OSEAS 1-7

OSEAS 1

1 Palabra del Señor que fue dirigida a Oseas, hijo de Beerí, en tiempos de Ozías, de Jotam, de Ajaz y de Ezequías, reyes de Judá, y en tiempos de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel.

2 Comienzo de lo que habló el Señor por medio de Oseas. El Señor le dijo: «Ve, toma por esposa a una mujer entregada a la prostitución, y engendra hijos de prostitución, porque el país no hace más que prostituirse, apartándose del Señor».

3 El fue y tomó por esposa a Gómer, hija de Diblaim; ella concibió y le dio un hijo.

4 Entonces el Señor dijo a Oseas: «Llámalo Izreel, porque dentro de poco tiempo pediré cuenta a la casa de Jehú por la sangre derramada en Izreel, y pondré fin al reinado de la casa de Israel.

5 Aquel día, yo quebraré el arco de Israel en el valle de Izreel».

6 Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. El Señor dijo a Oseas: «Llámala «No compadecida», porque ya no volveré a compadecerme de la casa de Israel, sino que les retiraré mi compasión.

7 Pero me compadeceré de la casa de Judá, y los salvaré por medio del arco, ni de la espada, ni de las armas de guerra, ni tampoco por medio de caballos y jinetes».

8 Después que dejó de amamantar a «No compadecida», Gómer concibió y dio a luz un hijo.

9 Entonces el Señor dijo: «Llámalo «No es mi pueblo», porque ustedes no son mi pueblo, ni yo seré para ustedes “El que es”».

OSEAS 2

1 El número de los israelitas será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y en lugar de decirles: «Ustedes no son mi pueblo», les dirán: «Hijos del Dios viviente».

2 Entonces los hijos de Judá se reunirán con los hijos de Israel: designarán para sí un jefe único y desbordarán del país, porque será grande el día de Izreel.

3 Digan a sus hermanos: «Mi pueblo» y a sus hermanas: «compadecida».

4 ¡Acusen a su madre, acúsenla! Porque ella no es mi mujer ni yo soy su marido. Que aparte de su rostro sus prostituciones, y sus adulterios de entre sus senos.

5 Si no, la desnudaré por completo y la dejaré como el día en que nació; haré de ella un desierto, la convertiré en tierra árida y la haré morir de sed.

6 Y no tendré compasión de sus hijos, porque son hijos de prostitución.

7 Sí, su madre se prostituyó, la que los concibió se cubrió de vergüenza, porque dijo: «Iré detrás de mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas».

8 Por eso voy a obstruir su camino con espinas, la cercaré con un muro, y no encontrará sus senderos.

9 Irá detrás de sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los encontrará. Entonces dirá: Volveré con mi primer marido, porque antes me iba mejor que ahora».

10 Ella no reconoció que era yo el que le daba el trigo, el vino nuevo y el aceite fresco; el que le prodigaba la plata y el oro que ellos emplearon para Baal.

11 Por eso retiraré mi trigo a su tiempo y mi vino en su estación; arrancaré mi lana y mi lino, con los que cubría su desnudez.

12 Ahora descubriré su deshonra a la vista de todos sus amantes, y nadie la librará de mi mano.

13 Haré cesar toda su alegría, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados y todas sus solemnidades.

14 Devastaré su viña y su higuera, de las que ella decía: «Este es el salario que me dieron mis amantes». Las convertiré en una selva y las devorarán los animales del campo.

15 Le pediré cuenta por los días de los Baales, a los que ella quemaba incienso, cuando se adornaba con su anillo y su collar e iba detrás de sus amantes, olvidándose de mí –oráculo del Señor–.

16 Por eso, yo la seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré de su corazón.

17 Desde allí, le daré sus viñedos y haré del valle de Acor una puerta de esperanza. Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto.

18 Aquel día –oráculo del Señor– tú me llamarás: «Mi esposo» y ya no me llamarás: «Mi Baal».

19 Le apartaré de la boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mencionados por su nombre.

20 Yo estableceré para ellos, en aquel día una alianza con los animales del campo, con las aves del cielo y los reptiles de la tierra; extirparé del país el arco, la espada y la guerra, y haré que descansen seguros.

21 Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia;

22 te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

23 Aquel día yo responderé –oráculo del Señor– responderé a los cielos y ellos responderán a la tierra;

24 y la tierra responderá al trigo, al vino nuevo y al aceite fresco, y ellos responderán a Izreel.

25 Yo la sembraré para mí en el país; tendré compasión de «No compadecida» y diré a «No es mi pueblo»: «¡Tú eres Mi Pueblo!» y él dirá: «¡Dios mío!».

OSEAS 3

1 El Señor me dijo: «Ve una vez más, y ama a una mujer amada por otro y adúltera, como ama el Señor a los israelitas, mientras ellos se vuelven a otros dioses y aman las tortas de uvas».

2 Yo la compré por quince siclos de plata, y por una carga y media de cebada.

3 Entonces le dije: «Durante mucho tiempo, estarás conmigo; no te prostituirás ni te entregarás a otro hombre. Y yo haré lo mismo contigo».

4 Porque durante mucho tiempo, los israelitas estarán sin rey y sin jefe, sin sacrificio y sin piedra conmemorativa, sin efod y sin ídolos familiares.

5 Después los israelitas volverán y buscarán al Señor, su Dios, y a David, su rey; y acudirán con temor al Señor y a sus bienes, en los días futuros.

OSEAS 4

1 Escuchen la palabra del Señor, israelitas, porque el Señor tiene un pleito con los habitantes del país; ya no hay fidelidad, ni amor, ni conocimiento de Dios en el país.

2 Sólo perjurio y engaño, asesinato y robo, adulterio y extorsión, y los crímenes sangrientos se suceden uno tras otro.

3 Por eso, el país está de duelo y languidecen todos sus habitantes; hasta los animales del campo y los pájaros del cielo, y aún los peces del mar, desaparecerán.

4 ¡No, que nadie acuse ni haga reproches! ¡Mi pleito es contigo, sacerdote!

5 Tú tropezarás en pleno día; también el profeta tropezará en la noche junto contigo, y yo haré perecer a tu madre.

6 Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; porque has olvidado la instrucción de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

OSEAS 4.67 Todos, sin excepción, pecaron contra mí, cambiaron su Gloria por la Ignominia.

8 Se alimentan con el pecado de mi pueblo y están ávidos de su iniquidad.

9 Pero al sacerdote le sucederá lo mismo que al pueblo: yo le pediré cuenta de su conducta y le retribuiré sus malas acciones.

10 Comerán, pero no se saciarán, se prostituirán, pero no aumentarán, porque han abandonado al Señor, para entregarse a la prostitución.

11 El vino y el mosto hacen perder la razón.

12 Mi pueblo consulta a su pedazo de madera y su vara lo adoctrina, porque un espíritu de prostitución lo extravía y se han prostituido lejos de su Dios.

13 Sacrifican en las cumbres de las montañas y queman incienso sobre las colinas, bajo la encina, el álamo y el terebinto, porque su sombre es agradable. Por eso se prostituyen las hijas de ustedes y sus nueras cometen adulterio.

14 Pero yo no pediré cuenta a sus hijas por su prostitución ni a sus nueras por su adulterio, porque ellos mismos se van aparte con prostitutas y ofrecen sacrificios con las consagradas a la prostitución. ¡Así, un pueblo que no entiende va la ruina!

15 ¡Si tú te prostituyes, Israel, que al menos Judá no se haga culpable! ¡No vayan a Guilgal, no suban a Bet Aven, ni juren por la vida del Señor!

16 Sí, Israel se ha vuelto obstinado como una vaca empacada. ¿Puede ahora el Señor apacentarlos como a corderos en campo abierto?

17 Israel está apegado a los ídolos: ¡déjalo!

18 Cuando terminan de embriagarse se entregan a la prostitución; sus jefes aman la Ignominia.

19 El viento los envolverá con sus alas y se avergonzarán de sus sacrificios

OSEAS 5

1 ¡Escuchen esto, sacerdotes, presta atención, casa de Israel, atienden, casa del rey, porque el juicio es con ustedes! Sí, ustedes han sido una trampa en Mispá y una red tendida sobre el Tabor.

2 Ellos ahondaron la fosa de Sitím y yo los voy a corregir a todos.

3 Yo conozco a Efraím y no se me oculta Israel: porque tú, Efraím, has inducido a la prostitución, Israel se ha vuelto impuro.

4 Sus acciones no los dejan volver a su Dios, porque hay en medio de ellos un espíritu de prostitución y no conocen al Señor.

5 La arrogancia de Jacob atestigua contra él; Israel y Efraím tropiezan por su propia culpa y junto con ellos, también tropieza Judá.

6 Con sus rebaños y su ganado irán en busca del Señor, pero no lo encontrarán: él se ha librado de ellos.

7 Han traicionado al Señor, porque engendraron bastardos: ahora la luna nueva los va a devorar, a ellos junto con sus campos.

8 ¡Hagan sonar el cuerno en Guibeá y la trompeta en Ramá! ¡Den la alarma en Bet Aven! ¡Alerta, Benjamín!

9 Efraím será una desolación en el día del castigo; entre las tribus de Israel, yo hago saber una cosa cierta.

10 Los jefes de Judá han sido como los que desplazan los límites: sobre ellos derramaré mi furor a raudales.

11 Efraím está oprimido, se ha conculcado el derecho, porque él había resuelto ir detrás de la inmundicia.

12 Yo seré como polilla para Efraím y como caries para la casa de Judá.

13 Cuando Efraím vio su enfermedad y Judá su llaga, Efraím acudió a Asiria y Judá envió mensajeros al gran rey. Pero él no puede sanarlos ni curarlos de la llaga.

14 Porque yo soy como un león para Efraím y como un cachorro de león para la casa de Judá. Yo, yo mismo desgarraré y me iré, me llevaré la presa y nadie me la arrancará.

15 Yo me iré, regresaré a mi lugar, hasta que ellos se reconozcan culpables y busquen mi rostro: en su angustia, me buscarán ardientemente.

OSEAS 6

1 «Vengan, volvamos al Señor: él nos ha desgarrado, pero nos sanará; ha golpeado, pero vendará nuestras heridas.

2 Después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará, y viviremos en su presencia.

3 Esforcémonos por conocer al Señor: su aparición es cierta como la aurora. Vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra».

4 ¿Qué haré contigo, Efraím? ¿Qué haré contigo, Judá? Porque el amor de ustedes es como nube matinal, como el rocío de pronto se disipa.

5 Por eso los hice pedazos por medio de los profetas, los hice morir con las palabras de mi boca, y mi juicio surgirá como la luz.

6 Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.

7 Ellos violaron mi alianza en Adam, allí me traicionaron.

8 Galaad es una ciudad de malhechores, llena de improntas de sangre.

9 Como bandidos que están al acecho, una banda de sacerdotes asesina en el camino de Siquem; ¡es una infamia lo que hacen!

10 En la casa de Israel he visto una cosa horrible; allí se prostituye Efraím, se contamina Israel.

11 También a ti, Judá, se te ha destinado una cosecha, cuando yo cambie la suerte de mi pueblo.

OSEAS 7

1 Cuando yo quería sanar a Israel, se reveló la culpa de Efraím, las maldades de Samaría. Sí, ellos obran de mala fe; el ladrón penetra en la casa, mientras una banda despoja afuera.

2 Y no se detienen a pensar que yo me acuerdo de toda su maldad. Ahora los rodean sus malas acciones y ellas están delante de mi rostro.

3 Con su perfidia, ellos entretienen al rey, y con sus mentiras, a los príncipes.

4 ¡Son todos adúlteros! Se parecen a un horno encendido, que el panadero deja de avivar desde que se amasa la pasta hasta que ha fermentado.

5 En la fiesta de nuestro rey, los príncipes se enervan bajo los ardores del vino; él tiende la mano a esos burlones.

6 Porque ellos se acercaron encubiertamente, aunque su corazón es como un horno. Toda la noche se adormece su furor, y a la mañana se enciende como una llama de fuego.

7 Todos ellos se inflaman como un horno y devoran a sus jefes. ¡Así han caído sus reyes uno tras otro, pero nadie entre ellos clama hacia mí!

8 Efraím se mezcla con los pueblos, es un pastel cocido a medias.

9 Los extranjeros han devorado su vigor, y él no lo sabe. También le han salido canas, y él no lo sabe.

10 La arrogancia de Israel atestigua contra él, pero ellos no vuelven al Señor, su Dios; a pesar de todo esto, no lo buscan.

11 Efraím es como una paloma ingenua, falta de discernimiento: apelan a Egipto, se van hacia Asiria.

12 Pero allí donde vayan, yo tenderé sobre ellos mi red; los haré caer como pájaros del cielo, los atraparé apenas se oiga que están reunidos.

13 ¡Ay de ellos, porque han huido lejos de mí! ¡Sobre ellos la devastación, porque se han rebelado contra mí! ¡Sí, yo quiero rescatarlos, pero ellos dicen mentiras contra mí!

14 No gritaron hacia mí de corazón, cuando se lamentaban en sus lechos. Por trigo y vino nuevo se hacen incisiones y se han obstinado contra mí.

15 Yo mismo los dirigí, fortalecí sus brazos, pero ellos traman el mal contra mí.

16 Se vuelven, pero no hacia lo alto, son como un arco fallido. Sus jefes caerán bajo la espada, por la insolencia de su lenguaje: esto hará que se rían de ellos en Egipto.

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Publicado el 21 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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