LUCAS 10-11

LUCAS 10

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (10,1-12):

1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

2 Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

5 Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!».

6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.

8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;

9 curen a sus enfermos y digan a la gente: «El Reino de Dios está cerca de ustedes».

10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:

11 ¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca».

12 Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (10,13-16):

13 ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.

14 Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.

15 Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.

16 El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

LUCAS 10

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (10,17-24):

17 Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre».

18 El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

19 Les he dado poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.

20 No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo».

21 En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.

22 Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

23 Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!

24 ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (10,25-37):

25 Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?».

26 Jesús le preguntó a su vez: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?».

27 El le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo».

LUCAS 10.27

28 «Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida».

29 Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?».

30 Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.

31 Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.

32 También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.

33 Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.

34 Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.

35 Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver”

36 ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?».

37 «El que tuvo compasión de él», le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de la misma manera».El encuentro de Jesús con Marta y María

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (10,38-42):

38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.

39 Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

LUCAS 10.39

40 Marta, que muy estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude».

41 Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,

42 y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11,1-4):

LUCAS 11

1 Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos».

LUCAS 11.1

2 El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino,

3 danos cada día nuestro pan cotidiano;

4 perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».

LUCAS 11.4

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11,5-13):

5 Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes,

6 porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”,

7 y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”.

8 Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.

9 También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.

10 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

lucas-11-10

11 ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?

12 ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?

13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan».

LUCAS 11.13

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14 Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada,

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11,15-26):

15 pero algunos de ellos decían: «Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios».

16 Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.

17 Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casa caen una sobre otra.

18 Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque –como ustedes dicen– yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.

19 Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.

20 Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

21 Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,

22 pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.

23 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

24 Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: “Volveré a mi casa, de donde salí”.

25 Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada.

26 Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11, 27-28):

27 Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: «¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!».

28 Jesús le respondió: «Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican».

LUCAS 11.28

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11,29-32):

29 Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: «Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.

30 Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.

31 El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.

32 El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

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33 Cuando uno enciende una lámpara, no la esconde ni la cubre, sino que la pone sobre el candelero, para que los que entran vean la claridad.

34 La lámpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado; pero si tu ojo está enfermo, también tu cuerpo estará en tinieblas.

LUCAS 11.34

35 Ten cuidado de que la luz que hay en ti no se oscurezca.

36 Si todo tu cuerpo está iluminado, sin nada de sombra, tendrá tanta luz como cuando la lámpara te ilumina con sus rayos».

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11,37-41):

37 Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.

38 El fariseo extrañó de que no se lavara antes de comer.

39 Pero el Señor le dijo: «¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.

40 ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?

41 Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.

Lucas 11,41

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11,42-46):

42 Pero ¡ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.

43 ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas!

44 ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!».

45 Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: «Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros».

46 El le respondió: «¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (11,47-54):

47 ¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado!

48 Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.

49 Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos.

50 Así se pedirá cuanta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo:

51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.

52 ¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden».

53 Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas

54 y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

LUCAS 11.52

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Publicado el 16 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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