PROVERBIOS 17-20

PROVERBIOS 17

1 Mejor un mendrugo seco con tranquilidad que una casa llena de banquetes con discordia.

PROVERBIOS 17.1

2 El servidor prudente se impondrá al hijo desvergonzado y compartirá la herencia con los hermanos.

3 Hay un crisol para la plata y un horno para el oro, pero el que prueba los corazones es el Señor.

4 El malhechor hace caso a la maledicencia, el mentiroso presta oído a la lengua maligna.

5 El que se burla del pobre ultraja a su Creador, el que se alegra de una desgracia no quedará impune.

6 Corona de los ancianos son los nietos, y la gloria de los hijos son sus padres.

7 No le queda bien al necio un lenguaje refinado, ¡cuánto menos a los nobles la mentira!

8 Un reglo es un talismán para el que lo da: dondequiera que vaya, todo le sale bien.

9 El que disimula una ofensa cultiva la amistad, volver sobre la cosa separa del amigo.

PROVERBIOS 17.9

10 Hace más una reprensión a un hombre inteligente que cien golpes a un necio.

11 El malvado sólo busca la rebelión, pero le será enviado un mensajero cruel.

12 Más vale toparse con una osa privada de sus crías que con un necio en su locura.

13 Si alguien devuelve mal por bien, la desdicha no se apartará de su casa.

14 Iniciar un altercado es abrir una compuerta: retírate antes que estalle la disputa.

15 Absolver al malvado y condenar al justo son dos cosas que abomina el Señor.

16 ¿Para qué sirve el dinero en manos de un necio? ¿Para adquirir sabiduría? ¡Si no tiene inteligencia!

17 El amigo ama en cualquier ocasión, y un hermano nace para compartir la adversidad.

PROVERBIOS 17.17

18 Es un insensato el que estrecha la mano para salir fiador de su prójimo.

19 El que ama las querellas ama el pecado, el que alza demasiado su puerta busca la ruina.

20 El corazón perverso no hallará la felicidad, y la lengua tortuosa caerá en la desgracia.

21 El que engendra a un tonto, es para su aflicción, y no hay alegría para el padre de un necio.

22 Un corazón alegre es el mejor remedio, pero el espíritu abatido reseca los huesos.

PROVERBIOS 17.22

23 El malvado acepta regalos bajo cuerda para torcer los senderos de la justicia.

24 Delante del hombre inteligente está la sabiduría, pero el necio mira a cualquier parte.

25 Un hijo necio es la tristeza de su padre y la amargura de aquella que lo engendró.

26 Si no está bien multar a un hombre justo, golpear a los nobles supera toda medida.

27 El que mide sus palabras es un hombre que sabe, y el que mantiene su sangre fría es inteligente.

PROVERBIOS 17.27

28 Hasta el necio, si calla, puede pasar por sabio, y por inteligente, si cierra los labios.

PROVERBIOS 18

1 El que vive aislado sigue sus caprichos y se irrita contra todo sano consejo.

2 El insensato no desea comprender, sino revelar sus propias opiniones.

3 Junto con la maldad, llega la ignominia, y con la pérdida del honor, el desprecio.

4 Aguas profundas son las palabras de un hombre, torrente desbordante es la fuente de la sabiduría.

5 No está bien rehabilitar al malvado, perjudicando al justo en el juicio.

6 Los labios del insensato promueven litigios y su boca incita a golpear.

7 La boca del insensato es su ruina y sus labios, una trampa para su vida.

8 Las palabras del detractor son como golosinas que bajan hasta el fondo de las entrañas.

9 El que se deja estar en su trabajo es hermano del que destruye.

10 El nombre del Señor es una torre fortificada: el justo corre hacia ella y se pone a salvo.

PROVERBIOS 18.10

11 La fortuna del rico es su plaza fuerte, se la imagina como un muro inexpugnable.

12 Antes de la ruina el hombre se ensoberbece, pero la humildad precede a la gloria.

13 El que responde antes de escuchar muestra su necedad y se atrae el oprobio.

14 El espíritu de un hombre lo sostiene en su enfermedad, pero ¿quién levantará a un espíritu abatido?

15 Un corazón inteligente adquiere conocimiento, y el oído de los sabios busca la ciencia.

16 Un reglo abre paso al que lo da y lo introduce en la presencia de los grandes.

17 El primero en defender su causa tiene razón, hasta que llega la parte adversa y lo impugna.

18 Las suertes ponen fin a los litigios y deciden entre los poderosos.

19 Un hermano ofendido es más irreductible que una plaza fuerte, y los litigios son como cerrojo de ciudadela.

20 El hombre sacia su estómago con el fruto de sus palabras: cada uno se sacia con lo que sale de sus labios.

21 La muerte y la vida dependen de la lengua, y los que son indulgentes con ella comerán de su fruto.

PROVERBIOS 18.21

22 El que encontró una mujer encontró la felicidad y obtuvo el favor del Señor.

23 El pobre habla suplicando, pero el rico responde duramente.

24 Hay compañeros que llevan a la ruina y hay amigos más apegados que un hermano.

PROVERBIOS 18.24

PROVERBIOS 19

1 Más vale un pobre que camina con integridad que un hombre insensato y de labios tortuosos.

2 Sin la ciencia, ni el mismo celo es bueno, y el que se precipita malogra su intento.

3 La necedad del hombre pervierte su camino, y luego su corazón se irrita contra el Señor.

4 La fortuna multiplica los amigos, pero el pobre se ve separado hasta de su amigo.

5 El testigo falso no quedará impune y el que profiere mentiras no escapará.

6 Son muchos los que adulan al noble y todos son amigos del que hace regalos.

7 Al pobre hasta sus hermanos lo aborrecen, ¡cuánto más se alejarán de él sus amigos!

8 El que adquiere buen juicio se ama a sí mismo, al que es razonable le irá bien.

9 El testigo falso no quedará impune y el que profiere mentiras perecerá.

10 No te sienta bien al insensato una vida confortable, ¡cuánto menos a un esclavo gobernar a los príncipes!

11 El buen juicio de un hombre aplaca su ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa.

PROVERBIOS 19.11

12 Como rugido de león es la furia del rey, y su favor, como rocío sobre la hierba.

13 Un hijo insensato es una calamidad para su padre, y las rencillas de una mujer son una gotera incesante.

14 Casa y fortuna son herencia de los padres, pero una mujer prudente es un don del Señor.

15 La pereza hace caer en el letargo, y la persona indolente pasará hambre.

16 El que guarda los preceptos se guarda a sí mismo, el que descuida su propia conducta morirá.

17 El que se apiada del pobre presta al Señor, y él le devolverá el bien que hizo.

18 Corrige a tu hijo mientras haya esperanza, pero no te arrebates hasta hacerlo morir.

19 El hombre irascible se expone a las multas, si tratas de ayudarlo, empeoras las cosas.

20 Escucha el consejo y acepta la corrección, y al fin llegarás a ser sabio.

21 Hay muchos proyectos en el corazón del hombre, pero sólo se realiza el designio del Señor.

22 Lo que se espera de un hombre es la fidelidad y más vale ser pobre que mentiroso.

23 El temor del Señor lleva a la vida, el que se sacia de él pasa la noche sin ser visitado por el mal.

24 El perezoso hunde su mano en el plato y ni siquiera es capaz de llevársela a la boca.

25 Golpea al insolente, y el simple se hará precavido, reprende al inteligente, y sabrá entender.

26 El que maltrata a su padre y echa a su madre es un hijo que causa vergüenza y deshonor.

27 Si dejas, hijo mío, de escuchar la instrucción, te extraviarás lejos de las palabras de la sabiduría.

28 El testigo infame se burla del derecho, y la boca de los malvados devora la iniquidad.

29 Hay castigos establecidos para los insolentes y golpes, para las espaldas de los necios.

PROVERBIOS 20

1 El vino es excitante y la bebida turbulenta: el que se embriaga no se hará sabio.

2 Como rugido de león es la furia del rey: el que lo pone fuera de si se juega la vida.

3 Es un honor para el hombre evitar las disputas, pero el necio provoca su estallido.

4 El perezoso no ara en otoño, en la cosecha busca, y no hay nada.

5 Aguas profundas son los designios del corazón humano: el hombre inteligente sabe extraerlas.

6 Muchos se precian de su fidelidad, pero ¿quién encontrará a un hombre sincero?

7 El justo camina con integridad, ¡felices sus hijos después de él!

PROVERBIOS 20.7

8 Un rey sentado en el tribunal discierne con su mirada toda maldad.

9 ¿Quién puede decir: «Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado»?

10 Usar dos pesas y dos medidas, ambas cosas las hizo el Señor.

11 Por su manera de obrar, el niño ya da a conocer si su conducta será pura y recta.

12 El oído que oye y el ojo que ve: ambas cosas las hizo el Señor.

13 No ames el sueño, para no empobrecerte, abre bien los ojos y te saciarás de pan.

14 ¡»Malo, malo!», dice el comprador, pero apenas sale, se felicita.

15 Hay oro y muchas perlas, pero nada más precioso que una boca sabia.

16 Toma su ropa, porque salió fiador de otro, tómalo a él como prenda, porque dio su aval a gente extraña.

17 Es agradable al hombre el pan de la mentira, pero después la boca se le llena de guijarros.

18 Los proyectos se afianzan con el consejo y la guerra se hace con estrategia.

19 El calumniador descubre los secretos, no tengas nada que ver con un charlatán.

20 Al que maldice a su padre y a su madre se le apagará la lámpara en plena oscuridad.

21 Fortuna adquirida rápidamente al comienzo no será bendecida al final.

22 No digas: «Voy a pagar mal con mal», espera en el Señor y él te salvará.

23 El Señor abomina el uso de dos pesas, las balanzas falseadas no son nada bueno.

24 Del Señor dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su camino?

25 Es una trampa para el hombre consagrar algo a la ligera y recapacitar después de hacer un voto.

26 Un rey sabio discierne a los malvados y hace girar la rueda sobre ellos.

27 El espíritu del hombre es una lámpara del Señor, que sondea hasta el fondo de sus entrañas.

28 La bondad y la fidelidad custodian al rey, y él sostiene su trono por la justicia.

29 La gloria de los jóvenes es su vigor, y el esplendor de los ancianos, los cabellos blancos.

30 Las llagas de una herida son un remedio para el mal y los golpes curan hasta el fondo de las entrañas.

DIOS SANA MIS HERIDAS

LAS CICATRICES

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son  las costuras  
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.

Piedad Bonnett

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Publicado el 14 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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