NÚMEROS 14-15

NÚMEROS 14

La rebelión de Israel

1 Entonces la comunidad en pleno prorrumpió en fuertes gritos, y el pueblo lloró toda aquella noche.

2 Los israelitas protestaban contra Moisés y Aarón, y toda la comunidad les decía: ¡Ojalá hubiéramos muerto en Egipto! ¡Ojalá muriéramos en este desierto!

3 ¿Por qué el Señor nos quiere hacer entrar en esa tierra donde caeremos bajo la espada? ¡Nuestras mujeres y nuestros hijos serán llevados como botín! ¡Más nos valdría regresar a Egipto!

4 Y se decían unos a otros: «¡Elijamos un jefe y volvamos a Egipto!».

5 Moisés y Aarón cayeron con el rostro en tierra delante de toda la comunidad de los israelitas reunidos en asamblea.

6 Pero Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Iefuné –que estaban entre los que habían explorado el país– rasgaron su ropa

7 y dijeron a toda la comunidad de los israelitas: «La tierra que hemos recorrido y explorado es extraordinariamente buena.

8 Si el Señor nos favorece, nos hará entrar en esa tierra que mana leche y miel, y nos la dará.

9 Pero no se rebelen contra el Señor, ni le tengan miedo a la gente del país, porque los venceremos fácilmente. Su sombra protectora se ha apartado de ellos; con nosotros, en cambio, está el Señor. ¡No les tengan miedo!».

La indignación del Señor

10 Toda la comunidad amenazaba con matarlos a pedradas, cuando la gloria del Señor se manifestó a todos los israelitas en la Carpa del Encuentro.

11 Y el Señor dijo a Moisés: «¿Hasta cuándo este pueblo me seguirá despreciando? ¿Hasta cuándo no creerán en mí, a pesar de los signos que realicé en medio de ellos?

12 Los voy a castigar con una peste y los voy a desheredar. De ti, en cambio, suscitaré una nación mucho más fuerte que ellos».

13 Pero Moisés respondió al Señor: «Cuando oigan la noticia los egipcios –de cuyo país sacaste a este pueblo gracias a tu poder–

14 se la pasarán a los habitantes de esa tierra. Ellos han oído que tú, Señor, estás en medio de este pueblo; que te dejas ver claramente cuando tu nube se detiene sobre ellos; y que avanzas delante de ellos, de día en la columna de nube, y de noche en la columna de fuego.

15 Si haces morir a este pueblo como si fuera un solo hombre, las naciones que conocen tu fama, dirán:

16 «El Señor era impotente para llevar a ese pueblo hasta la tierra que le había prometido con un juramento, y los mató en el desierto».

17 Por eso, Señor, manifiesta la grandeza de tu poder, como tú lo has declarado, cuando dijiste:

18 «El Señor es lento para enojarse y está lleno de misericordia. El tolera la maldad y la rebeldía, pero no las deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la cuarta generación».

19 Perdona, por favor, la culpa de este pueblo según tu gran misericordia y como lo has venido tolerando desde Egipto hasta aquí».

El castigo de la infidelidad

20 El Señor respondió: «Lo perdono, como tú me lo has pedido.

21 Sin embargo –tan cierto como que yo vivo, y que la gloria del Señor llena toda la tierra–

22 ninguno de los hombres que vieron mi gloria y los prodigios que realicé en Egipto y en el desierto, ninguno de los que ya me han puesto a prueba diez veces y no me han obedecido,

23 verá la tierra que prometí a sus padres con un juramento; no la verá ninguno de los que me han despreciado.

24 En cuanto a mi servidor Caleb, por estar animado de otro espíritu y haberse mantenido fiel a mí, lo llevaré a la tierra donde ya entró una vez, y sus descendientes la poseerán.

25 Pero como los amalecitas y los cananeos ocupan el valle, den vuelta mañana y partan para el desierto por el camino del Mar Rojo».

26 Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón:

27 «¿Hasta cuándo esta comunidad perversa va a seguir protestando contra mí? Ya escuché las incesantes protestas de los israelitas.

28 Por eso, diles: «Juro por mi vida, palabra del Señor, que los voy a tratar conforme a las palabras que ustedes han pronunciado.

29 Por haber protestado contra mí, sus cadáveres quedarán tendidos en el desierto: los cadáveres de todos los registrados en el censo, de todos los que tienen más de veinte años.

30 Ni uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, salvo Caleb hijo de Iefuné y Josué hijo de Nun.

31 A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decían que iban a ser llevados como botín, sí los haré entrar; ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado.

32 Pero los cadáveres de ustedes quedarán tendidos en este desierto.

33 Mientras tanto, sus hijos andarán vagando por el desierto durante cuarenta años, sufriendo por las prostituciones de ustedes, hasta que el último cadáver quede tendido en el desierto.

34 Ustedes cargarán con su culpa durante cuarenta años, por los cuarenta días que emplearon en explorar la tierra: a razón de un año por cada día. Entonces conocerán lo que significa rebelarse contra mí.

35 Así lo he dispuesto yo, el Señor. De esa manera trataré a toda esta comunidad perversa que se ha confabulado contra mí: hasta el último hombre morirá en este desierto».

36 Los hombres que Moisés envió a explorar el territorio –esos que al volver instigaron a toda la comunidad a protestar contra él, difundiendo falsos rumores

37 y propagando malas noticias acerca de la tierra– cayeron muertos en las presencia del Señor.

38 De los que habían ido a explorar el territorio, solamente sobrevivieron Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Iefuné.

La presunción y la derrota de los israelitas

39 Cuando Moisés repitió estas palabras a todos los israelitas, el pueblo quedó muy afligido.

40 Y a la madrugada del día siguiente subieron a la parte más alta de la montaña, diciendo: «Estamos preparados para ir al lugar que el Señor ha indicado, porque en realidad estábamos en un error».

41 Pero Moisés replicó: «¿Por qué están transgrediendo la orden del Señor? Eso no va a dar buen resultado.

42 No suban, y así no serán derrotados por sus enemigos, ya que el Señor no está en medio de ustedes.

43 Los amalecitas y los cananeos saldrán a hacerles frente, y ustedes caerán bajo la espada, porque se han apartado del Señor y él no estará con ustedes».

44 Pero ellos se obstinaron en subir a la cima de la montaña, a pesar de que ni el Arca de la Alianza del Señor ni Moisés se movieron del campamento.

45 Entonces bajaron los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella región montañosa, derrotaron a los israelitas y los fueron exterminando hasta Jormá.

NÚMEROS 15

Disposiciones relativas a los sacrificios

1 El Señor dijo a Moisés:

2 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les daré para que vivan en ella,

3 y presenten un animal del ganado mayor o menor como ofrenda que se quema en holocausto o en sacrificio al Señor, ya sea para cumplir un voto, ya sea como ofrenda voluntaria o en las fiestas fijas –ofreciendo así un aroma agradable al Señor–

4 la persona que presente la ofrenda al Señor deberá traer, como oblación, la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite.

5 También deberás ofrecer, con el holocausto o el sacrificio, un litro y medio de vino como libación para cada cordero.

6 Si se trata de un carnero, presentarás como oblación dos décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con dos litros y cuarto de aceite;

7 y como libación –como ofrenda de aroma agradable al Señor– ofrecerás dos litros y cuarto de vino.

8 Si ofreces al Señor como holocausto o sacrificio un animal del ganado mayor o menor, sea para cumplir un voto o como sacrificio de comunión,

9 además del animal, se ofrecerá una oblación consistente en tres décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite;

10 y como libación ofrecerás tres litros y medio de vino. Estas son ofrendas que se queman con aroma agradable al Señor.

11 Lo mismo se hará con cada toro, con cada carnero, y con cada oveja o cabra,

12 cualquiera sea la cantidad que ofrezcas: lo mismo harás con cada uno de sus animales, cualquiera sea su número.

13 Todos los israelitas procederán de la misma manera, cuando presenten una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor.

14 Y si un extranjero residente entre ustedes, o cualquiera que viva en medio de ustedes, a lo largo de las generaciones, quiere presentar una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor, lo hará también él como lo hacen ustedes.

15 En la asamblea, habrá una sola ley para ustedes y para los extranjeros. Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones. El extranjero hará lo mismo que ustedes delante del Señor.

16 En una palabra, el mismo ritual y la misma disposición estará en vigencia para ustedes y para los extranjeros que residan entre ustedes.

Las primicias del pan

17 El Señor dijo a Moisés:

18 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra adonde yo los haré entrar,

19 y coman el pan de esa tierra, reservarán una ofrenda para el Señor:

20 como primicias de la harina, ofrecerán una torta; como se reserva la ofrenda de la era, se reservará también aquella.

21 Así presentarán al Señor una ofrenda de las primicias de su harina, a lo largo de las generaciones.

La expiación de las faltas cometidas inadvertidamente

22 Si ustedes, por inadvertencia, dejan de cumplir cualquiera de estos mandamientos que el Señor prescribió a Moisés

23 –cualquiera de las cosas que el Señor les ordenó por medio de él– desde el momento en que el Señor les impuso el mandamiento, y después, a lo largo de las generaciones, se procederá de la siguiente manera:

24 Si quien obró inadvertidamente fue la comunidad, toda la comunidad ofrecerá un novillo como holocausto de aroma agradable al Señor –con su oblación y la libación prescrita– y un chivo como sacrificio por el pecado.

25 El sacerdote practicará el rito de expiación en favor de toda la comunidad, y esta será perdonada, porque se trata de un error, y ellos, para reparar ese error, presentaron delante del Señor su ofrenda –una ofrenda que se quema para el Señor– y su sacrificio por el pecado.

26 Así será perdonadas toda la comunidad de los israelitas, y también el extranjero que resida en medio de ellos, porque esto le sucedió a todo el pueblo inadvertidamente.

27 Si quien obró inadvertidamente fue una sola persona, ofrecerá una cabra de un año como sacrificio por el pecado.

28 El sacerdote del Señor, en favor de esa persona, porque ella pecó inadvertidamente. Y cuando se practique en favor de ella el rito de expiación, será perdonada,

29 tanto el israelita como el extranjero residente entre ustedes: habrá una sola ley para todo el que obra por inadvertencia.

30 Pero el que obra deliberadamente –tanto el israelita como el extranjero– ultraja al Señor y será excluido de su pueblo.

31 Por haber despreciado la palabra del Señor y violado su mandamiento, esa persona será extirpada: es responsable de su culpa.

Un caso de violación del sábado

32 Mientras los israelitas estaban en el desierto, se encontraron con un hombre que estaba juntando leña en sábado.

33 Los que lo encontraron juntando leña lo llevaron ante Moisés, Aarón y toda la comunidad.

34 Entonces fue puesto bajo custodia, porque no estaba determinado lo que se debía hacer con él.

35 Pero el Señor dijo a Moisés: «Ese hombre debe ser castigado con la muerte: que toda la comunidad lo mate a pedradas fuera del campamento».

36 Toda la comunidad lo sacó fuera del campamento, y lo mataron a pedradas, como el Señor lo había ordenado a Moisés.

Los flecos de los mantos

37 El Señor dijo a Moisés:

38 «Habla a los israelitas, e instrúyelos para que tanto ellos como sus descendientes se pongan unos flecos en las puntas de sus mantos, y para que aten a los flecos de cada punta un cordón de púrpura violeta.

39 Ustedes llevarán esos flecos, y al verlos se acordarán de todos los mandamientos del Señor. Así los pondrán en práctica, y no seguirán los caprichos de su corazón y de sus ojos que los arrastran al desenfreno.

40 Así se acordarán de cumplir mis mandamientos, y serán santos para su Dios.

41 Yo soy el Señor, su Dios, que los hice salir de Egipto para ser su Dios. Yo soy el Señor, su Dios».

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Publicado el 18 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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