MARCOS 10-11

MARCOS 10

1 Después que partió de allí, Jesús fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Se reunió nuevamente la multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando una vez más.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10,2-16):

2 Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: «¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?».

3 El les respondió: «¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?».

4 Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella».

5 Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes.

6 Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.

7 Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre.

8 y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.

9 Que el hombre no separe lo que Dios ha unido».

10 Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.

11 El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella;

12 y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio».

13 Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron.

14 Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.

MARCOS 10.14

15 Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él».

16 Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10,17-30):

17 Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?».

18 Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.

19 Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre».

20 El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».

21 Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».

22 El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.

23 Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!».

24 Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios!.

25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios».

26 Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?».

27 Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible».

MARCOS 10.27

28 Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».

29 Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia,

30 desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.

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31 Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros».

32 Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder:

33 «Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos:

34 ellos se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará».

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10,35-45):

35 Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir».

36 El les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?».

37 Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria».

38 Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?».

39 «Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo.

40 En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados».

41 Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos.

42 Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad.

43 Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;

44 y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos.

45 Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

MARCOS 10.45

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (10,46-52):

46 Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo –Bartimeo, un mendigo ciego– estaba sentado junto al camino.

47 Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!».

48 Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!».

49 Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama».

50 Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.

51 Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?. El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver».

52 Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

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MARCOS 11

1 Cuando se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos,

2 diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;

3 y si alguien les pregunta: «¿Qué están haciendo?», respondan: «El Señor lo necesita y lo va a devolver en seguida».

4 Ellos fueron y encontraron un asno atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron.

5 algunos de los que estaban allí les preguntaron: «¿Qué hacen? ¿Por qué desatan ese asno?».

6 Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó.

7 Entonces le llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó.

8 Muchos extendían sus mantos sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo.

9 Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban: «¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

10 ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! ¡Hosana en las alturas!».

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (11,11-26):

11 Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania.

12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre.

13 Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas; porque no era la época de los higos.

14 Dirigiéndose a la higuera, le dijo: «Que nadie más coma de tus frutos». Y sus discípulos lo oyeron.

15 Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas,

16 y prohibió que transportaran cargas por el Templo.

17 Y les enseñaba: «¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones».

18 Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza.

19 Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad.

20 A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz.

21 Pedro, acordándose, dijo a Jesús: «Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado».

22 Jesús respondió: «Tengan fe en Dios.

MARCOS 11.22

23 Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: «Retírate de ahí y arrójate al mar», sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá.

24 Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.

MARCOS 11.24

25 Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas».

26 (Pero si no perdonan, tampoco el Padre que está en el cielo los perdonará a ustedes)

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (11,27-33):

27 Y llegaron de nuevo a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él

28 y le dijeron: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?».

29 Jesús les respondió: «Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas.

30 Díganme: el bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?».

31 Ellos se hacían este razonamiento: «Si contestamos: “Del cielo”, él nos dirá: “¿Por qué no creyeron en él”?.

32 ¿Diremos entonces: “De los hombres”?». Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta,

33 respondieron a Jesús: «No sabemos». Y él les respondió: «Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas».

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Publicado el 16 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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