JUAN 7-8

JUAN 7

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (7,1-2.10.25-30):

Botón leer más 21

1 Después de esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.

2 Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,

3 y sus hermanos le dijeron: «No te quedes aquí; ve a Judea, para que también tus discípulos de allí vean las obras que haces.

4 Cuando uno quiere hacerse conocer, no actúa en secreto; ya que tú haces estas cosas, manifiéstate al mundo».

5 Efectivamente, ni sus propios hermanos creían en él.

6 Jesús les dijo: «Mi tiempo no ha llegado todavía, mientras que para ustedes cualquier tiempo es bueno.

7 El mundo no tiene por qué odiarlos a ustedes; me odia a mí, porque atestiguo contra él que sus obras son malas.

8 Suban ustedes para la fiesta. Yo no subo a esa fiesta, porque mi tiempo no se ha cumplido todavía».

9 Después de decirles esto, permaneció en Galilea.

10 Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.

11 Los judíos lo buscaban durante la fiesta y decían: «¿Dónde está ese?».

12 Jesús era el comentario de la multitud. Unos opinaban: «Es un hombre de bien». Otros, en cambio, decían: «No, engaña al pueblo».

13 Sin embargo, nadie hablaba de él abiertamente, por temor a los judíos.

14 Promediaba ya la celebración de la fiesta, cuando Jesús subió al Templo y comenzó a enseñar.

15 Los judíos, admirados, decían: «¿Cómo conoce las Escrituras sin haber estudiado?».

16 Jesús les respondió: «Mi enseñanza no es mía sino de aquel que me envió.

17 El que quiere hacer la voluntad de Dios conocerá si esta enseñanza es de Dios o si yo hablo por mi cuenta.

18 El que habla por su cuenta busca su propia gloria, pero el que busca la gloria de aquel que lo envió, ese dice la verdad y no hay nada de falso en él.

19 ¿Acaso Moisés no les dio la Ley? Pero ninguno de ustedes la cumple. ¿Por qué quieren matarme?».

20 La multitud respondió: «Estás poseído por el demonio: ¿quién quiere matarte?».

21 Jesús continuó: «Por una sola obra que realicé, ustedes están maravillados.

22 Moisés les dio la circuncisión –aunque ella no viene de Moisés, sino de los patriarcas– y ustedes la practican también en sábado.

23 Si se circuncida a un hombre en sábado para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿cómo ustedes se enojan conmigo porque he curado completamente a un hombre en sábado?

24 No juzguen según las apariencias, sino conforme a la justicia».

25 Algunos de Jerusalén decían: «¿No es este aquel a quien querían matar?

26 ¡Y miren como habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?

27 Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es».

28 Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: «¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen.

29 Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió».

30 Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.

31 Muchos de la multitud creyeron en él y decían: «Cuando venga el Mesías, ¿podrá hacer más signos de los que hace este hombre?».

32 Llegó a oídos de los fariseos lo que la gente comentaba de él, y enviaron guardias para detenerlo.

33 Después Jesús dijo: «Poco tiempo estaré aún con ustedes y me iré a aquel que me envió

34 Me buscarán y no me encontrarán, porque allí donde yo estoy ustedes no pueden venir».

35 Los judíos comentaban entre ellos: «¿A dónde irá, para que no podamos encontrarlo? ¿Acaso irá a reunirse con los judíos dispersos entre los paganos, para enseñar a los paganos?

36 ¿Qué quiso decir con estas palabras: «Me buscarán y no me encontrarán, y allí donde yo estoy ustedes no pueden venir»?.

37 El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús, poniéndose de pie, exclamó: «El que tenga sed, venga a mí; y beba

JUAN 7.37

38 el que cree en mí». Como dice la Escritura: “De su seno brotarán manantiales de agua viva”.

JUAN 7.38

San Ignacio de Antioquia (?-hacia 110), obispo y mártir
Carta a los Romanos, 5-7
«Ahora Señor puedes dejar a tu siervo irse en paz»

Hoy he comenzado a ser un discípulo. Que ninguna criatura visible o invisible me prive de unirme a Jesucristo… Aunque se abatan sobre mí los más crueles suplicios, sólo quiero alcanzar a Jesucristo… ¿Qué se me da a mí de las cosas suaves de este mundo y los imperios de la tierra? Es mucho mejor morir por Cristo que reinar hasta los confines de la tierra. Es a él solo a quien busco, al que murió por nosotros; es a él a quien deseo, al que resucitó por nosotros.
Mi nacimiento se acerca… Dejadme abrazar la luz pura. Cuando la habré alcanzado, seré hombre. Aceptad que imite la pasión de mi Dios… Mi deseo terrenal ha sido crucificado, y ya no hay en mí fuego para amar la materia sino una «agua viva» (Jn 7,38) que murmura y cuchichea en mi corazón: «Ven al Padre». Ya no puedo saborear los alimentos perecederos o las dulzuras de esta vida. Estoy hambriento del pan de Dios, de la carne de Jesucristo, hijo de David, y como bebida quiero su sangre que es amor incorruptible.

JUAN 7.38

39 El se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en él. Porque el Espíritu no había sido dado todavía, ya que Jesús aún no había sido glorificado.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (7,40-53):

40 Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: «Este es verdaderamente el Profeta».

41 Otros decían: «Este es el Mesías». Pero otros preguntaban: «¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?

42 ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?».

43 Y por causa de él, se produjo una división entre la gente.

44 Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él.

45 Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: «¿Por qué no lo trajeron?».

46 Ellos respondieron: «Nadie habló jamás como este hombre».

47 Los fariseos respondieron: «¿También ustedes se dejaron engañar?

48 ¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él?

49 En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita».

50 Nicodemo, uno de ellos, que había ido a ver a Jesús, les dijo:

51 «¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?».

52 Le respondieron: «¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta».

53 Y cada uno regresó a su casa.

Botón leer más 21

JUAN 8

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (8,1-11):

1 Jesús fue al monte de los Olivos.

2 Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a el. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.

3 Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos,

4 dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.

5 Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?».

6 Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.

7 Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra».

8 E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.

9 Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí,

10 e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?».

11 Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».

Botón leer más 21

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (8,12-20):

12 Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida».

JUAN 8.12

13 Los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale».

14 Jesús les respondió: «Aunque yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy.

15 Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie,

16 y si lo hago, mi juicio vale porque no soy yo solo el que juzga, sino yo y el Padre que me envió.

17 En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido.

18 Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí».

19 Ellos le preguntaron: «¿Dónde está tu Padre?». Jesús respondió: «Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre».

20 El pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

Botón leer más 21

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (8,21-30):

21 Jesús les dijo también: «Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir».

22 Los judíos se preguntaban: «¿Pensará matarse para decir: «Adonde yo voy, ustedes no pueden ir»?

23 Jesús continuó: «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo.

24 Por eso les he dicho: “Ustedes morirán en sus pecados”. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados».

25 Los judíos le preguntaron: «¿Quién eres tú?». Jesús les respondió: «Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo.

26 De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo».

27 Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.

28 Después les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó.

29 El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada».

30 Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.

Botón leer más 21

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (8,31-42):

31 Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos:

32 conocerán la verdad y la verdad los hará libres».

JUAN 8.32

33 Ellos le respondieron: «Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: “Ustedes serán libres”»?.

34 Jesús les respondió: «Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado.

35 El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre.

36 Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres.

JUAN 8.36

37 Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes.

38 Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre».

39 Ellos le replicaron: «Nuestro padre es Abraham». Y Jesús les dijo: «Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él.

40 Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso.

41 Pero ustedes obran como su padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios». Jesús prosiguió:

42 «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió.

Botón leer más 21

43 ¿Por qué ustedes no comprenden mi lenguaje? Es porque no pueden escuchar mi palabra.

44 Ustedes tienen por padre al demonio y quieren cumplir los deseos de su padre. Desde el comienzo él fue homicida y no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla conforme a lo que es, porque es mentiroso y padre de la mentira.

45 Pero a mí no me creen, porque les digo la verdad.

46 ¿Quién de ustedes probará que tengo pecado? Y si les digo la verdad. ¿por qué no me creen?

47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios; si ustedes no las escuchan, es porque no son de Dios».

JUAN 8.46-47

48 Los judíos le replicaron: «¿No tenemos razón al decir que eres un samaritano y que estás endemoniado?». Jesús respondió:

49 «Yo no estoy endemoniado, sino que honro a mi Padre, y ustedes me deshonran a mí.

50 Yo no busco mi gloria; hay alguien que la busca, y es él el que juzga.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (8,51-59):

51 Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás».

52 Los judíos le dijeron: «Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: «El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás».

53 ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?»

54 Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman «nuestro Dios»,

55 y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: «No lo conozco», sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra.

56 Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría».

57 Los judíos le dijeron: «Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham».

58 Jesús respondió: «Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy».

59 Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

Botón leer más 21

Anuncios

Publicado el 16 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: