NÚMEROS 16-17

NÚMEROS 16

La rebelión de Coré

1 Coré –hijo de Ishar, hijo de Quehat, hijo de Leví– junto con Datán y Abirón, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet –estos últimos eran descendientes de Rubén– decidieron

2 sublevarse contra Moisés, secundados por otros doscientos cincuenta israelitas, todos ellos jefes de la comunidad, representantes de la asamblea y personas de renombre.

3 Se amotinaron contra Moisés y Aarón, y les dijeron: «¡Ustedes se han excedido en sus atribuciones! Toda la comunidad es sagrada, y el Señor está en medio de ella. ¿Por qué entonces ustedes se ponen por encima de la asamblea del Señor?».

4 Cuando Moisés oyó esto, cayó con el rostro en tierra.

5 Luego dijo a Coré y a todos sus secuaces: «Mañana, el Señor pondrá de manifiesto quién es el que le pertenece y quién está consagrado; y permitirá que se le acerque el que ha sido elegido por él.

6 Por eso, hagan lo siguiente: tú, Coré, y todos tus secuaces, tomen unos incensarios,

7 pongan fuego en ellos, y mañana échenles incienso en la presencia del Señor. Aquel a quien el Señor elija será el consagrado. ¡Ustedes, hijos de Leví, se han excedido en sus atribuciones!».

8 Luego Moisés siguió diciendo a Coré: «Escúchenme, hijos de Leví.

9 ¿No les basta que el Señor los haya separado de toda la comunidad de Israel y los haya acercado a él, para prestar servicios en la Morada del Señor y para estar como ministros al frente de la comunidad?

10 El Señor te promovió a ti y a todos tus hermanos, los descendientes de Leví, ¿y todavía reclaman el sacerdocio?

11 En realidad, tú y tus secuaces se han confabulado contra el Señor. Porque ¿quién es Aarón para que ustedes protesten contra él?».

12 Moisés manó llamar a Datán y a Abirón, hijos de Eliab. Pero ellos replicaron: «¡No iremos

13 ¿No te basta con habernos sacado de una tierra que mana leche y miel, para hacernos morir en el desierto, que todavía quieres dominarnos?

14 El lugar al que nos has traído no es una tierra que mana leche y miel, y no nos has dado como herencia campos y viñedos. ¿O pretendes impedir que esta gente vea? No iremos».

15 Moisés se indignó profundamente y dijo al Señor: «No aceptes su oblación. Yo no les he quitado ni un solo asno ni he perjudicado a ninguno de ellos».

El castigo de los rebeldes

16 Entonces Moisés dijo a Coré: «Tú y tus secuaces comparecerán mañana delante del Señor, y también comparecerá Aarón.

17 Cada uno de ustedes tomará su incensario, le pondrá incienso y lo ofrecerá al Señor: serán doscientos cincuenta incensarios en total. También tú y Aarón llevarán cada uno el suyo».

18 Cada uno tomó su incensario, le puso fuego y le echó incienso. Luego ocuparon sus puestos a la entrada de la Carpa del Encuentro, junto con Moisés y Aarón.

19 Y una vez que Coré convocó contra ellos a toda la comunidad, a la entrada de la Carpa del Encuentro, la gloria del Señor se apareció a toda la comunidad,

20 y el Señor dijo a Moisés y a Aarón:

21 «Sepárense de esta comunidad, porque los voy a exterminar en un instante».

22 Pero ellos cayeron con el rostro en tierra y exclamaron: «Dios, tú que das el aliento a todos los vivientes, ¿te vas a irritar contra toda la comunidad cuando el que peca es uno solo?».

23 El Señor dijo a Moisés:

24 «Habla en estos términos a la comunidad: “Aléjense de los alrededores de la Morada de Coré, Datán y Abirón”».

25 Moisés se levantó, fue adonde estaban Datán y Abirón, seguido de los ancianos de Israel,

26 y dijo a la comunidad: «Apártense de las carpas de estos hombres perversos y no toquen nada de lo que les pertenece, porque de lo contrario también ustedes serán exterminados a causa de sus pecados».

27 Y todos se separaron de las moradas de Coré, Datán, y Abirón. Datán y Abirón, por su parte, salieron y se pusieron de pie a la entrada de sus carpas, junto con sus mujeres, sus hijos y sus pequeños.

28 Moisés dijo: «En esto conocerán que ha sido el Señor el que me envió a hacer estas cosas, y que no es un capricho mío:

29 si estos hombres mueren de muerte natural y su suerte es igual a la de todos los hombres, no ha sido el Señor el que me envió.

30 Pero si el Señor realiza algo inusitado –si la tierra abre sus fauces para tragarlos con todos sus bienes y ellos bajan vivos al Abismo– ustedes sabrán que esta gente ha despreciado al Señor».

31 Apenas Moisés terminó de pronunciar estas palabras, el suelo se partió debajo de sus pies,

32 la tierra abrió sus fauces y los tragó junto con sus familias, con toda la gente de Coré y con todos sus bienes.

33 Ellos bajaron vivos al Abismo, con todo lo que les pertenecía. La tierra los cubrió y desaparecieron de en medio de la asamblea.

34 Al oír sus gritos, todos los israelitas que estaban cerca de ellos huyeron, diciendo: «¡Que no nos trague la tierra!».

35 Luego bajó fuego del Señor y consumió a los doscientos cincuenta hombres que habían ofrecido incienso.

NÚMEROS 17

Los incensarios de los rebeldes

1 El Señor dijo a Moisés:

2 «Manda a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que retire los incensarios de en medio de las brasas y que desparrame el fuego en otra parte, porque esos incensarios han sido santificados.

3 Retiren los incensarios de aquellos que murieron por haber pecado, y hagan con ellos láminas de metal para recubrir el altar. Porque al ser usados para ofrecer incienso delante del Señor, quedaron santificados. Así servirán de signo para los israelitas».

4 El sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce que habían usado para la ofrenda los que murieron carbonizados, y los mandó martillar hasta convertirlos en láminas para recubrir el altar.

5 Estas debían recordar a los israelitas que ningún extraño –alguien que no fuera descendiente de Aarón– podía atreverse a ofrecer incienso delante del Señor, a fin de no correr la misma suerte que Coré y sus secuaces, según lo había predicho el Señor por medio de Moisés.

Nuevo castigo de Dios contra el pueblo e intercesión de Aarón

6 Al día siguiente, toda la comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón, diciendo: «Ustedes han provocado una mortandad en el pueblo del Señor».

7 Como la comunidad se amotinaba contra ellos, Moisés y Aarón se volvieron hacia la Carpa del Encuentro, y vieron que la nube la cubría y que la gloria del Señor se había aparecido.

8 Entonces fueron a la Carpa del Encuentro, y cuando estuvieron frente a ella,

9 el Señor dijo a Moisés:

10 «Apártense de esta comunidad, porque la voy a exterminar en un instante». Ellos cayeron con el rostro en tierra, y Moisés dijo a Aarón:

11 «Toma el incensario, coloca en el fuego del altar y échale incienso, En seguida ve adonde está la comunidad y practica el rito de expiación en favor de ellos. Porque la ira del Señor se ha desatado y ha comenzado la plata».

12 Aarón tomó el incensario, como se lo había mandado Moisés, y fue corriendo a ponerse en medio de la asamblea, donde ya había comenzado la plaga».

13 Luego se quedó de pie entre los muertos y los vivos, y cesó la plaga.

14 Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya habían muerto a causa de Coré.

15 Entonces Aarón volvió a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moisés, porque la plaga ya había cesado.

La vara de Aarón

16 Y el Señor dijo a Moisés:

17 «Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: deberán ser doce en total. Tú escribirás el nombre de cada uno en su propia vara;

18 y en la de Leví escribirás el nombre de Aarón, porque tendrá que haber una sola vara por cada jefe de familia.

19 Luego las pondrás en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes.

20 La vara del hombre que yo elija florecerá, y así acallaré las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes».

21 Moisés transmitió esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarón.

22 Moisés las depositó delante del Señor, en la Carpa del Testimonio,

23 y al día siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, la vara de Aarón –correspondiente a la familia de Leví– estaba florecida: había dado brotes, flores y almendros.

24 Entonces Moisés sacó de la presencia del Señor todas las varas, y las presentó a los israelitas: ellos las identificaron y cada uno recuperó la suya.

25 Luego el Señor dijo a Moisés: «Vuelve a colocar la vara de Aarón delante del Arca del Testimonio, como un signo para los rebeldes. Así alejarás de mí sus protestas, y no serán castigados con la muerte».

26 Moisés hizo exactamente lo que el Señor le había ordenado.

27 Pero los israelitas dijeron a Moisés: «¡Vamos a morir! ¡Todos estamos perdidos!

28 ¡El que se acerque a la Morada del Señor morirá! ¿Tendrá que morir hasta el último de nosotros?».

Anuncios

Publicado el 18 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: