ZACARIAS 1-7

El-apostol-Zacarias-con-el-rostro-del-Papa-Julio-II

EL PROFETA ZACARÍAS – CAPILLA SIXTINA

ZACARIAS 1

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS  (1,1-6)

Exhortación a la penitencia

1 En el octavo mes del segundo año de Darío, la palabra del Señor llegó al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Idó, en estos términos:

2 El Señor se irritó violentamente contra los padres de ustedes.

3 Tú les dirás: Así habla el Señor de los ejércitos: Vuelvan a mí –oráculo del Señor de los ejércitos– y yo volveré a ustedes, dice el Señor de los ejércitos.

4 No sean como sus padres, a quienes los antiguos profetas interpelaron, diciendo: Así habla el Señor de los ejércitos: Vuelvan de sus malos caminos y de sus malas acciones. Pero ellos no escucharon, ni me prestaron atención –oráculo del Señor–.

5 ¿Dónde están sus padres? Y los profetas ¿viven para siempre?

6 Pero mis palabras y mis decretos, que yo había ordenado a mis servidores los profetas, ¿acaso no alcanzaron a sus padres? Por eso, ellos se convirtieron y dijeron: «El Señor de los ejércitos nos ha tratado según nuestros caminos y nuestras acciones, como había resuelto hacerlo».

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LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS  (1,7-17)

Visión de los caballos y los caballeros

7 El vigésimo cuarto día del undécimo mes, que es el mes de Seta, en el segundo año de Darío, la palabra del Señor fue dirigida al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Idó, en estos términos:

8 Yo tuve una visión durante la noche: Había un hombre montado en un caballo rojo. Estaba parado entre los mirtos que se encuentran en la hondonada, y detrás de él había caballos rojos, alazanes, negros y blancos.

9 Yo pregunté: «¿Quiénes son estos, mi Señor?». Y el ángel que hablaba conmigo me respondió: «Yo te indicaré quiénes son estos».

10 El hombre que estaba entre los mirtos dijo: «Estos son los que el Señor envió a recorrer la tierra».

11 Ellos se dirigieron al ángel del Señor que estaba entre los mirtos, y le dijeron: «Venimos de recorrer la tierra y hemos visto que toda la tierra está en calma y tranquila».

12 Entonces el ángel del Señor dijo: «Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo esperarás para compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales estás irritado desde hace setenta años?».

13 El señor dirigió al ángel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras consoladoras.

14 Entonces el ángel me dijo: «Proclama esto: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo siento un gran celo por Jerusalén y por Sión,

15 y estoy violentamente irritado contra las naciones seguras de sí mismas; porque yo estaba un poco irritado, pero ellas agravaron la desgracia.

16 Por eso, así habla el Señor: Yo he vuelvo a Jerusalén con piedad; allí será reconstruida mi Casa –oráculo del Señor de los ejércitos– y la cuerda de medir será tendida sobre Jerusalén.

17 Proclama también esto: Así habla el Señor de los ejércitos: Mis ciudades rebosarán de bienes; el Señor consolará de nuevo a Sión y elegirá otra vez a Jerusalén».

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ZACARIAS 2

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS  (2,1-4)

Visión de los cuatro cuernos y de los cuatro artesanos

1 Yo levanté los ojos, y tuve una visión: Había cuatro cuernos.

2 Entonces pregunté al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos cuernos?». El me respondió: «Son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén».

3 Después el Señor me mostró cuatro herreros.

4 Yo pregunté: «¿Qué vienen a hacer estos?». El me respondió: «Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judá, a tal punto que nadie podía levantar la cabeza; pero estos han venido para aterrarlos, para derribar los cuernos de las naciones que atacaron al país de Judá, a fin de dispersarlo».

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (2,5-9):

Visión del varón con la cuerda de medir (5-9)

5 Yo levanté los ojos, y tuve una visión: Había un hombre que tenía en la mano una cuerda de medir.

6 Entonces le pregunté: «¿A dónde vas?». El me respondió: «Voy a medir Jerusalén, para ver cuánto tiene de ancho y cuánto de largo».

7 Mientras el ángel que hablaba conmigo estaba allí, otro ángel le salió a su encuentro

8 y le dijo: «Corre, habla a ese joven y dile: “Jerusalén será una ciudad abierta por la gran cantidad de hombres y animales que habrá en ella.

9 Yo seré para ella –oráculo del Señor– una muralla de fuego a su alrededor, y seré su Gloria en medio de ella”».

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (2,10-17):

Llamamiento a los exilados (10-17)

10 ¡Vamos! Huyan del país del Norte –oráculo del Señor– porque yo los dispersé a los cuatro vientos del cielo –oráculo del Señor–

11 ¡Vamos! ¡Sálvate, Sión, tú, que habitas en Babilonia!

12 Porque así habla el Señor de los ejércitos a las naciones que los despojaron –ya que el que los toca a ustedes, toca la pupila de mis ojos–:

13 ¡Sí, yo levanto mi mano contra ellos, y serán despojados por sus mis mismos esclavos! ¡Así ustedes sabrán que me ha enviado el Señor de los ejércitos!

14 Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión: porque yo vengo a habitar en medio de ti –oráculo del Señor–.

15 Aquel día, muchas naciones se unirán al Señor: ellas serán un pueblo para él y habitarán en medio de ti. ¡Así sabrás que me ha enviado a ti el Señor de los ejércitos!

16 El Señor tendrá a Judá como herencia, como su parte en la Tierra santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén.

17 ¡Que callen todos los hombres delante del Señor, porque él surge de su santa Morada!

ZACARIAS 3

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (3,1-5):

Rehabilitación del sumo sacerdote (1-5)

1 Luego me hizo ver al Sumo Sacerdote Josué, de pie ante el ángel del Señor, mientras el Adversario estaba a su derecha para acusarlo.

2 El ángel del Señor te reprima, Adversario! ¡Sí, que te reprima el Señor, el que eligió a Jerusalén! ¿No es este acaso un tizón salvado del fuego?».

3 Josué, de pie delante del ángel, estaba vestido con ropa sucia.

4 El ángel tomó la palabra y dijo a los que estaban de pie delante de él: «Quítenle la ropa sucia». Luego dijo a Josué: «Yo te he sacado de encima tu iniquidad y te pondré vestiduras de fiesta».

ZACARIAS 3.4

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (3,6-10):

Promesa a Josué, sumo sacerdote (6-10).

5 Y añadió: «Coloquen sobre su cabeza un turbante limpio y pónganle vestiduras de fiesta». Ellos le pusieron el turbante limpio sobre la cabeza y las vestiduras de fiesta, mientras el ángel del Señor permanecía allí de pie.

6 Después el ángel del Señor advirtió solemnemente a Josué:

7 «Así habla el Señor de los ejércitos: Si vas por mis caminos y observas mis mandamientos, tú mismo gobernarás mi Casa y cuidarás mis atrios, y yo te daré libre acceso entre los que están aquí.

8 Escucha, Josué, Sumo Sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan delante de ti –porque estos hombres son un presagio–: Yo suscitaré a mi servidor «Germen».

9 Sí, esta es la piedra que pongo delante de Josué: sobre esta única piedra hay siete ojos. Yo mismo voy a grabar su inscripción –oráculo del Señor de los ejércitos– y voy a eliminar la iniquidad de este país en un solo día.

10 Aquel día –oráculo del Señor de los ejércitos– ustedes se invitarán unos a otros debajo de la parra y de la higuera.

ZACARIAS 4

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS 4:

Visión del candelabro con los dos olivos

1 El ángel que hablaba conmigo volvió y me despertó, como a quien se lo despierta de su sueño.

2 El me preguntó: «¿Qué ves?». Yo le respondí: «Veo un candelabro de oro macizo, con un recipiente en la parte superior: sobre el candelabro hay siete lámparas, y siete mecheros para las lámparas que están arriba de él.

3 A su lado hay dos olivos» uno a la derecha y otro a la izquierda del recipiente».

4 Yo tomé la palabra y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estas cosas, mi Señor?».

5 El ángel que hablaba conmigo me respondió: «¿No sabes qué son estas cosas?» Yo le dije: «No, mi Señor».

6a El me respondió:

10b «Estas siete lámparas son los ojos del Señor que vigilan toda la tierra».

11 Entonces tomé la palabra y le dije: «¿Qué son esos dos olivos, a la derecha y a la izquierda del candelabro?».

12 Por segunda vez le pregunté: «¿Qué son las dos ramas de olivo, que derraman aceite dorado a través de los dos tubos de oro?».

13 El me respondió: «¿No sabes lo que son esas cosas?». Yo le dije: «No, mi Señor».

14 El me respondió: «Son los dos Ungidos que están de pie junto al Señor de toda la tierra».

6b Esta es la palabra del Señor acerca de Zorobabel: ¡No por el poder ni por la fuerza, sino por mi espíritu…! –dice el Señor de los ejércitos–.

7 ¿Quién eres tú, gran montaña? ¡Ante Zorobabel te convertirás en una llanura! El sacará la piedra maestra a los gritos de: «¡Qué hermosa, qué hermosa es!

8 La palabra del Señor me llegó en estos términos:

9 Las manos de Zorobabel pusieron los cimientos de esta Casa, y sus manos la terminarán. Así sabrán que me ha enviado a ustedes el Señor de los ejércitos.

10a ¿Quién despreció el día de los modestos comienzos? Que se alegre, al ver la piedra elegida en manos de Zorobabel.

ZACARIAS 5

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (5,1-4):

Visión del rollo volando (1-4)

1 Yo levanté de nuevo los ojos y tuve una visión: Había un rollo que volaba.

2 El ángel me preguntó: «¿Qué ves?». Yo le respondí: «Veo un rollo que vuela: tiene diez metros de largo por cinco de ancho».

3 El me dijo: «Esta es la Maldición que se desencadena sobre todo el país. Porque según lo escrito de un lado, todo ladrón será eliminado, y según lo escrito del otro, todo perjuro será eliminado.

4 Yo la desencadenaré –oráculo del Señor de los ejércitos: ella entrará en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente por mi Nombre; se instalará en medio de su casa, y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras».

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (5,5-11):

Visión del rollo volando (5-11)

5 El ángel que hablaba conmigo se adelantó y me dijo: «Levanta los ojos y mira qué es eso que avanza».

6 Yo le pregunté: «¿Qué es eso?». El me respondió: «Es un recipiente que avanza». El agregó: «Esta es la culpa de ellos en todo el país».

7 Entonces se levantó un disco de plomo, y vi una mujer instalada en el interior del recipiente.

8 El ángel me dijo: «Esta es la Maldad». Luego la arrojó al interior del recipiente y arrojó la masa de plomo sobre la abertura.

9 Yo levanté los ojos y tuve una visión. Había dos mujeres que avanzaban. El viento soplaba en sus alas: ellas tenían dos alas como las de la cigüeña, y levantaron el recipiente entre la tierra y el cielo.

10 Yo pregunté al ángel que hablaba conmigo: «¿A dónde llevan el recipiente?».

11 El me respondió: «Le van a edificar una casa en la tierra de Senaar, y cuando esté preparada, la colocarán sobre su pedestal».

ZACARIAS 6

El Castigo de los enemigos de Israel

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (6,1-8):

Visión de los cuatro carros (1-8)

1 Yo levanté de nuevo los ojos y tuve una visión: Había cuatro carros que salían de entre las dos montañas, y las montañas eran de bronce.

2 El primer carro era tirado por caballos rojos; el segundo por caballos negros;

3 el tercero por caballos blancos y el cuarto por caballos manchados.

4 Tomé la palabra y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos, mi Señor?».

5 El me respondió: «¿Ellos avanzan de los cuatro vientos del cielo, después de haberse presentado ante el Señor de toda la tierra.

6 El carro de caballos rojos avanza hacia el país del oriente; el de los caballos negros hacia el norte; el de los blancos hacia el occidente; y el de los manchados hacia el sur».

7 Ellos avanzaron llenos de brío, ansiosos por recorrer la tierra. El ángel les dijo: «Vayan a recorrer la tierra». Y ellos recorrieron la tierra.

8 El me llamó y me dijo: «Mira, los que avanzan hacia el país del Norte hacen reposar mi espíritu en ese país».

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (6,9-15):

La coronación del sumo sacerdote Josué (9-15)

9 La palabra del Señor me llegó en estos términos:

10 Recoge las ofrendas de los deportados: de Jeldai, de Tobías y de Iedaías. Tú mismo irás ese día a la casa de Josías, hijo de Sefanías, adonde ellos acaban de llegar de Babilonia:

11 tomarás la plata y el oro, harás una corona y la pondrás sobre la cabeza de Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote.

12 Tú le dirás: Así habla el Señor de los ejércitos: Aquíha y un hombre llamado «Germen»» allí donde esté, algo va a germinar, y el reconstruirá el Templo del Señor.

13 El reconstruirá el Templo del Señor, llevará las insignias reales, se sentará y dominará en su trono. Habrá un sacerdote a su derecha, y habrá un perfecto acuerdo entre los dos.

14 Y la corona será para Jeldai, Tobías y Iedaías, y para Josías, hijo de Sefanías, un memorial en el Templo del Señor.

15 Entonces los que están lejos vendrán y reconstruirán el Santuario del Señor. Así sabrán que me envió a ustedes el Señor de los ejércitos. Esto sucederá si escuchan verdaderamente la voz del Señor, su Dios.

DISCURSOS PROFÉTICOS

ZACARIAS 7

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (7,1-7):

La Importancia del ayuno (1-7)

1 El cuarto año del rey Darío, el día cuatro del noveno mes, el mes de Quisleu,

2 Betel Saréser, gran mago del rey, y sus hombres enviaron una delegación para aplacar el rostro del Señor

3 y preguntar a los sacerdotes de la Casa del Señor de los ejércitos y a los profetas: «¿Debo seguir llorando e imponiéndome privaciones en el quinto mes, como lo he hecho durante tantos años?».

4 La palabra del Señor me llegó en estos términos:

5 Habla a todo el pueblo del país y a los sacerdotes, diciéndoles: Si ustedes han ayunado y se han lamentado en el quinto y el séptimo mes desde hace setenta años, ¿es por mí que han practicado esos ayunos?

6 Y cuando comen y beben ¿no lo hacen por ustedes mismos?

7 ¿No son estas las palabras que proclamó el Señor por intermedio de los antiguos profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, rodeada de sus ciudades, y estaban poblados el Négueb y la Sefelá?

LECTURA DE LA PROFECÍA DE ZACARÍAS (7,8-14):

Beneficencia y misericordia, más importantes que el ayuno (8-14)

8 La palabra del Señor llegó a Zacarías en estos términos:

9 Así habla el Señor de los ejércitos: Hagan justicia de verdad, practiquen mutuamente la fidelidad y la misericordia.

10 No opriman a la viuda ni al huérfano, al extranjero ni al pobre, y no piensen en hacerse mal unos a otros.

11 Pero ellos no quisieron hacer caso: se mostraron rebeldes y endurecieron sus oídos para no oír;

12 endurecieron su corazón como el diamante para no escuchar la instrucción y las palabras que el Señor de los ejércitos les había dirigido por su espíritu, por intermedio de los antiguos profetas. Entonces el Señor de los ejércitos se irritó profundamente.

13 Y sucedió lo siguiente: Así como él llamaba y ellos no escuchaban, así también ellos llamarán y yo no escucharé, dice el Señor de los ejércitos.

14 Yo los esparcía como un torbellino por todas las naciones que ellos no conocían, y el país fue devastado detrás de ellos, sin que nadie fuera ni volviera. De una tierra de delicias, ellos hicieron una desolación.

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Publicado el 18 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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