MATEO 13-14

MATEO 13

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,1-9):

1 Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar.

2 Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa.

3 Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar.

4 Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron.

5 Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda;

6 pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron.

7 Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron.

8 Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.

9 ¡El que tenga oídos, que oiga!».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,10-17):

10 Los discípulos se acercaron y le dijeron: «¿Por qué les hablas por medio de parábolas?».

11 El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no.

12 Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.

13 Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden.

14 Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: “Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán,

15 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure”.

16 Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen.

17 Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,18-23):

18 Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador.

19 Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino.

20 El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría,

21 pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe.

22 El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto.

23 Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno».

MATEO 13 parAbola-del-sembrador-3-638

COMENTARIO:
San Cesareo de Arles (470-543), monje, obispo
Sermón al pueblo, nº 7, 1

Recibir la Palabra en tierra buena

Que Cristo os ayude, hermanos muy amados, a acoger siempre la lectura de la palabra de Dios con un corazón ávido y sediento. Así vuestra fiel obediencia os llenará de gozo espiritual. Mas, si vosotros queréis saborear la dulzura de las santas Escrituras y aprovecharos como es debido de los preceptos divinos, debéis sustraeros durante algunas horas a vuestras preocupaciones materiales. Volved a leer las palabras de Dios en vuestras casas, dedicaos enteramente a su misericordia. Así lograréis que se realice en vosotros eso que está escrito del hombre dichoso:   «Meditará día y noche la ley del Señor» (Sl 1, 2) y también: «Dichosos los que escrutan sus mandatos, los que le buscan con sincero corazón» (Sl 118, 2).

Los buenos comerciantes no buscan sacar beneficios de una sola mercancía sino de muchas. Los agricultores buscan un mayor rendimiento sembrando diversas clases de semillas. Vosotros, que buscáis beneficios espirituales, no os contentéis escuchando sólo en la iglesia los textos sagrados. Leed esos textos en vuestras casas; cuando los días son cortos, aprovechad las largas veladas. Y así podréis acumular un fermento espiritual en los graneros de vuestro corazón y dejar bien colocado el tesoro de vuestras almas, las perlas preciosas de las Escrituras.

COMENTARIO:

La semilla es presencia del futuro.
En ella está escondido lo que va a venir.
Es promesa ya presente en el hoy.
(Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, primera parte, p, 79)

COMENTARIO:
Cada uno de nosotros es una semilla que Dios ha sembrado en el mundo y nos llama a dar fruto ahí en el lugar donde nos ha sembrado. El día de nuestro bautismo recibimos el don del Espíritu Santo y las virtudes teologales. No podemos contentarnos con tener el mensaje del evangelio sólo para nosotros. ¡Somos sembradores y enviados de Dios! Plantemos semillas de paz, de fe, de perdón, de unidad. No hay nada más grande y hermoso que dar testimonio de Cristo en el mundo. Difundamos nuestra fe en la familia, en el trabajo, en la sociedad, en la Iglesia. El único camino para lograrlo es morir a nosotros mismos, como la semilla del evangelio, a fin de dar fruto. Analicemos nuestro interior y veamos cuánto fruto estamos dando por Cristo y por la Iglesia, cuánto de nuestro tiempo lo dedicamos a hacer algo por Cristo, cuántos de nuestros bienes los ponemos al servicio de los demás, cuántas de nuestras cualidades las estamos invirtiendo en bien de los otros
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La vida es el regalo que Dios nos hace. La forma en que vivas tu vida, es el regalo que le haces a Dios. (Miguel Ángel Buonarroti)

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 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,24-30):

24 Y les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

25 pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue.

26 Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.

27 Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: «Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?.

28 El les respondió: «Esto lo ha hecho algún enemigo». Los peones replicaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?».

29 «No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo.

30 Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero».

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,31-35):

31 También les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.

32 En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas».

33 Después les dijo esta otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.».

34 Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas,

35 para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: “Hablaré en parábolas anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo”.

No te fijes en cuánto das, sino en dar todo lo que eres capaz de dar: aunque sea poco puede ser la semilla de un gran árbol

No te fijes en cuánto das, sino en dar todo lo que eres capaz de dar: aunque sea poco puede ser la semilla de un gran árbol

COMENTARIO:

El Señor propone la parábola de la levadura.”Lo mismo que la levadura comunica su fuerza invisible a toda la masa, también la fuerza del Evangelio transformará el mundo entero gracias al ministerio de mis apóstoles… No me digas: “¿Qué podemos hacer, nosotros doce miserables pecadores, frente al mundo entero?” Precisamente ésta es la enorme diferencia entre causa y efecto, la victoria de un puñado de hombres frente a la multitud, que demostrará el esplendor de vuestro poder. ¿No es enterrando la levadura en la masa, ‘escondiéndola’, lo que según el Evangelio, transforma toda la masa? Así, también vosotros, apóstoles míos, mezclándoos con la masa de los pueblos, es como la penetraréis de vuestro espíritu y como triunfaréis sobre vuestros adversarios.

La levadura, desapareciendo en la masa, no pierde su fuerza; al contrario, cambia la naturaleza de toda la masa. De la misma manera, vuestra predicación cambiará a todos los pueblos. Por tanto, confiad “… Es Cristo el que da fuerza a esta levadura…” No le reprochéis, pues, el reducido número de sus discípulos: es la fuerza del mensaje lo que es grande… Basta una chispa para convertir en un incendio algunos pedazos de bosque seco, que rápidamente inflamarán a su alrededor todo el bosque verde.

San Juan Crisóstomo

COMENTARIO:

Se habla en otro lugar del grano de mostaza comparándolo a la fe. El grano de mostaza es un ser pequeño y simple, pero si se muele manifiesta su fuerza. Y la fe parece sencilla desde luego, pero si es mortificada por la adversidad, en seguida da a conocer la gracia de su virtud. Grano de mostaza son los mártires, tenían olor de fe, pero estaba oculta. Vino la persecución, fueron heridos por la espada y esparcieron por todos los ámbitos del mundo los granos de su martirio.

Por tanto, podemos comparar los primeros años del cristianismo con la semilla de mostaza. Los cristianos eran una pequeñísima minoría, eran como un grano de mostaza que comenzaba a crecer, rodeado de mil dificultades. Pero debemos aprender de esas generaciones, de cómo se fueron multiplicando anunciando a los demás el Evangelio.

Los primeros cristianos, que como levadura, fueron transformando poco a poco la sociedad, extendiéndose entre las familias, amigos, compañeros, transmitiendo la fe de persona a persona, de padres a hijos. De manera que vivir la fe, es compartir la propia fe. Cada cristiano ha de ser un apóstol, porque la fuerza de la fe, cuando es auténtica, es incontenible.

Muchos creen que Jesucristo es la levadura, porque la levadura que se hace de la harina, es de la misma especie que ella, pero tiene mayor fuerza. Así también Jesucristo es igual a sus padres en el cuerpo, pero incomparablemente superior a ellos por su dignidad. Luego, la Iglesia santa figura el tipo de la mujer, de quien se dice: “Que tomó una mujer y la escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedase fermentado”.

Nosotros somos la harina de esta mujer, la cual esconde a nuestro Señor en lo interior de nuestra alma, hasta que el calor de la sabiduría celestial fermente nuestros pensamientos más escondidos. Y como dice que la levadura está escondida en tres medidas, parece con razón que debemos creer al Hijo de Dios escondido en la ley, cubierto en los profetas y ultimado en la predicación del Evangelio. Yo, sin embargo, prefiero aceptar lo que el mismo Señor nos ha enseñado: que la levadura es la doctrina espiritual de la Iglesia y la Iglesia santifica al hombre renacido en el cuerpo, en el alma y en el espíritu por la levadura espiritual, cuando estas tres cosas se reúnen con cierto lazo en los deseos, teniendo iguales aspiraciones en su voluntad. Y así, si en esta vida permanecen las tres medidas en una misma levadura hasta que fermenten y se hagan una misma cosa, la comunión de los que aman a Cristo será incorruptible en la vida futura. San Ambrosio

La vida está compuesta de insignificancias; el año de instantes y las montañas de granos de arena. Por lo tanto no subestimes nada, por pequeño que te parezca

La vida está compuesta de insignificancias; el año de instantes y las montañas de granos de arena. Por lo tanto no subestimes nada, por pequeño que te parezca

MATEO 13,31-35

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,36-43):

36 Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo».

37 El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre;

38 el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno,

39 y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.

40 Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo.

41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal,

42 y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes.

43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!

COMUNICACION

PADRES DE LA IGLESIA

San Jerónimo: «Hay ocasiones para hacer penitencia; y se nos aconseja que no hagamos perecer en seguida a nuestros hermanos; porque puede ocurrir que alguno esté hoy manchado con algún dogma herético, mañana se arrepienta y comience a defender la verdad: “No sea que cogiendo la cizaña, arranquéis también el trigo”.»

San Agustín: «O también se arrancan al mismo tiempo el trigo y la cizaña, porque hay muchos que al principio son cizaña y después se hacen trigo. Si a éstos no se les sufre con paciencia cuando son malos, no se consigue el que muden de costumbres; y si fuesen arrancados en ese estado, se arrancaría al mismo tiempo lo que con el tiempo y el perdón hubiera sido trigo. Por eso nos previene el Señor que no hagamos desaparecer de esta vida a esa clase de hombres, no sea que por quitar la vida a los malos se la quitemos a los que quizá hubieran sido buenos, o perjudiquemos a los buenos, a quienes, a pesar suyo, pueden ser útiles.»

San Jerónimo: «Pero parece que esta doctrina contradice a aquel precepto: “Quitad el mal de entre vosotros” (1Cor 5,13); porque efectivamente si se prohíbe arrancar la cizaña, y se manda conservarla hasta la siega, ¿de qué modo se han de quitar de entre nosotros ciertos hombres? Pero no hay o es muy poca la diferencia entre el trigo y la cizaña, llamada vulgarmente vallico, que cuando aun está en estado de yerba y su tallo no está coronado de espiga, es muy parecida al trigo. Por esta razón nos advierte el Señor que no demos nuestro dictamen sin un examen detenido sobre cosas dudosas, sino que las dejemos a juicio de Dios, a fin de que arroje el Señor en el día del juicio de entre los santos, no a los criminales sospechosos sino a los que entonces serán bien manifiestos.»

San Hilario: «Después que el grano fue lanzado al campo (es decir, cuando el Salvador cayó en poder del pueblo y entregado a la muerte, fue enterrado como en el campo, y como sembrado su cuerpo), creció más que el tallo de todos los frutos, y excedió a la gloria de todos los profetas. Como una suerte de hortaliza fue dada la predicación de los profetas fue al enfermo Israel. Pero ahora, las aves del cielo habitan las ramas del árbol. Es decir, entendemos por ramas del árbol a los apóstoles extendidos por el poder de Cristo, y dando sombra al mundo, volarán hacia todas las naciones para hallar la vida y, maltratados por los huracanes —esto es, por el espíritu y las tentaciones del diablo—, en las ramas de ese árbol encontrarán el descanso.»

San Juan Crisóstomo: «“Semejante es el reino de los cielos a la levadura”, que es como si dijera: a la manera que la levadura cambia toda la harina en su sustancia, así también vosotros cambiaréis todo el mundo. Y reparad aquí la prudencia de Cristo: alega como ejemplo una cosa natural, a fin de hacernos ver que así como es imposible el que no se verifique ese cambio, así también es imposible el que no suceda lo otro. No dijo el Señor simplemente: “Que puso”, sino que “esconde”; que es como si hubiera dicho: de la misma manera vosotros, después que hubiereis estado sometidos a vuestros enemigos, triunfaréis sobre ellos. Y así como el fermento se va corrompiendo pero no se destruye, sino que poco a poco cambia toda la masa en su propia naturaleza, así sucederá en vuestra predicación. No temáis las muchas persecuciones que os he anunciado vendrán sobre vosotros. Ellas os servirán para que brilléis más y triunfaréis de todas.»

sembradores+de+cizaña+San+Agustín

COMENTARIO:

Todos tenemos la experiencia de convivir demasiado cerca con la maldad, con el pecado, con las faltas de amor…. Incluso nosotros mismos podemos vernos envueltos o tentados con la maldad… La tentación humana siempre es la de convertirnos en jueces unos de otros e incluso la de condenarnos unos a otros… Qué difícil es tener un corazón libre de venganzas y de malos sentimientos! Pero qué felicidad cuando cada noche al acostarnos hacemos revisión del día y vemos que no hay rencores en el corazón, que hemos sido capaces de perdonar y de olvidar las posibles ofensas…
El verdadero camino de la felicidad es el del AMOR, jamás la violencia, la venganza ni el rencor nos harán felices!!

Danos Señor un corazón libre de odios, un corazón que no se ofenda fácilmente, un corazón que solo piense y desee el AMOR!

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,44-46):

(Despojarse para enriquecerse)

44 El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

45 El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;

46 y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

PADRES DE LA IGLESIA

San Gregorio: «El tesoro escondido en el campo significa el deseo del Cielo, y el campo en que se esconde el tesoro es la enseñanza del estudio de las cosas divinas: “Este tesoro, cuando lo halla el hombre, lo esconde”, es decir, a fin de conservarlo; porque no basta el guardar el deseo de las cosas celestiales y defenderlo de los espíritus malignos, sino que es preciso además el despojarlo de toda gloria humana… Compra sin duda el campo después de haber vendido todo lo que posee aquél que renunciando a los placeres de la carne echa debajo de sus pies todos sus deseos terrenales por guardar las leyes divinas.»

San Juan Crisóstomo: «La palabra de Dios no solamente reporta una gran ganancia como tesoro, sino que también es preciosa como una perla. Por esta razón pone el Señor a continuación de la parábola del tesoro la de la perla.»

San Gregorio: «O también se entiende por buena perla la dulzura de la vida del Cielo, por cuya posesión quien la encuentra vende todo lo que tiene. Porque el que conoció una vez perfectamente, en cuanto es posible, la dulzura de la vida del Cielo, abandona con gusto todo lo que antes había amado sobre la tierra, halla sin belleza cuanto le agradaba a sus ojos, y sólo brilla en su alma la claridad de la perla preciosa.»

San Agustín: «El hombre que busca las perlas buenas, halla una sola que es preciosa. Esto es, al buscar a los hombres buenos para vivir con utilidad con ellos, halla a uno solo, que está sin pecado, a Jesucristo.»

«Sea cualquiera el significado que se dé a la perla preciosa, el valor de esa perla somos nosotros mismos, que no podemos poseerla más que poniendo en segundo lugar, por poseerla, todo lo que tenemos sobre la tierra. Y después de haberlo vendido todo no recibimos otro precio mayor que el que hallarnos a nosotros mismos (porque no nos pertenecíamos embebidos en tales cosas), a fin de que nos podamos entregar para obtener esa perla; no porque nuestro valor iguale al suyo, sino porque no podemos dar por ella más de lo que damos.»

COMENTARIO:

El hombre siempre busca algo. Tú, también. ¿Qué estás buscando? Algo que te llene y te haga feliz.

Dios trasciende todo. Nada puede compararse a la posesión de Dios. Ahí está su valor. Por eso, todo es nada comparado con el Reino.

Hay que captar su valor; de lo contrario no se aprecia. Esto es algo que sólo desde la fe se puede entender y vivir.

Sólo cuando se es consciente de su valor, se puede dar el paso de vender todas las cosas para quedarse con el tesoro.

Lo que llama la atención es la decisión de vender todos los bienes para comprar el campo donde se encontró el tesoro: o la piedra de gran valor. Se destacan tres actitudes: decisión, alegría y sensibilidad. “lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra aquel campo.” Lo mismo el mercader que encuentra una piedra de gran valor: “va a vender todo lo que tiene y la compra.”

En la parábola del tesoro hay que destacar el gesto de ir “corriendo de alegría” a vender todo.

En la de la piedra preciosa habría que destacar la sensibilidad, el saber apreciar el valor de lo que todos ven pero que pocos son capaces de apreciar. Es el caso de la vocación.

AFORTUNADO

COMENTARIO:

Merece mucho la pena hacer un gran esfuerzo por conseguir algo muy valioso, como el Evangelio, como el amor de Cristo, como el Reino de Dios. Con fe, veremos que la valoración de la posesión de Dios, que es el tesoro que nos habla Jesús, no puede tener ninguna comparación.

Pero para poseer a Dios, debemos despojarnos de todo, especialmente de lo que no somos, y de mucho de lo que somos y de cuanto aprisiona nuestro corazón. Es decir, nuestros afectos a lo mundano, las inclinaciones frívolas, pasiones e instintos, esto es, todo cuanto nos impida la posesión de Dios. Si vaciamos el corazón de nosotros mismos, este podrá ser ocupado por Dios.

Un muy buen negocio nos propone Jesús, el mejor de los trueques, un intercambio o entrega de cosas de poco precio, por otras valiosísimas, es así, como nos pone el ejemplo de un negociante, para indicarnos que es un hombre que conoce el valor de las cosas, y se desprende de todo por una perla fina.

Es así, como nos invita, pero también nos condiciona, que para la adquisición del Reino de los Cielos, tenemos que renunciar con alegría a todo, porque la renuncia a lo material tiene el mejor de los premios, como es la posesión de Dios.

Y nos alegramos, porque Jesús nos motiva a desprendernos de bienes transitorios e inferiores. También estamos contentos porque esta es una invitación que nos permite una reflexión y no sobrevalorar bienes que en nada aportan para hacernos de esa perla preciosa, que es la palabra de Jesús, que es la Gracia del Señor, es la joya que nos permitirá conseguir el Reino de los Cielos.

MATEO 13 TESORO ESCONDIDO

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,47-53):

VAMOS EN EL CESTO… QUE NO NOS TIREN!

47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.

48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,

50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

51 ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron.

52 Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo».

53 Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí

JUZGAR NO LO DEFINE A ÉL... TE DEFINE A TI

JUZGAR NO LO DEFINE A ÉL… TE DEFINE A TI

PADRES DE LA IGLESIA:

SAN BERNARDO:

“Haz, Señor, que me vuelva hacia las cosas con amor ordenado, apartando la mirada de la tierra y dirigiéndola al cielo, usando de este mundo como si no usase y discerniendo con cierto íntimo sabor de la mente las cosas de que servirme y de que gozar, para que me ocupe de las cosas transitorias provisionalmente y sólo lo necesario, y abrace en cambio con deseo eterno las realidades eternas.

¡Oh Verdad, patria de los desterrados y término de su exilio! Te veo, pero no puedo entrar; la carne me tiene prisionero. No soy digno de ser admitido: llevo la marca del pecado. ¡Oh Sabiduría, que te extiendes de un extremo al otro de la tierra, para gobernarlo todo con fuerza, y lo dispones todo suavemente para satisfacer y ordenar los afectos!, dirige nuestras acciones según las necesidades de nuestra vida temporal y regula nuestros afectos según las exigencias de tu verdad eterna, para que cada uno de nosotros pueda sin temor gloriarse en ti y decir: Señor, has ordenado en mí la caridad. Pues tú eres la virtud de Dios y la sabiduría de Dios, oh Cristo esposo de la Iglesia, Señor nuestro, Dios bendito sobre todas las cosas por los siglos” (San Bernardo, in Cantica, Cántico 50, 8).

SAN GREGORIO:

«Se compara la Iglesia Santa a una red porque ha sido entregada a unos pescadores, y todos mediante ella son arrastrados de las olas de la vida presente al reino eterno, a fin de que no perezcan sumergidos en el abismo de la muerte eterna. Esta Iglesia reúne toda clase de peces, porque llama para perdonarlos a todos los hombres, a los sabios y a los insensatos, a los libres y a los esclavos, a los ricos y a los pobres, a los fuertes y a los débiles. Estará completamente llena la red, esto es, la Iglesia, cuando al fin de los tiempos esté terminado el destino del género humano. Por eso sigue: “La cual cuando está llena”, etc., porque así como el mar representa al mundo, así también la ribera del mar figura el fin del mundo, y es en este momento cuando son escogidos y guardados en vasijas los buenos, y los malos son arrojados fuera. Es decir, los elegidos serán recibidos en los tabernáculos eternos, y los malos, después de haber perdido la luz que iluminaba el interior del reino, serán llevados a las tinieblas exteriores, porque ahora contiene la red de la fe igualmente, como a mezclados peces, a todos los malos y buenos. Pero luego en la ribera se verá los que estaban dentro de la red de la Iglesia.»

COMENTARIO:

Al final seremos juzgados de amor; el amor es nuestra gloria y nuestro gozo.
El camino de la gloria es el amor; y el castigo es la frustración en el amor.
¿Caminamos hacia la gloria o hacia la frustración?
Caminar bien supone, en primer lugar, entrar por nuestro propio camino, es decir, por el camino que Dios nos ha asignado, sin miedos ni temores inútiles; y, en segundo lugar, supone caminar bien cumpliendo en cada momento lo que Dios nos pide.
Pensemos por dónde nos quiere conducir el Señor y pensemos también cómo estamos caminando.

El ser bueno o malo consiste en entrar o no en el juego del amor; pero hay que entrar con todas las consecuencias.

La parábola es una invitación a la reflexión para todos aquellos que no se deciden a tomarse en serio sus responsabilidades en cuanto a compartir el amor que han recibido del Señor.

Quien es egoísta no sirve para el amor porque no sirve para compartir; y quien no sabe compartir, no sabe amar. Quien no sirve para amar no merece ser amado. En esto consiste el infierno, en no saber amar y en no sentirse amado.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,54-58):

54 y, al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. «¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros?

55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?

56 ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?».

57 Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia».

58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

COMENTARIO:

Buscar siempre la verdad y el bien, no el propio interés.

«El hombre quiere conocer, quiere encontrar la verdad. La verdad es ante todo algo del ver, del comprender, de la theoría , como la llama la tradición griega. Pero la verdad nunca es sólo teórica. San Agustín, al establecer una correlación entre las Bienaventuranzas del Sermón de la montaña y los dones del Espíritu que se mencionan en Isaías 11, habló de una reciprocidad entre “scientia” y “tristitia”: el simple saber —dice— produce tristeza. Y, en efecto, quien sólo ve y percibe todo lo que sucede en el mundo acaba por entristecerse. Pero la VERDAD significa algo más que el SABER: el conocimiento de la verdad tiene como finalidad el conocimiento del bien. Este es también el sentido del interrogante socrático: ¿Cuál es el bien que nos hace verdaderos?

La verdad nos hace buenos, y la bondad es verdadera: este es el optimismo que reina en la fe cristiana, porque a ella se le concedió la visión del Logos, de la Razón creadora que, en la encarnación de Dios, se reveló al mismo tiempo como el Bien, como la Bondad misma» (Benedicto XVI, Discurso preparado para el Encuentro con la Universidad de Roma

“Espíritu Santo, Señor, te pido que me hagas ver los hábitos de autosuficiencia profundamente arraigados que me impiden aceptar la obra de Dios en mi vida. Sé que Jesús puede hacer todo lo que nos ha prometido y me dispongo a recibir lo que Él quiera hacer en mi vida.”
 Jeremías 26,1-9
Salmo 69,5.8-10.14
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MATEO 14

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (14,1-12):

1 En aquel tiempo, la fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes,

2 y él dijo a sus allegados: «Este es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos».

3 Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe,

4 porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla».

5 Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

6 El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, la hija de Herodías bailó en público, y le agradó tanto a Herodes

7 que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.

8 Instigada por su madre, ella dijo: «Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».

9 El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran

10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

11 Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y esta la presentó a su madre.

12 Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (14,13-21):

13 Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para esta a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.

14 Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.

15 Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos».

16 Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos».

17 Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados».

18 «Tráiganmelos aquí», les dijo.

19 Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

20 Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.

21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

COMENTARIO:

Es la parábola de la compasión en acción. Y al igual que las parábolas-palabra, la parábola-acción requiere también oídos para oír.

Compasión es mucho más que un sentimiento. Compadecerse es salir de uno mismo llevando consigo lo que uno tiene, por poco que sea, para compartirlo con el que no lo tiene y que por eso mismo sufre. Lo poco pueden ser cinco panes y dos peces; eran todas las existencias alimenticias del grupo formado por Jesús y sus discípulos. Pero cuando la compasión es sincera y total, la abundancia de lo poco puede ser milagrosa.
Compasión no es enternecerse el corazón; es comprometerse para que la realidad necesitada de unos hermanos nuestros pueda sufrir una transformación. Es evidente que en el amor es más importante el obrar que el simple decir. No son palabras, son las acciones las que muestran lo que es el amor.

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Mosaico Basílica de San Apolinar el Nuevo, Rávena, milagro de los panes y los peces, (año 526). Basílica construida por orden del rey ostrogodo Teodorico el Grande

COMENTARIO:

El optimismo del cristiano es consecuencia de su fe, no de las circunstancias. Sabe que el Señor ha dispuesto todo para su mayor bien, y que Él sabe sacar fruto incluso de los aparentes fracasos; a la vez, nos pide emplear todos los medios humanos a nuestro alcance, sin dejar ni uno solo: los cinco panes y los dos peces. Eran muy poco en relación con tantos como andaban hambrientos después de una larga jornada, pero era la parte que habían de poner ellos para que el milagro se realizara. El Señor hace que los fracasos en el apostolado (una persona que no responde, que vuelve la espalda, las negativas reiteradas a dar un paso adelante en su camino hacia Dios…) nos santifiquen y santifiquen; nada se perderá. Lo que no puede dar fruto son las omisiones y los retrasos, el dejar de hacer porque parezca que es poco lo que podemos o que es mucha la resistencia del ambiente al mensaje de Cristo. El Señor quiere que pongamos los pocos panes y peces que siempre tenemos y que confiemos en Él con rectitud de intención. Unos frutos llegarán enseguida, otros los reserva el Señor para el momento y la ocasión oportuna, que Él bien conoce; siempre llegarán. Hemos de convencernos que nosotros somos nada y nada podemos por nosotros mismos, pero Jesús está a nuestro lado, y «Él, a cuyo poder y ciencia están sometidas todas las cosas, nos protege por medio de sus inspiraciones, contra toda necedad, ignorancia, cerrazón o dureza de corazón» SANTO TOMÁS.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (14,22-36):

22 En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.

23 Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

24 La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.

25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.

26 Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

27 Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman.

MATEO 14.27

28 Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua».

29 «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.

30 Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».

31 En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?».

32 En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.

33 Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».

34 Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.

35 Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos,

36 rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.

COMENTARIO:

San Gregorio de Nisa

«El Señor levanta y sustenta esta esperanza que vacila. Como hizo en la persona de Pedro cuando estaba a punto de hundirse, al volver a consolidar sus pies sobre las aguas. Por tanto, si también a nosotros nos da la mano aquel que es la Palabra, si, viéndonos vacilar en el abismo de nuestras especulaciones, nos otorga la estabilidad iluminando un poco nuestra inteligencia, entonces ya no temeremos, si caminamos agarrados de su mano» (S. Gregorio de Nisa, De beatitudinibus 6).

San Agustín: «En un sólo apóstol (esto es, en Pedro, el primero del colegio apostólico y su cabeza y en quien estaba representada la Iglesia), se nos significan las dos cosas, esto es, la fuerza cuando andaba sobre las aguas y la debilidad cuando dudó. Cada uno tiene su tempestad en la pasión que lo domina. ¿Amas a Dios? Andas sobre las aguas y tienes a tus pies el temor del mundo. ¿Amas al mundo? Él te sumergirá; pero cuando tu corazón esté agitado por el placer, invoca la divinidad de Cristo, a fin de vencer las pasiones.»

COMENTARIO:

P. Adolfo Franco, S.J.

Esta escena tan especial del evangelio se puede interpretar como una clave de nuestra vida, en su empeño por ascender más arriba; se puede interpretar como un símbolo de lo que es la ascensión espiritual. Nos presenta como los dos niveles de la realidad en los cuales nos situamos en esta vida los seres humanos: el nivel de la realidad mundana, o sea eso que vemos, pesamos y medimos; lo que llamamos nuestro mundo. Y el otro nivel, ese al que nos asomamos por la fe, al que accedemos al orar: el nivel de la realidad sobrenatural, la que está totalmente llena por Dios. Nosotros vivimos, como los apóstoles, en la barca, que está flotando y está sostenida por el agua: ese es nuestro mundo. Jesús, que acaba de orar está flotando sobre el agua. Ha orado de tal forma que está viviendo en el otro nivel, en el que se flota sobre la realidad mundana. Toda persona, cuando la oración le introduce en el ámbito sin fronteras de la fe, de alguna manera se ha puesto a caminar sobre las aguas. Y especialmente en esa oración simple y silenciosa, en que nuestro espíritu se pone en su totalidad a la vista de Dios. Pero también la oración más común de peticiones, es salir de la barca y caminar por encima de las aguas, llamados por la voz de Jesús. Y el sostén del caminante es la fe: la fe nos sostiene al ponernos a caminar sobre el mar. Porque la oración es el ejercicio valiente y decidido de la fe.

“Cristo camina sobre el agua”. Baptisterio de la ciudad de Dura Europos.

Sólo el amor hará fuerte nuestra fe.
Sólo el amor nos dará fuerzas para no dudar ante las dificultades.
Sólo el amor del corazón nos hará más fuertes que nuestras propias dudas intelectuales.

La verdadera fe no pide milagros, se fía de Alguien.
La verdadera fe nace de aceptar y fiarnos de su palabra.
La fe que pide pruebas es la mejor prueba de no ser verdadera fe.

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Publicado el 23 julio, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. ME MARAVILLAN TODAS LAS CITAS BIBLICAS ,Y MAS CON FOTOGRAFIA O PINTURA …GRACIAS POR ESTO.!!!

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