…” Pero todo esto no debe ser un obstáculo en la misión sino una oportunidad para dar testimonio de Cristo.

Para llevar esta tarea adelante no sólo es necesario una confianza plena en Dios, sino que Jesús apunta dos cosas más:

  • Ser sagaces, es decir, vivir con los ojos abiertos para saber distinguir el bien del mal, para no ser engañados, y
  • Ser sencillos, es decir, ser humildes para poder ser creíbles.

DEMOS EL TESTIMONIO DE CRISTO PESE A TODAS LAS DIFICULTADES… HAGAMOS DE ECO

LA VIDA ES UN ECO

Seguir a Jesús es un camino de rosas pero con muchas espinas, hay que ser sagaces para saber coger la rosa sin pincharte y humildes para saber seguir adelante sin tirar la rosa, disfrutando y compartiendo su belleza y su perfume, aún cuando las espinas te hieran.

SEGUIR A JESÚS

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (10,24-33)

24 El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño.

25 Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa!

26 No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido.

27 Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

28 No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

29 ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.

30 Ustedes tienen contados todos sus cabellos.

31 No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

32 Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.

33 Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

MATEO 10.24-33

COMENTARIO:

Los discípulos no se preparan para tomar el lugar de un predecesor y establecer jerarquías entre los que más saben y los que menos. La preparación de los discípulos está encaminada al servicio misionero de la Palabra, al servicio del pueblo, a la relación filial con el Padre. Nosotros sentimos que muchas veces se presentan algunos con intención de ocupar el lugar del Maestro. Pero este puesto no está disponible porque Él aún lo ocupa.

El Maestro resucitado sigue enseñando a sus discípulos por medio del Espíritu. Continúa enviando a sus discípulos para ser misioneros abiertos a todas las gentes, y a todas sus culturas. Los sigue formando en la escucha atenta de su Palabra en la Biblia y en la vida.

MAESTRO Y ALUMNOBotón leer más 21

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (10, 34-42)

DAR CON GENEROSIDAD

34 No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada.

35 Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;

36 y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

37 El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.

38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.

39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

40 El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.

41 El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo, tendrá la recompensa de un justo.

42 Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».

APRENDER A DAR SIN ESPERAR NADA A CAMBIO

COMENTARIO:

“Hay mayor felicidad en el dar que en el recibir.”

Si Cristo fuera sólo un hombre no podríamos comprender sus palabras. Sólo Dios nos puede exigir un amor mayor a la propia madre, al propio hijo o hermano. Jesús nos pide un amor por encima de todas las cosas, incluso las más preciosas y santas; a veces invita también a renunciar al amor de una familia con tal de seguirle. El Señor es claro: nos anima a negarnos en el uso egoísta de la libertad, en nuestros pecados de soberbia, de avaricia, lujuria, ira, gula, envidia o de pereza. ¡Para amar a Dios necesitamos aprender a renunciar a nosotros mismos! Pero la negación no es un fín en sí mismo, es la otra cara del amor y de la entrega. Para poder decir “sí” a Dios y a los demás, necesitamos decirnos “no” a nosotros mismos. El fruto del amor es la generosidad, que es esa peculiar grandeza de alma en la forma de darnos. Esta capacidad de donación conlleva el desinterés y la magnanimidad. ¿Damos siempre, movidos por amor a Dios y sin buscar nuestro propio beneficio?

da sin esperar nada a cambio. Si no das así, no das. solo prestasBotón leer más 21

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Publicado el 10 julio, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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