ESDRAS 1-3

COMIENZO DEL LIBRO DE ESDRAS (1,1-6):

ESDRAS 1

1 En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor pronunciada por Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, y este mandó proclamar de viva voz y pro escrito en todo su reino:

2 «Así habla Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios del cielo, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusalén, de Judá.

3 Si alguno de ustedes pertenece a ese pueblo, que su Dios lo acompañe y suba a Jerusalén, de Judá, para reconstruir la Casa del Señor, el Dios de Israel, el Dios que está en Jerusalén.

4 Que la población de cada lugar ayude a todos los que queden de ese pueblo, en cualquier parte donde residan, proporcionándoles plata, oro, bienes y ganado, como así también otras ofrendas voluntarias para la Casa del Dios que está en Jerusalén».

5 Entonces los jefes de familia de Judá y de Benjamín, los sacerdotes y los levitas, y todos los que se sintieron movidos por Dios, se pusieron en camino para ir a reconstruir la Casa del Señor que está en Jerusalén.

6 Sus vecinos les proporcionaron toda clase de ayuda: plata, oro, bienes, ganado y gran cantidad de objetos preciosos, además de toda clase de ofrendas voluntarias.

7 El rey Ciro mandó tomar los utensilios de la Casa del Señor que Nabucodonosor había llevado desde Jerusalén y había depositado en el templo de su dios.

8 Ciro, rey de Persia, los puso en manos del tesorero Mitrídates, y este los contó para entregárselos a Sesbasar, el jefe de Judá.

9 El inventario fue el siguiente: copas de oro para la ofrenda: 30; de plata: 1.000; cuchillos: 29;

10 vasos de oro: 30; de plata: 410; otros utensilios: 1.000. 11 Total de los utensilios de oro y plata: 5.400. Todo esto se lo llevó Sesbasar, cuando se permitió a los deportados subir de Babilonia a Jerusalén.

ESDRAS 2

1 Estas son las personas de la provincia que regresaron de la cautividad en el exilio, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad, después de haber sido deportadas a Babilonia por el rey Nabucodonosor.

2 Los que llegaron con Zorobabel fueron Josué, Nehemías, Seraías, Reelaías, Najamaní, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rejúm y Baaná. El número de la gente del pueblo fue el siguiente:

3 los hijos de Paros: 2.172;

4 los hijos de Sefatías: 372;

5 los hijos de Araj: 775;

6 los hijos de Pajat Moab, es decir, los hijos de Josué y de Joab: 2.812;

7 los hijos de Elam: 1.254;

8 los hijos de Zatú: 945;

9 los hijos de Sacai: 760;

10 los hijos de Baní: 642;

11 los hijos de Bebai: 623;

12 los hijos de Azgad: 1.222;

13 los hijos de Adonicam: 666;

14 los hijos de Bigvai: 2.056;

15 loa hijos de Adín: 454;

16 los hijos de Ater, es decir, de Ezequías: 98;

17 los hijos de Besai: 323;

18 los hijos de Iorá: 112;

19 los hijos de Jasú: 223;

20 los hijos de Guibar: 95;

21 los hijos de Belén: 123;

22 los hombres de Netofá: 56;

23 los hombres de Anatot: 128;

24 los hijos de Bet Azmávet: 42;

25 los hijos de Quiriat Iearim, de Queefirá y de Beerot: 743;

26 los hijos de Haramá y de Gueba: 621;

27 los hombres de Micmás: 122;

28 los hombres de Betel y de Ai: 223;

29 los hijos de Nebo: 52;

30 los hijos de Magbis: 156;

31 los hijos del otro Elam: 1.254;

32 loa hijos de Jarím: 320;

33 los hijos de Lot, de Jadí y de Onó: 725;

34 los hijos de Jericó: 345;

35 los hijos de Senaá: 3.630.

36 Sacerdotes: los hijos de Iedaías, de la casa de Josué: 973;

37 los hijos de Imer: 1.052;

38 los hijos de Pasjur: 1.247;

39 los hijos de Jarím: 1.017;

40 Levitas: los hijos de Josué, es decir, de Cadmiel y los hijos de Hodavías: 74.

41 Cantones: los hijos de Asaf: 128.

42 Porteros: los hijos de Salúm, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Jatitá, los hijos de Sobai: en total, 139.

43 Empleados del Templo: los hijos de Sijá, los hijos de Jasufá, los hijos de Tabaot,

44 los hijos de Querós, los hijos de Siaá, los hijos de Padón,

45 los hijos de Levaná, los hijos de Jagabá, los hijos de Acub,

46 los hijos de Jagab, los hijos de Salmai, los hijos de Janán,

47 los hijos de Guidel, los hijos de Gajar, los hijos de Reaías,

48 los hijos de Resín, los hijos de Necodá, los hijos de Gazam,

49 los hijos de Uzá, los hijos de Paséaj, los hijos de Besai,

50 los hijos de Asná, los hijos de los meunitas, los hijos de los nefusitas,

51 los hijos de Bacbuc, los hijos de Jacufá, los hijos de Jarjur,

52 los hijos de Baslut, los hijos de Mejidá, los hijos de Jarsá,

53 los hijos de Barcós, los hijos de Sisrá, los hijos de Témaj,

54 los hijos de Nesíaj, los hijos de Jatifá.

55 Hijos de los servidores de Salomón: los hijos de Sotai, los hijos de Soféret, los hijos de Perudá,

56 los hijos de Iaalá, los hijos de Darcón, los hijos de Guidel,

57 los hijos de Sefatías, los hijos de Jatil, los hijos de Poquéret Sebaim, los hijos de Amí.

58 El total de los empleados del Templo y de los hijos de los servidores de Salomón: 392.

59 Los que volvieron de Tel Melaj, Tel Jarsá, Querub, Adán e Imer, y que no pudieron probar si su familia y su estirpe eran de origen israelita, fueron los siguientes:

60 los hijos de Delaías, los hijos de Tobías, los hijos de Necodá: 652.

61 Y entre los sacerdotes: los hijos de Hobaías, los hijos de Hacós y los hijos de Barzilai, que se había casado con una de las hijas de Barzilai, el galaadita y adoptó el nombre de este.

62 Ellos buscaron la lista de sus antepasados, pero no la encontraron, y por eso los excluyó del sacerdocio, como ilegítimos,

63 y el gobernador les prohibió comer de las ofrendas sagradas, hasta que un sacerdote consultara a Dios por medio del Urím y el Tumín.

64 El conjunto ascendía a 42.360 personas,

65 sin contar sus esclavos y esclavas, que eran 7.337. Había también 200 cantores y cantoras,

66 y tenían 736 caballos, 245 mulas,

67 435 camellos y 6.720 asnos.

68 al llegar a la casa del señor que está en Jerusalén, algunos jefes de familia hicieron ofrendas voluntarias para la casa del Señor, a fin de que fuera erigida en el mismo lugar donde había estado.

69 según sus posibilidades, entregaron al tesoro del culto 61.000 dracmas de oro, 5.000 minas de plata y 100 túnicas sacerdotales.

70 Los sacerdotes, los levitas y una parte del pueblo se establecieron en Jerusalén; los cantores, los porteros, los empleados del Templo y todos los otros israelitas se instalaron en sus respectivas ciudades.

ESDRAS 3

1 Cuando llegó el séptimo mes, los israelitas ya estaban en sus respectivas ciudades y todo el pueblo se congregó en Jerusalén como un solo hombre.

2 Entonces Josué, hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Sealtiel, con sus hermanos, reconstruyeron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la Ley de Moisés, el hombre de Dios.

3 Erigieron el altar en el mismo lugar donde había estado, a pesar del temor que les inspiraban los habitantes del país, y ofrecieron sobre él holocaustos al Señor, los holocaustos de la mañana y de la tarde.

4 También celebraron la fiesta de las Chozas, como está prescrito, ofreciendo diariamente el número de holocaustos fijado para cada día.

5 Después ofrecieron el holocausto perpetuo y los holocaustos de los sábados, de los novilunios y de todas las solemnidades dedicadas al Señor, además de lo que cada uno quería ofrecer voluntariamente al Señor.

6 Desde el primer día del séptimo mes, se comenzó a ofrecer holocaustos al Señor, cuando todavía no se habían puesto los cimientos del Templo del Señor.

7 Entonces se entregó dinero a los que tallaban la piedra y a los carpinteros, y se mandaron víveres, bebidas y aceite a los sidonios y a los tirios para que enviaran por mar a Jope maderas de cedro del Líbano, conforme a la autorización otorgada por Ciro, rey de Persia.

8 El segundo año de su llegada al Templo de Dios en Jerusalén, en el segundo mes, Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josué, hijo de Josadac, con el resto de sus hermanos, los sacerdotes, los levitas y todos los que habían vuelto del exilio a Jerusalén, comenzaron la obra y designaron a algunos levitas mayores de veinte años para que dirigieran los trabajos de la Casa del Señor.

9 Josué, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, y los hijos de Hodavías, se pusieron a dirigir todos juntos a los que trabajaban en la construcción de la Casa de Dios, y lo mismo hicieron los hijos de Jenadad, con sus hijos y sus hermanos los levitas.

10 Una vez que los constructores pusieron los cimientos del Templo del Señor, se presentaron los sacerdotes, revestidos y con trompetas, y también los levitas, hijos de Asaf, con sus címbalos, para alabar al Señor, según lo establecido por David, rey de Israel.

11 Ellos cantaban al Señor, alabándolo y dándole gracias: «Porque él es bueno, porque es eterno su amor hacia Israel». Y todo el pueblo prorrumpía en grandes aclamaciones, alabando al Señor, porque se ponían los cimientos de la Casa del Señor.

12 Muchos sacerdotes, levitas y jefes de familia, ya ancianos, que habían visto el primer Templo, prorrumpieron en llanto, mientras veían poner los cimientos del nuevo; pero muchos otros proferían aclamaciones de júbilo.

13 No se podía distinguir entre las aclamaciones de júbilo y el llanto de la gente, porque las aclamaciones del pueblo eran tan grandes que se oían desde lejos.

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Publicado el 18 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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