JUAN 9-10

JUAN 9

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (9,1-41):

1 Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento.

2 Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?».

3 «Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.

JUAN 9.3

4 Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar.

5 Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo»

6 Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego,

7 diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé», que significa “Enviado”. El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía.

8 Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: «¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?».

9 Unos opinaban: «Es el mismo». «No, respondían otros, es uno que se le parece». El decía: «Soy realmente yo».

10 Ellos le dijeron: «¿Cómo se te han abierto los ojos?».

11 El respondió: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: «Ve a lavarte a Siloé». Yo fui, me lavé y vi».

12 Ellos le preguntaron: «¿Dónde está?». El respondió: «No lo sé».

13 El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos.

14 Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos.

15 Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. El les respondió: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo».

16 Algunos fariseos decían: «Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?». Y se produjo una división entre ellos.

17 Entonces dijeron nuevamente al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?». El hombre respondió: «Es un profeta».

18 Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres

19 y les preguntaron: «¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?».

20 Sus padres respondieron: «Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego,

21 pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta».

22 Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías.

23 Por esta razón dijeron: «Tiene bastante edad, pregúntenle a él».

24 Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador».

25 «Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo».

26 Ellos le preguntaron: «¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?».

27 El les respondió: «Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?».

28 Ellos lo injuriaron y le dijeron: «¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés!

29 Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es este».

30 El hombre les respondió: «Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos.

31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero si al que lo honra y cumple su voluntad.

32 Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.

33 Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada».

34 Ellos le respondieron: «Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?». Y lo echaron.

35 Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: «¿Crees en el Hijo del hombre?».

36 El respondió: «¿Quién es, Señor, para que crea en él?».

37 Jesús le dijo: «Tú lo has visto: es el que te está hablando».

38 Entonces él exclamó: «Creo, Señor», y se postró ante él.

JUAN 9.38

39 Después Jesús agregó: «He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven».

40 Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «¿Acaso también nosotros somos ciegos?».

41 Jesús les respondió: «Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: “Vemos”, su pecado permanece».

JUAN 10

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (10,1-10):

1 «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante.

2 El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.

3 El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir.

4 Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.

5 Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

6 Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

7 Entonces Jesús prosiguió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.

8 Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

9 Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento

10 El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.

JUAN 10.10

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (10,11-18):

11 Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.

COMENTARIO:

El evangelio de Juan está escrito en griego… me resulta curioso observar que en el capítulo 10,11 de del evangelio de S. Juan, Jesús dice:
“Yo soy el BUEN pastor que DA LA VIDA por sus ovejas”
Interesante observar esta traducción que tenemos en nuestras biblias. En el original griego se dice:

“εγω ειµι ο ποιµην ο καλος ο ποιµην ο καλος την ψυχην αυτου τιθησιν υπερ των προβατων”

En realidad usa el adjetivo KALÓS que se traduce habitualmente como “BELLO”.

¿Entonces por qué traducimos el BUEN pastor si en el original griego quizás sería más apropiado el BELLO pastor?
Probablemente porque está hablando de la Belleza de la Bondad.
Hay tres principios que atribuimos en su estado de perfección a Dios:

Lo Bello
Lo bueno
y lo Verdadero

Dios es suma Belleza, la excelsa Bondad y la auténtica Verdad.

12 El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa.

13 Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.

14 Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí

15 –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas.

JUAN 10.14-15

16 Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.

17 El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla.

18 Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre».

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19 A causa de estas palabras, se produjo una nueva división entre los judíos.

20 Muchos de ellos decían: «Está poseído por un demonio y delira. ¿Por qué lo escuchan?».

21 Otros opinaban: «Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Acaso un demonio puede abrir los ojos a los ciegos?».

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (10,22-30):

22 Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno,

23 y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.

24 Los Judíos lo rodearon y le preguntaron: «¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente».

25 Jesús les respondió: «Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí,

26 pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (10,27-30):

27 Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.

JUAN 10.27

28 Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.

29 Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.

30 El Padre y yo somos una sola cosa».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (10,31-42):

31 Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.

32 Entonces Jesús dijo: «Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?».

33 Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios».

34 Jesús les respondió: «¿No está escrito en la Ley: “Yo dije: Ustedes son dioses”?

35 Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra –y la Escritura no puede ser anulada–

36 ¿Cómo dicen: “Tú blasfemas”, a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: “Yo soy Hijo de Dios”?

37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean;

38 pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre».

39 Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero el se les escapó de las manos.

40 Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.

41 Muchos fueron a verlo, y la gente decía: «Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad».

42 Y en ese lugar muchos creyeron en él.

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Publicado el 16 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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