MATEO 1-4

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (1,1-16.18-23):

MATEO 1

1 Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:

2 Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos.

3 Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Aram;

4 Aram, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón.

5 Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé;

6 Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías.

7 Salomón fue padre de Roboam; Roboam, padre de Abías; Abías, padre de Asá;

8 Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Joram; Joram, padre de Ozías.

9 Ozías fue padre de Joatam; Joatam, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías;

10 Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Josías;

11 Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.

12 Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel;

13 Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacim; Eliacim, padre de Azor.

14 Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquim; Aquim, padre de Eliud;

15 Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob.

16 Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

17 El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no han vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.

19 José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

20 Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.

21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados».

22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:

23 “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel”, que traducido significa: «Dios con nosotros».

ESTRELLA FUGAZ

SAN BERNARDO (1091-1153), monje cisterciense y doctor de la Iglesia 
Homilías sobre las palabras del Evangelio:”El ángel fue enviado”, n° 2, 17

“María, de la cuál nació Jesús, llamado Cristo”

“El nombre de la Virgen era María” (Lc 1,27). Este nombre significa: “ESTRELLA DEL MAR”, y le encaja admirablemente a la Virgen madre. Nada es más justo que compararla con una estrella que da sus rayos sin alterarse, como Ella que da a luz a su hijo sin detrimento de su cuerpo virgen. Es ciertamente esta “noble estrella nacida de Jacob” (Núm 24,17), cuyo esplendor ilumina el mundo entero, que brilla en los cielos y penetra hasta los infiernos… Verdaderamente Ella es esta bella y admirable estrella, que se levanta por encima del mar inmenso, resplandeciendo de méritos, alumbrando por su ejemplo.

        Todos vosotros, quienquiera que seáis, quienquiera que estéis hoy en alta mar, sacudidos por la tormenta y la tempestad, lejos de tierra firme, poned los ojos en la luz de esta estrella, para evitar el naufragio. ¡Si los vientos de la tentación se levantan, si ves acercarse el escollo de la prueba, mira la estrella, invoca a María!

Si eres sacudido por los vacíos del orgullo, de la ambición, de la maledicencia o de los celos, levanta la mirada hacia la estrella, invoca a María…

Si te abruma la grandeza de tus pecados, humillado por la vergüenza de tu conciencia, espantado por el temor del juicio, si estás a punto de zozobrar en el precipicio de la tristeza y la desesperación, piensa en María. ¡En el peligro, la angustia, la duda, piensa en María, invoca a María!

Qué su nombre jamás abandone tus labios ni tu corazón… Siguiéndola, no te extraviarás; rogándole, no desesperarás; pensando en ella, te alejarás del falso camino. Si te tiene de la mano, no zozobrarás; si te protege, nada temerás; bajo su amparo, ignorarás el cansancio; bajo su protección, llegarás hasta el fin. Y comprenderás por tu propia experiencia cuán justas son estas palabras: “El nombre de la Virgen era María”.

HOMILÍA

Ruperto de Deutz, Libro de la santísima Trinidad y sus obras (Lib 33: 4-5 CCL CM 23, 1784-1786)

Éste es el libro de la genealogía selecta

Ábranos ahora él mismo el libro de su genealogía, para que nos sea dado ver cuál es y por qué razón se escribió dicha genealogía, y a qué se debe el enunciado de «Libro de la genealogía». En el Génesis leemos: Este es el libro de la genealogía de Adán. Cuando el Señor creó al hombre, lo hizo a su propia imagen, varón y hembra los creó, los bendijo y los llamó Hombre al crearlos. Este —dice—es el libro de la genealogía de Adán, libro terreno, libro de una genealogía terrena, de una genealogía escrita en la tierra, según aquello: Los que se apartan de ti serán inscritos en el polvo. Y efectivamente, el hombre se había apartado de Dios, y, al apartarse, mereció ser inscrito en el polvo, pues Dios le había dicho: Hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella te sacaron; pues eres polvo y al polvo volverás.

En cambio, el hombre Cristo Jesús, rey noble, rey grande, hombre celestial, hombre nuevo, si nació y se nos ha dado como rey ha sido para escribir el nombre de sus súbditos en el libro de la vida, para inscribir el nombre de sus ciudadanos en el registro del cielo. Por consiguiente, éste es el libro de la genealogía selecta, de la genealogía cristiana escrita en el cielo, libro ampliamente distinto de la genealogía de Adán, pues en éste aparece indiscriminada la genealogía de los hijos de los hombres y la de los hijos de Dios.

En cambio, este libro sólo da cabida a la genealogía de los hijos de Dios, hermanos y coherederos de Jesucristo. De no ser así, ¿cuál sería la razón de prolongar la serie genealógica hasta José, que no engendró a Jesucristo? Por eso el santo evangelista —cual convenía a la dignidad evangélica— se preocupó menos de la genealogía de Jesucristo según la carne, que afectaba a unos pocos y quepor sí sola no les bastaba para la salvación, centrando su atención en la genealogía de la gracia, que afectaba o era susceptible de afectar a una muchedumbre y que por sí sola les bastaba para la salvación. Apoyando esto con su autoridad, aquel de cuyo árbol genealógico se trata, al decirle una mujer levantando la voz de entre el gentío: ¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!, replicó, rectificando esta alabanza imperfecta en sus motivaciones: Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!

Esto es lo que hizo, oh Cristo, aquel dichoso vientre que te llevó, pues dio crédito a la palabra de Dios, creyó al ángel que le anunciaba la omnipotencia de Dios, y dio una temprana prueba de su fe diciendo: Hágase en mí según tu palabra. Esto es lo que hizo Abrahán, quien, teniendo una esposa que era estéril, dio fe a Dios que le decía: Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia. Y apoyado en esta fe y seguro del premio prometido, emprendió aquella su inacabable peregrinación. Por eso también él es dichoso con el testimonio de la alabanza evangélica, alabanza que ha quedado esculpida aquí al comienzo del libro:…de Jesucristo, hijo de Abrahán.

Por lo que a David se refiere, había sido rey, y se le había hecho una promesa real, diciendo: A uno de tu linaje pondré sobre tu trono. Más aún: con sus gestas había prefigurado los misterios del reino de Cristo, su Hijo, y los cantó de palabra. Toda la Iglesia canta sus palabras, y, cantándolas, celebra el reino de Cristo. Así, por ejemplo, en aquel rey que fue David, habla este rey, que es Cristo: Yo mismo he sido establecido rey por él en Sión, su monte santo, para proclamar el decreto del Señor.

Con razón, pues, aquí, en el árbol genealógico, el evangelista ha dado la precedencia al rey, padre del Rey, sobre el otro padre que la Escritura presenta como padre únicamente de la descendencia, es decir, del hombre, diciendo: Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

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24 Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa,

25 y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús.

MATEO 2

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (2,1-12):

1 Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén

2 y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo».

3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.

4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.

5 «En Belén de Judea, –le respondieron–, porque así está escrito por el Profeta:

6 “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”».

7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,

8 los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje».

9 Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.

10 Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,

11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.

12 Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (2,13-18):

13 Después de la partida de los magos, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

14 José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.

15 Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: “Desde Egipto llamé a mi hijo”.

16 Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los mayor le habían indicado.

17 Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:

18 “En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen”.

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19 Cuando murió Herodes, el Angel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto,

20 y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».

21 José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel.

22 Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea,

23 donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: “Será llamado Nazareno”.

MATEO 3

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (3,1-12):

1 En aquel tiempo se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea:

2 «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca».

3 A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: “Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”.

4 Juan tenía una túnica de pelos de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre.

5 La gente de Jerusalén, de toda la Judea y de toda la región del Jordán iba a su encuentro,

6 y se hacía bautizar por él en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.

7 Al ver que muchos fariseos y saduceos se acercaban a recibir su bautismo, Juan les dijo: «Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?

8 Produzcan el fruto de una sincera conversión,

9 y no se contenten con decir: «Tenemos por padre a Abraham». Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham.

10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

11 Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.

12 Tiene en su mano la horquilla y limpiará su era: recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en un fuego inextinguible».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (3,13-17):

13 Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él.

14 Juan se resistía, diciéndole: «Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!».

15 Pero Jesús le respondió: «Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo». Y Juan se lo permitió.

16 Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él.

17 Y se oyó una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».

CAPILLA SIXTINA - BAUTISMO DE CRISTO - P. Perugino (Mateos 3,13-17; Marcos 1,9-11; Lucas 3,21-22; Juan 1,29-34),

CAPILLA SIXTINABAUTISMO DE CRISTO P. Perugino (Mateo 3,13-17; Marcos 1,9-11; Lucas 3,21-22; Juan 1,29-34),

San Juan Crisóstomo (c 345-407), sacerdote en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia Homilía sobre el evangelio de Mateo, n° 12; PG 57, 201
“El Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma de paloma”

Consideremos el gran milagro que se produjo después del bautismo del Salvador; es el preludio de los que iban a venir. No se abre el antiguo Paraíso, sino el mismo cielo: “tan pronto como Jesús fue bautizado, se abrieron los cielos” (Mt 3,16). ¿Por qué razón, pues, se abren los cielos?—Para que os deis cuenta que también en vuestro bautismo se abre el cielo, os llama Dios a la patria de arriba y quiere que no tengáis ya nada de común con la tierra… Sin embargo, aun cuando ahora no se den esos signos sensibles, nosotros aceptamos lo que ellos pusieron una vez de manifiesto.
La paloma apareció entonces para señalar como con el dedo a los allí presentes y a Juan mismo, que Jesús era Hijo de Dios. Más no sólo para eso, sino para que tú también adviertas que en tu bautismo viene también sobre ti el Espíritu Santo. Pero ahora ya no necesitamos de visión sensible, pues la fe nos basta totalmente.
Pero ¿por qué apareció el Espíritu Santo en forma de paloma? —Porque la paloma es un ave mansa y pura. Como el Espíritu Santo es espíritu de mansedumbre aparece bajo la forma de paloma. La paloma por otra parte, nos recuerda también la antigua historia. Porque bien sabéis que cuando nuestro linaje sufrió el naufragio universal y estuvo a punto de desaparecer, apareció la paloma para señalar el final de la tormenta, y, llevando un ramo de olivo, anunció la buena nueva de la paz sobre toda la tierra. Todo lo cual era figura de lo por venir… Y, en efecto, cuando entonces las cosas habían llegado a un estado de desesperación, todavía hubo solución y remedio.
Lo que llegó en otro tiempo por el diluvio de las aguas, llega hoy como por un diluvio de gracia y de misericordia… No es tan solo a un hombre, a quien la paloma llama a salir del arca para repoblar la tierra: atrae a todos los hombres hacia el cielo. En lugar de una rama de olivo, trae a los hombres la dignidad de su adopción como niños de Dios.

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MATEO 4

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (4,1-11):

1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio.

2 Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre.

3 Y el tentador, acercándose, le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes».

4 Jesús le respondió: «Está escrito: “El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».

MATEO 4.4

5 Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo,

6 diciéndole: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”».

7 Jesús le respondió: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».

8 El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor,

9 y le dijo: «Te daré todo esto, si te postras para adorarme».

10 Jesús le respondió: «Retírate, Satanás, porque está escrito: “Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”».

MATEO 4.10

11 Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.

Tentaciones de Cristo

CAPILLA SIXTINA TENTACIONES DE CRISTO (Mateo 4,1-11; Marcos 1,12; Lucas 4,1-13) y LA PURIFICACIÓN DEL LEPROSO (Mateo 8,1-4; Marcos 1,40-45; Lucas 5,12-16)Sandro Botticelli Botticelli representa las tres promesas con las que el demonio tentó a Jesucristo en el fondo de la escena, mientras que en un primer plano tiene lugar la celebración del sacrificio judío que, según la antigua costumbre, se lleva a cabo diariamente en el templo, en referencia a la muerte de Cristo en la cruz. Tras la escena principal, Botticelli pintó las tres tentaciones de Cristo narradas en los Evangelios: en el episodio de la izquierda, el diablo, vestido de eremita, exhorta a Cristo para que convierta las piedras en panes; en el centro, le invita a lanzarse desde lo alto del templo de Jerusalén para ser recogido por los ángeles, y, a la derecha, le muestra las riquezas de los reinos del mundo que le dará si se postra y lo adora. Sin embargo, Cristo expulsa al demonio, quien por último desvela su verdadera faz. Tres ángeles preparan la mesa para la celebración de la Eucaristía, momento que tiene su correlación con el Sumo Sacerdote del primer plano, quien recibe la ofrenda de una bandeja llena de sangre.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (4,12-17. 23-25):

12 Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.

13 Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,

14 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

15 “¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!

16 El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.”

17 A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (4,18-22):

18 Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.

19 Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».

MATEO 4.19

20 Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.

21 Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca de Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.

22 Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

CAPILLA SIXTINA – VOCACIÓN DE LOS PRIMEROS APÓSTOLES (Mateos 4,18-22; Marcos 1,16-20; Lucas 5,1-11) – D. Ghirlandaio

CAPILLA SIXTINAVOCACIÓN DE LOS PRIMEROS APÓSTOLES (Mateos 4,18-22; Marcos 1,16-20; Lucas 5,1-11) – D. Ghirlandaio En primer plano la Vocación de los primeros apóstoles Pedro y Andrés, mientras que en el fondo se encuentra la llamada de Juan y Jaime

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23 Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.

24 Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba.

25 Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

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Publicado el 13 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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