PROVERBIOS 21-23

PROVERBIOS 21

1 El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: él lo dirige hacia donde quiere.

2 Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones.

3 Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.

4 Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado.

5 Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.

6 Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte.

7 La rapiña de los malvados los arrastra a ellos mismos, porque se niegan a practicar el derecho.

8 Tortuoso es el camino del criminal, pero el que es puro obra con rectitud.

9 Más vale habitar en un rincón del techo que compartir la casa con una mujer pendenciera.

10 El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo.

11 El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio.

12 El justo observa la casa del malvado, y precipita en la desgracia a los malos.

13 El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.

14 Un reglo hecho a escondidas aplaca la ira y un obsequio bajo cuerda, la furia violenta.

15 Practicar la justicia es una alegría para el justo, pero es una calamidad para los malhechores.

16 El que se extravía del camino de la prudencia descansará en la Asamblea de las Sombras.

17 El que ama el placer termina en la indigencia, el que ama el vino y la buena vida no se enriquecerá.

18 El malvado servirá de rescate por el justo y el traidor, por los hombres rectos.

19 Más vale habitar en un país desierto que con una mujer pendenciera y de mal genio.

20 En la morada del sabio hay tesoros preciosos y perfume, pero el necio se los devora.

21 El que va tras la justicia y la fidelidad encontrará vida, justicia y honor.

22 El sabio toma por asalto una ciudad de valientes, y abate la fuerza en que ella confiaba.

23 El que guarda su boca y su lengua guarda su vida de las angustias.

24 Insolente se lama al arrogante y altanero que actúa con excesiva soberbia.

25 El deseo mata al perezoso, porque sus manos se niegan a trabajar.

26 El malvado ambiciona todo el día, pero el justo da sin rehusar jamás.

27 El sacrificio de los malvados es una abominación, ¡cuánto más si se lo ofrece con infamia!

28 El testigo mentiroso perecerá, pero el hombre que escucha, siempre podrá hablar.

29 El malvado se muestra atrevido, pero el que es recto afianza su camino.

30 No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo delante del Señor.

31 Se equipa el caballo para el día del combate, pero la victoria pertenece al Señor.

PROVERBIOS 22

1 Vale más el buen nombre que las muchas riquezas, y ser estimado vale más que la plata y el oro.

2 El rico y el pobre tienen esto en común: el Señor los hizo a los dos.

3 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los incautos siguen adelante y la pagan.

4 Premio de la humildad son el temor del Señor, la riqueza, el honor y la vida.

5 Hay espinas y trampas en el camino del hombre tortuoso: el que cuida de sí mismo se aparta de ellas.

6 Inicia al niño en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartará de él.

PROVERBIOS 22.6PROVERBIOS 22.67 El rico domina a los pobres y el deudor es esclavo del acreedor.

8 El que siembra injusticia cosechará desgracias y la vara de su furor lo aniquilará.

9 El hombre generoso será bendecido, porque comparte su pan con el pobre.

10 Echa al insolente y cesará la pelea: no habrá más discordias ni insultos.

11 El que ama la pureza del corazón y habla con gracia, tiene al rey por amigo.

12 Los ojos del Señor vigilan la ciencia, y él confunde las palabras del traidor.

13 El perezoso dice: «Afuera hay un león, voy a ser ultimado en medio de la calle».

14 Fosa profunda es la boca de las mujeres ajenas: el que irrita al Señor caerá en ella.

15 La necedad está adherida al corazón del joven: la vara de la corrección la alejará de él.

16 El que explota al débil para engrandecerse tendrá que dar al rico y acabará en la indigencia.

17 Palabras de los sabios. Inclina tu oído, escucha mis palabras, y presta atención a mi experiencia:

18 será una delicia conservarlas dentro de ti y tenerlas siempre a punto sobre tus labios.

19 Para que pongas tu confianza en el Señor, hoy te voy a instruir también a ti.

20 ¿Acaso no te he escrito treinta discursos, que contienen consejos e instrucciones,

21 para hacerte conocer con exactitud las palabras verdaderas, y así puedas responder fielmente al que te envía?

22 No robes al débil porque es débil, ni atropelles al pobre en la puerta de la ciudad,

23 porque el Señor defenderá su causa, y a los que lo despojan, los despojará de la vida.

24 No te juntes con un hombre irascible ni vayas con un hombre iracundo,

25 no sea que aprendas sus costumbres y te pongas una trampa a ti mismo.

26 No seas de los que estrechan la mano, de los que salen fiadores por una deuda:

27 si no tienes con qué pagar, te quitarán el lecho donde te acuestas.

28 No desplaces los linderos antiguos, esos que colocaron tus padres.

29 ¿Ves a un hombre hábil en su oficio? El se presentará delante de los reyes y no estará al servicio de gente mediocre.

PROVERBIOS 23

1 Si te sientas a la mesa con un señor, fíjate bien en lo que tienes delante;

2 clava un cuchillo en tu garganta, si tienes mucho apetito.

3 No ambiciones sus manjares, porque son un alimento engañoso.

4 No te afanes por enriquecerte, deja de pensar en eso.

5 Tus ojos vuelan hacia la riqueza, y ya no hay nada, porque ella se pone alas y vuela hacia el cielo como un águila.

6 No comas el pan del hombre malicioso ni codicies sus manjares,

7 porque él es en realidad como piensa dentro de sí: «Come y bebe», te dice, pero su corazón no está contigo.

8 El bocado que comiste, lo vomitarás, y habrás desperdiciado tus lindas palabras.

9 No hables a los oídos de un insensato, porque despreciará el buen sentido de tus palabras.

10 No desplaces los linderos antiguos, ni te metas en los campos de los huérfanos,

11 porque su Vengador es poderoso y defenderá su causa contra ti.

12 Abre tu corazón a la instrucción y tus oídos a las palabras de la ciencia.

PROVERBIOS 23.1213 No mezquines la corrección a un niño: si lo golpeas con la vara, no morirá.

14 Tú lo golpearás con la vara, y librarás su vida del Abismo.

15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, también se alegrará mi corazón:

16 mis entrañas se regocijarán, cuando tus labios hablen con rectitud.

17 Que tu corazón no envidie a los pecadores, sino que siempre tema al Señor.

18 Así, ciertamente, tendrás un porvenir y tu esperanza no quedará defraudada.

19 Escucha, hijo mío, y te harás sabio, y enderezarás tu corazón por el buen camino.

20 No te juntes con los borrachos ni con los que se hartan de carne,

21 porque el borracho y el glotón se empobrecen, y la modorra hace andar vestido con harapos.

22 Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea vieja.

23 Adquiere la verdad y no la vendas, lo mismo que la sabiduría, la instrucción y la inteligencia.

PROVERBIOS 23.2324 El padre de un justo se llena de gozo, el que tiene un hijo sabio se alegra por él:

25 ¡que se alegren tu padre y tu madre y se llene de gozo la que te hizo nacer!

26 Hijo mío, préstame atención y acepta de buena gana mis caminos.

PROVERBIOS 23.26

27 Porque la prostituta es una fosa profunda y la mujer extraña, un pozo estrecho:

28 también ella está al acecho como un ladrón y multiplica las traiciones entre los hombres.

29 ¿Para quién los lamentos? ¿Para quién los quejidos? ¿Para quién las querellas? ¿Para quién los suspiros? ¿Para quién las heridas sin motivo? ¿Para quién la mirada turbia?

30 Para los que se pasan bebiendo y van en busca de vino aromatizado.

31 No mires el vino: ¡qué rojo es! ¡Cómo centellea en la copa! ¡Cómo fluye suavemente!

32 Pero al fin muerde como una serpiente y pica como una víbora.

33 Tus ojos verán cosas extrañas, tu corazón hablará sin ton ni son;

34 serás como un hombre acostado en alta mar, acostado en la punta de un mástil.

35 «Me han golpeado, pero no me dolió; me han pegado, pero no me di cuenta. ¿Cuándo me despertaré? ¡Volveré a pedir más todavía!».

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Publicado el 14 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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