SABIDURÍA 1-9

SABIDURÍA 1

1 Amen la justicia, ustedes, los que gobiernan la tierra, piensen rectamente acerca del Señor y búsquenlo con sencillez de corazón.

2 Porque él se deja encontrar por los que no lo tientan, y se manifiesta a los que no desconfían de él.

3 Los pensamientos tortuosos apartan de Dios, y el Poder puesto a prueba, confunde a los insensatos.

4 La Sabiduría no entra en un alma que hace el mal ni habita en un cuerpo sometido al pecado.

5 Porque el santo espíritu, el educador, huye de la falsedad, se aparta de los razonamientos insensatos, y se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia.

6 La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres, pero no dejará sin castigo las palabras del blasfemo, porque Dios es el testigo de sus sentimientos, el observador veraz de su corazón, y escucha todo lo que dice su lengua.

7 Porque el espíritu del Señor llena la tierra, y él, que mantiene unidas todas las cosas, sabe todo lo que se dice.

8 Por eso no podrá ocultarse el que habla perversamente, la justicia acusadora no pasará de largo junto a él.

9 Los designios del impío serán examinados: el eco de sus palabras llegará hasta el Señor, como prueba acusadora de sus iniquidades.

10 Un oído celoso lo escucha todo, no se le escapa ni el más lleve murmullo.

11 Cuídense, entonces, de las murmuraciones inútiles y preserven su lengua de la maledicencia; porque la palabra más secreta no se pronuncia en vano, y una boca mentirosa da muerte al alma.

12 No busquen la muerte viviendo extraviadamente, ni se atraigan la ruina con las obras de sus manos.

13 Porque Dios no ha hecho la muerte ni se complace en el perdición de los vivientes.

14 El ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas ningún veneno mortal y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra.

15 Porque la justicia es inmortal.

16 Pero los impíos llaman a la muerte con gestos y palabras: teniéndola por amiga, se desviven por ella y han hecho con ella un pacto, porque son dignos de pertenecerle.

SABIDURÍA 2

1 Ellos se dicen entre sí, razonando equivocadamente: «Breve y triste es nuestra vida, no hay remedio cuando el hombre llega a su fin ni se sabe de nadie que haya vuelto del Abismo.

2 Hemos nacido por obra del azar, y después será como si no hubiéramos existido. Nuestra respiración no es más que humo, y el pensamiento, una chispa que brota de los latidos del corazón;

3 cuando esta se extinga, el cuerpo se reducirá a ceniza y el aliento se dispersará como una ráfaga de viento.

4 Nuestro nombre será olvidado con el tiempo y nadie se acordará de nuestras obras; nuestra vida habrá pasado como una nube, sin dejar rastro, se disipará como la bruma, evaporada por los rayos del sol y agobiada por su calor.

5 El tiempo de nuestra vida es una sombra fugaz y nuestro fin no puede ser retrasado: una vez puesto el sello, nadie vuelve sobre sus pasos.

6 Vengan, entonces, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la juventud.

7 ¡Embriaguémonos con vinos exquisitos y perfumes, que no se nos escape ninguna flor primaveral,

8 coronémonos con capullos de rosas antes que se marchiten;

9 que ninguno de nosotros falte a nuestra orgía, dejemos por todas partes señales de nuestra euforia, porque eso es lo que nos toca y esa es nuestra herencia!

10 Oprimamos al pobre, a pesar de que es justo, no tengamos compasión de la viuda ni respetemos al anciano encanecido por los años.

11 Que nuestra fuerza sea la norma de la justicia, porque está visto que la debilidad no sirve para nada.

12 Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida.

13 El se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor.

14 Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable,

15 porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes.

16 Nos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. El proclama dichosa la suerte final de los justos y se jacta de tener por padre a Dios.

17 Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final.

18 Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos.

19 Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia.

20 Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará».

21 Así razonan ellos, pero se equivocan, porque su malicia los ha enceguecido.

22 No conocen los secretos de Dios, no esperan retribución por la santidad, ni valoran la recompensa de las almas puras.

23 Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza,

24 pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que padecerla.

SABIDURÍA 3

1 Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento.

2 A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia

3 y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz.

4 A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.

5 Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él.

6 Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto.

7 Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos.

8 Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.

9 Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.

10 Pero los impíos tendrán un castigo conforme a sus razonamientos, porque desdeñaron al justo y se apartaron del Señor.

11 El que desprecia la sabiduría y la enseñanza es un desdichado: ¡vana es su esperanza, inútiles sus esfuerzos, infructuosas sus obras!

12 ¡Sus mujeres son insensatas, sus hijos perversos y su descendencia maldita!

13 ¡Feliz, en cambio, la mujer estéril que no se ha manchado, la que no tuvo relaciones ilícitas! Ella dará frutos cuando Dios visite las almas.

14 Feliz también el eunuco que no cometió ninguna iniquidad ni tuvo pensamientos perversos contra el Señor. por su fidelidad se le dará una gracia especial, una herencia muy deseable en el Templo del Señor.

15 Porque es glorioso el fruto de los trabajos honestos, e indefectible la raíz de la Sabiduría.

16 Pero los hijos de los adúlteros no llegarán a su madurez y la descendencia de una unión ilegítima desaparecerá.

17 Aunque vivan mucho tiempo, serán tenidos por nada, y al fin su vejez será deshonrosa;

18 si mueren pronto, no tendrán esperanza ni consuelo en el día del Discernimiento,

19 porque es penoso el fin de una raza injusta.

SABIDURÍA 4

1 Es mejor no tener hijos y poseer la virtud, porque ella deja un recuerdo inmortal, ya que es reconocida por Dios y por los hombres.

2 Cuando está presente, se la imita, cuando está ausente, se la echa de menos; en la eternidad, triunfa ceñida de una corona, vencedora en una lucha por premios intachables.

3 En cambio, la numerosa descendencia de los impíos no servirá de nada: nacida de brotes bastardos, no echará raíces profundas ni se establecerá sobre un suelo firme.

4 Aunque por un tiempo crezcan sus ramas, al no estar bien arraigada, será sacudida por el viento y arrancada de raíz por la violencia del vendaval;

5 sus ramas serán quebradas cuando todavía estén tiernas, sus frutos serán inservibles; no estarán maduros para ser comidos ni prestarán ninguna utilidad.

6 Porque los hijos nacidos de uniones culpables atestiguan contra la maldad de sus padres, cuando se los examina.

7 El justo, aunque tenga un fin prematuro, gozará del reposo.

8 La vejez honorable no consiste en vivir mucho tiempo ni se mide por el número de años:

9 los cabellos blancos del hombre son la prudencia, y la edad madura, una vida intachable.

10 Porque se hizo agradable a Dios, el justo fue amado por él, y como vivía entre los pecadores, fue trasladado de este mundo.

11 Fue arrebatado para que la maldad no pervirtiera su inteligencia ni el engaño sedujera su alma.

12 Porque el atractivo del mal oscurece el bien y el torbellino de la pasión altera una mente sin malicia.

13 Llegado a la perfección en poco tiempo, alcanzó la plenitud de una larga vida.

14 Su alma era agradable al Señor, por eso, él se apresuró a sacarlo de en medio de la maldad. La gente ve esto y no lo comprende; ni siquiera se les pasa por la mente

15 que los elegidos del Señor encuentran gracia y misericordia, y que él interviene en favor de sus santos.

16 El justo que muere condena a los impíos que viven, y una juventud que alcanza pronto la perfección reprueba la larga vejez del injusto.

17 Ellos verán el fin del sabio, pero por qué lo han puesto en lugar seguro;

18 lo verán y sentirán desprecio, pero el Señor se reirá de ellos.

19 Después se convertirán en un cadáver infame, objeto del oprobio eterno entre los muertos. El Señor los precipitará de cabeza, sin que puedan hablar, los arrancará de sus cimientos, y serán completamente exterminados: quedarán sumidos en el dolor, y desaparecerá hasta su recuerdo.

20 Cuando se haga el recuento de sus pecados, llegarán atemorizados, y sus iniquidades se levantarán contra ellos para acusarlos.

SABIDURÍA 5

1 Entonces el justo se mantendrá de pie, completamente seguro frente a aquellos que lo oprimieron y despreciaron sus padecimientos.

2 Ellos, al verlo, serán presa de un terrible temor y quedarán desconcertados por lo imprevisto de su salvación.

3 Llenos de remordimiento y lanzando gemidos se dirán unos a otros, con el espíritu angustiado:

4 «Este es el que antes poníamos en ridículo y convertíamos en objeto de escarnio. ¡Insensatos de nosotros! Su vida nos parecía una locura y su fin una ignominia.

5 ¿Cómo ha sido incluido entre los hijos de Dios y participa de la herencia de los santos?

6 ¡Qué lejos nos apartamos del camino de la verdad! La luz de la justicia nunca nos ha iluminado ni el sol ha salido para nosotros.

7 Nos hemos hartado de los senderos del mal y la perdición, hemos atravesado desiertos sin caminos, ¡pero no hemos conocido el camino del Señor!

8 ¿De qué nos sirvió nuestra arrogancia? ¿De qué nos valió jactarnos de las riquezas?

9 Todo eso se desvaneció como una sombra, como una noticia fugaz;

10 como una nave que surca el mar agitado, sin que pueda descubrirse la huella de su paso ni la estela de su quilla entre las olas;

11 o como un pájaro que vuela por el aire sin dejar rastros de su trayecto: él golpea la brisa con el látigo de sus plumas y la corta con un agudo silbido, se abre camino batiendo las alas y después no queda ni una señal de su paso;

12 o como una flecha arrojada hacia el blanco: el aire desplazado vuelve en seguida a su lugar, y se ignora el camino que ella siguió.

13 Así también nosotros, desaparecimos apenas nacidos y no tenemos para mostrar ninguna señal de virtud, porque nos hemos consumido en nuestra maldad».

14 Sí, la esperanza del impío es como brizna llevada por el viento, como espuma ligera arrastrada por el huracán: ella se disipa como el humo por el viento, se desvanece como el recuerdo del huésped de un día.

15 Pero los justos viven para siempre; su recompensa está en el Señor y el Altísimo se preocupa de ellos.

16 Por eso, recibirán la espléndida realeza y la hermosa diadema de las manos del Señor; porque él nos protegerá con su mano derecha y los defenderá con su brazo.

17 Tomará su celo por armadura y armará a la creación para vengarse de sus enemigos;

18 vestirá como coraza la justicia, ceñirá como casco un juicio inapelable;

19 tomará como escudo su santidad invencible,

20 afilará como una espada su ira inexorable, y el universo luchará a su lado contra los insensatos.

21 Los rayos partirán como disparos certeros: de las nubes, como de un arco bien tenso, volarán hacia el blanco;

22 una ballesta arrojará una furiosa granizada, las olas del mar se encresparán contra ellos y los ríos los sumergirán sin piedad;

23 un viento impetuoso se levantará contra ellos y los aventará como un huracán. Así la iniquidad devastará toda la tierra y la maldad derribará los tronos de los poderosos.

SABIDURÍA 6

1 ¡Escuchen, reyes, y comprendan! ¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra!

2 ¡Presten atención, los que dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones!

3 Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibo del Altísimo: él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios,

4 Ya que ustedes, siendo ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han respetado la Ley ni han obrado según la voluntad de Dios

5 él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a los que están arriba.

6 Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán examinados con rigor.

7 Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él hizo al pequeño y al grande, y cuida de todos por igual,

8 Pero los poderosos serán severamente examinados.

9 A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras, para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta;

10 porque los que observen santamente las leyes santas serán reconocidos como santos, y los que se dejen instruir por ellas, también en ellas encontrarán su defensa.

11 Deseen, entonces, mis palabras; búsquenlas ardientemente, y serán instruidos. Encuentro con la Sabiduría

12 La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan.

13 Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean.

14 El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta.

15 Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes.

16 La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

17 El comienzo de la Sabiduría es el verdadero deseo de instruirse, querer instruirse, es amarla;

18 amarla, es cumplir sus leyes, observar sus leyes, es garantía de incorruptibilidad,

19 y la incorruptibilidad hace estar cerca de Dios:

20 así, el deseo de la Sabiduría conduce a la realeza.

21 Si a ustedes, entonces, soberanos de los pueblos, les agradan los tronos y los cetros, honren a la Sabiduría y reinarán para siempre.

22 ¿Pero qué es la Sabiduría y cuál es su origen? Yo lo voy a anunciar, sin ocultarles sus misterios: me remontaré hasta sus orígenes más remotos, pondré al descubierto su conocimiento, y no me apartaré de la verdad.

23 No me acompañará en el camino la envidia corrosiva, porque ella no tiene nada en común con la Sabiduría.

24 Una multitud de sabios es la salvación del mundo, y un rey sensato asegura la estabilidad de su pueblo.

25 Por lo tanto, déjense instruir por mis palabras, y esto les resultará provechoso.

SABIDURÍA 7

1 Yo también soy un hombre mortal, igual que todos, nacido del primer hombre, que fue formado de la tierra: en el seno de una madre fue modelada mi carne;

2 durante diez meses tomé consistencia en su sangre, gracias al semen paterno y al placer que va acompañado del sueño.

3 Yo también, al nacer, respiré el aire común, caí sobre la tierra que nos recibe a todos por igual, y mi primer grito, como el de todos, fue el llanto.

4 Fui criado entre pañales y en medio de cuidados,

5 porque ningún rey comenzó a vivir de otra manera:

6 la entrada en la vida es la misma para todos, y también es igual la salida.

7 Por eso oré, y me fue dada la prudencia, supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría.

8 La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella.

9 No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado, será considerada como barro.

10 La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso.

11 Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable.

12 Yo gocé de todos esos bienes, porque la Sabiduría es la que los dirige, aunque ignoraba que ella era su madre.

13 La aprendí con sinceridad y la comunico sin envidia, y a nadie le oculto sus riquezas.

14 Porque ella es para los hombres un tesoro inagotable: los que la adquieren se ganan la amistad de Dios, ya que son recomendados a él por los dones de la instrucción.

15 Que Dios me conceda hablar con inteligencia, y que mis pensamientos sean dignos de los dones recibidos, porque él mismo es el guía de la Sabiduría y el que dirige a los sabios.

16 En sus manos estamos nosotros y nuestras palabras, y también todo el saber y la destreza para obrar.

17 El me dio un conocimiento exacto de todo lo que existe, para comprender la estructura del mundo y la actividad de los elementos;

18 el comienzo, el fin y el medio de los tiempos, la alternancia de los solsticios y el cambio de las estaciones,

19 los ciclos del año y las posiciones de los astros;

20 la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras, el poder de los espíritus y los pensamientos de los hombres; las variedades de las plantas y las propiedades de las raíces.

21 Conocí todo lo que está oculto o manifiesto, porque me instruyó la Sabiduría, la artífice de todas las cosas.

22 En ella hay un espíritu inteligente, santo, único, multiforme, sutil, ágil, perspicaz, sin mancha, diáfano, inalterable, amante del bien, agudo,

23 libre, bienhechor, amigo de los hombres, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, lo observa todo y penetra en todos los espíritus: en los puros y hasta los más sutiles.

24 La Sabiduría es más ágil que cualquier movimiento; a causa de su pureza, lo atraviesa y penetra todo.

25 Ella es exhalación del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Todopoderoso: por eso, nada manchado puede alcanzarla.

26 Ella es el resplandor de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.

27 Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas.

28 Porque Dios ama únicamente a los que conviven con la Sabiduría.

29 Ella, en efecto, es más radiante que el sol y supera a todas las constelaciones; es más luminosa que la misma luz,

30 Ya que la luz cede su lugar a la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece el mal.

SABIDURÍA 8

1 Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro, y todo lo administra de la mejor manera.

2 Yo la amé y la busqué desde mi juventud, traté de tomarla por esposa y me enamoré de su hermosura.

3 Su intimidad con Dios hace resaltar la nobleza de su origen, porque la amó el Señor de todas las cosas.

4 Está iniciada en la ciencia de Dios y es ella la que elige sus obras.

5 Si la riqueza es un bien deseable en la vida, ¿qué cosa es más rica que la Sabiduría que todo lo hace?

6 Si la prudencia es la que obra, ¿quién más que ella es artífice de todo lo que existe?

7 ¿Amas la justicia? El fruto de sus esfuerzos son las virtudes, porque ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza, y nada es más útil que esto para los hombres en la vida.

8 ¿Deseas, además, tener mucha experiencia? Ella conoce el pasado y puede prever el porvenir, interpreta las máximas y descifra los enigmas, conoce de antemano las señales y los prodigios, la sucesión de las épocas y de los tiempos.

9 Yo decidí tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que ella sería mi consejera para el bien y mi aliento en las preocupaciones y la tristeza.

10 Gracias a ella, alcanzaré gloria entre la gente, y aun siendo joven, seré honrado por los ancianos.

11 Me encontrarán perspicaz en el ejercicio de la justicia, y seré admirado en presencia de los grandes.

12 Si me callo, estarán a la expectativa, si hablo, me prestarán atención, si mi discurso se prolonga, permanecerán en silencio.

13 Gracias a ella, alcanzaré la inmortalidad y dejaré a la posteridad un recuerdo eterno;

14 gobernaré a los pueblos, y las naciones me estarán sometidas;

15 terribles tiranos quedarán aterrados al oír hablar de mí; me mostraré bondadoso con mi pueblo y valiente en la guerra.

16 Al volver a mi casa, descansaré junto a ella, porque su compañía no causa amargura, ni dolor su intimidad, sino sólo placer y alegría.

17 Al reflexionar sobre estas cosas, y considerando en mi corazón que en la familiaridad con la Sabiduría está la inmortalidad,

18 en su amistad, un gozo honesto, en los trabajos de sus manos, inagotables riquezas, en su trato asiduo, la prudencia, y en la comunicación con ella, la celebridad, yo iba por todas partes, tratando de poseerla.

19 Yo era un muchacho naturalmente bueno y había recibido un alma bondadosa,

20 o más bien, siendo bueno, vine a un cuerpo sin mancha;

21 pero comprendiendo que no podía obtener la Sabiduría si Dios no me la concedía, y ya era un signo de prudencia saber de quién viene esta gracia, me dirigí al Señor y le supliqué, diciéndole de todo corazón:

SABIDURÍA 9

1 «Dios de los Padres y Señor misericordioso, que hiciste todas las cosas con tu palabra,

2 y con tu Sabiduría formaste al hombre, para que dominara a los seres que tú creaste,

3 para que gobernara el mundo con santidad y justicia e hiciera justicia con rectitud de espíritu:

4 dame la Sabiduría, que comparte tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.

5 Porque yo soy tu servidor y el hijo de tu servidora, un hombre débil y de vida efímera, de poca capacidad para comprender el derecho y las leyes;

6 y aunque alguien sea perfecto entre los hombres, sin la Sabiduría que proviene de ti, será tenido por nada.

7 Tú me preferiste para que fuera rey de tu pueblo y juez de tus hijos y de tus hijas.

8 Tú me ordenaste construir un Templo sobre tu santa montaña y un altar en la ciudad donde habitas, réplica del santo Tabernáculo que habías preparado desde el principio.

9 Contigo está la Sabiduría, que conoce tus obras y que estaba presente cuando tú hacías el mundo; ella sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es conforme a tus mandamientos.

10 Envíala desde los santos cielos, mándala desde tu trono glorioso, para que ella trabaje a mi lado y yo conozca lo que es de tu agrado:

11 así ella, que lo sabe y lo comprende todo, me guiará atinadamente en mis empresas y me protegerá con su gloria.

12 Entonces, mis obras te agradarán, yo gobernaré a tu pueblo con justicia y seré digno del trono de mi padre.

13 ¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?

14 Los pensamientos de los mortales son indecisos y sus reflexiones, precarias,

15 porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma y esta morada de arcilla oprime a la mente con muchas preocupaciones.

16 Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra, y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con el esfuerzo; pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?

17 ¿Y quién habría conocido tu voluntad si tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y enviado desde lo alto tu santo espíritu?

18 Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los hombres lo que te agrada y, por la Sabiduría, fueron salvados».

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Publicado el 21 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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