LUCAS 2-3

LUCAS 2

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,1-14):

1 En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.

2 Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.

3 Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

4 José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,

5 para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

6 Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;

7 y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

8 En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.

9 De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor,

10 pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo:

11 Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.

12 Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre».

13 Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

14 ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él».

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15 Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado».

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,16-21):

16 Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.

17 Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño,

18 y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores.

19 Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.

20 Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

21 Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se el puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Angel antes de su concepción.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,22-35):

22 Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,

23 como está escrito en la Ley: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”.

24 También debían ofrecer un sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

25 Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él

26 y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.

27 Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,

28 Angel lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

29 «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,

30 porque mis ojos han visto la salvación

31 que preparaste delante de todos los pueblos:

32 luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,33-35): Botón leer más 21

33 Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.

34 Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,

35 y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».

NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS - GRANADA

NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS – GRANADA

COMENTARIO:

A la luz de la profecía de Simeón el gesto de la presentación de Jesús adquiere la plenitud de su significado: el primogénito es ofrecido totalmente a Dios para salvación de todos sus hermanos. Desde la Anunciación se le ha dicho a María que su hijo es el Salvador. Simeón se lo hace presente a la hora de ofrecerlo a Dios en el templo. Y además Simeón le aclara que su hijo salvará a los hombres como Siervo de Dios, que será “traspasado por nuestras culpas” (Is 53,5), de modo que también a ella “una espada le atravesará el alma”. María, en enemistad desde Eva con la serpiente, está situada en el corazón del combate que acompañará a su Hijo, signo de contradicción: o con Él o contra Él. Santa Catalina de Siena escribirá:

“iOh dulcísimo y amantísimo Amor, la lanzada que tú recibiste en el corazón es la espada que traspasó el corazón y alma de tu madre. El Hijo era golpeado en el cuerpo y, de modo semejante, era herida la madre, porque aquella carne era de ella”.

El amor de Cristo es como una flecha elegida, que no sólo hirió el alma de María, sino que la traspasó, para que en su seno virginal no quedara ni una pequeña parte vacía del amor y, así, ella amase a Dios con toda su persona y fuera realmente llena de gracia. La traspasó para llegar hasta nosotros y que todos nosotros participáramos de su amor y, así, ella se convirtiera en la madre de aquel amor del que Dios es Padre.

Ciertamente, la Virgen María participó de los sufrimientos de Cristo, por eso la Iglesia la ha llamado y la sigue llamando “Corredentora de la Salvación”. La Iglesia también representa a la Virgen con siete puñales clavados en su corazón, que son los siete dolores que atravesaron su alma y traspasaron su corazón.

Virgen Dolorosa de las Siete Espadas. Iglesia de Santo Stefano Rotondo, Roma (Italia)

Virgen Dolorosa de las Siete Espadas. Iglesia de Santo Stefano Rotondo, Roma (Italia)

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,36-40):

LA PROFECÍA DE ANA

36 Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casa en su juventud, había vivido siete años con su marido.

37 Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.

38 Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

39 Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.

40 El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

COMENTARIOS (pincha AQUI para descargar PDF):

1 El Texto
2 Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por versículos
2.1 Beda
2.2 Teofilacto
2.3 San Ambrosio
2.4 San Agustín, de consensu evangelistarum, 2, 9-10
2.5 Griego, in Cat. graec. Patrum
2.6 San Cirilo
2.7 San Juan Crisóstomo, Orat. 2, contra Judaeos
3 Homilías, comentarios, meditaciones desde la Tradición de la Iglesia
3.1 San Pedro Crisólogo, Sermón 147, sobre el misterio de la Encarnación
3.2 San Bernardo, Homilía sobre el Cantar de los Cantares, 2, 8
3.3 Benedicto XVI, Homilía (extracto), el 02-02-2006
3.4 Juan Pablo II
3.4.1 Homilía (extracto), en el Jubileo de la Vida Consagrada, el 02-02-2000
3.4.2 Homilía (extracto), el 02-02-1997

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41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,42-52):

42 Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,

43 y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.

44 Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.

45 Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.

46 Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

47 Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.

48 Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados».

49 Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?».

50 Ellos no entendieron lo que les decía.

51 El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

52 Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres.

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LUCAS 3

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (3,1-6):

1 El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene,

2 bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.

3 Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados,

LUCAS 3.3

4 como está escrito en el libro del profeta Isaías: “Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.

5 Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos.

6 Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios.”

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7 Juan decía a la multitud que venía a hacerse bautizar por él: «Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?

8 Produzcan los frutos de una sincera conversión, y no piensen: «Tenemos por padre a Abraham». Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijo de Abraham.

LUCAS 3.8

9 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego».

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (3,10-18):

10 La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?».

11 El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto».

12 Algunos publicanos vinieron también a hacer bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?».

13 El les respondió: «No exijan más de lo estipulado».

14 A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo».

15 Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías,

16 él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.

17 Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible»

18 Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (3,15-16. 21-22):

19 Mientras tanto el tetrarca Herodes, a quien Juan censuraba a causa de Herodías – la mujer de su hermano– y por todos los delitos que había cometido,

20 cometió uno más haciendo encarcelar a Juan.

21 Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo.

22 y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».

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23 Cuando comenzó su ministerio, Jesús tenía unos treinta años y se lo consideraba hijo de José. José era hijo de Elí;

24 Elí, hijo de Matat; Mata, hijo de Leví; Leví, hijo de Melquí; Melquí, hijo de Janai; Janai, hijo de José;

25 José, hijo de Matatías; Matatías, hijo de Amós; Amós, hijo de Naúm; Naúm, hijo de Eslí; Eslí, hijo de Nagai;

26 Nagai, hijo de Maat; Maat, hijo de Matatías; Matatías, hijo de Semein; Semein, hijo de Iosec; Iosec, hijo de Iodá;

27 Iodá, hijo de Joanán; Joanán, hijo de Resá; Resá, hijo de Zorobabel. Zorobabel era hijo de Salatiel; Salatiel, hijo de Nerí;

28 Nerí, hijo de Melquí; Melquí, hijo de Adí; Adí, hijo de Cosam; Cosam, hijo de Elmadam; Elmadam, hijo de Er;

29 Er, hijo de Jesús; Jesús, hijo de Eliezer; Eliezer, hijo de Jorím; Jorím, hijo de Matat; Matat, hijo de Leví;

30 Leví, hijo de Angel; Angel, hijo de Judá; Judá, hijo de José; José, hijo de Jonam; Jonam, hijo de Eliaquim;

31 Eliaquim, hijo de Meleá; Meleá, hijo de Mená; Mená, hijo de Matatá; Matatá, hijo de Natán; Natán, hijo de David.

32 David era hijo de Jesé; Jesé, hijo de Jobed; Jobed, hijo de Booz; Booz, hijo de Sela; Sela hijo de Naasón;

33 Naasón, hijo de Aminadab; Aminadab, hijo de Admín; Admín, hijo de Arní; Arní, hijo de Esrom; Esrom, hijo de Fares; Fares, hijo de Judá;

34 Judá, hijo de Jacob; Jacob, hijo de Isaac; Isaac, hijo de Abraham. Abraham era hijo de Tera; Tera, hijo de Najor;

35 Najor, hijo de Serúj; Serúj, hijo de Ragau; Ragau, hijo de Péleg; Péleg, hijo de Eber; Eber, hijo de Sela;

36 Sela, hijo de Cainán; Cainán, hijo de Arfaxad; Arfaxad, hijo de Sem. Sem era hijo de Noé; Noé, hijo de Lamec;

37 Lamec, hijo de Matusalén; Matusalén, hijo de Henoc; Henoc, hijo de Jaret; Jaret, hijo de Malaleel; Malaleel, hijo de Cainán;

38 Cainán, hijo de Enós; Enós, hijo de Set; Set, hijo de Adán; Adán, hijo de Dios.

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Publicado el 16 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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