GÉNESIS 12-15

GÉNESIS 12

El llamado de Dios a Abrám

1 El Señor dijo a Abram: «Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré.

2 Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición.

3 Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra».

4 Abram partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abram tenía setenta y cinco años.

5 Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunido en Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán. Al llegar a Canaán,

6 Abram recorrió el país hasta el lugar santo de Siquem, hasta la encina de Moré. En ese tiempo, los cananeos ocupaban el país.

7 Entonces el Señor se apareció a Abram y le dijo: «Yo daré esta tierra a tu descendencia». Allí Abram erigió un altar al Señor, que se la había aparecido.

8 Después se trasladó hasta la región montañosa que está al este de Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su Nombre.

9 Luego siguió avanzando por etapas hasta el Négueb.

Abrám en Egipto

10 Entonces hubo hambre en aquella región, y Abram bajó a Egipto para establecerse allí por un tiempo, porque el hambre acosaba al país.

11 Cuando estaba por llegar a Egipto, dijo a Sarai, su mujer: «Yo sé que eres una mujer hermosa.

12 Por eso los egipcios, apenas te vean, dirán: «Es su mujer», y me matarán, mientras que a ti te dejarán con vida.

13 Por favor, di que eres mi hermana. Así yo seré bien tratado en atención a ti, y gracias a ti, salvaré mi vida».

14 Cuando Abram llegó a Egipto, los egipcios vieron que su mujer era muy hermosa,

15 y los oficiales de la corte, que también la vieron, la elogiaron ante el Faraón. Entonces fue llevada al palacio del Faraón.

16 En atención a ella, Abram fue tratado deferentemente y llegó a tener ovejas, vacas, asnos, esclavos, sirvientas, asnas y camellos.

17 Pero el Señor infligió grandes males al Faraón y su gente, por causa de Sarai, la esposa de Abram.

18 El Faraón llamó a Abram y le dijo: «¿Qué me has hecho? ¿Por qué no me advertiste que era tu mujer?

19 ¿Por qué dijiste que era tu hermana, dando lugar a que yo la tomara por esposa? Ahí tienes a tu mujer: tómala y vete».

20 Después el Faraón dio órdenes a sus hombres acerca de Abram, y ellos lo hicieron salir junto con su mujer y todos sus bienes.

GÉNESIS 13

La separación de Abrám y de Lot

1 Desde Egipto, Abram subió al Négueb, llevando consigo a su esposa y todos sus bienes. También Lot iba con él.

2 Abram tenía muchas riquezas en ganado, plata y oro.

3 Después siguió avanzando por etapas desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar donde había acampado al comienzo, entre Betel y Ai,

4 donde estaba el altar que había erigido la primera vez. Allí Abram invocó el nombre del Señor.

5 Lot, que acompañaba a Abram, también tenía ovejas, vacas y carpas.

6 Y como los dos tenían demasiadas riquezas, no había espacio suficiente para que pudieran habitar juntos.

7 Por eso, se produjo un altercado entre los pastores de Abram y los de Lot. En ese tiempo, los cananeos y los perizitas ocupaban el país.

8 Abram dijo a Lot: «No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre sus pastores y los míos, porque somos hermanos.

9 ¿No tienes todo el país por delante? Sepárate de mí: si tú vas hacia la izquierda, yo iré hacia la derecha, y si tú vas hacia la derecha, yo iré hacia la izquierda».

10 Lot dirigió una mirada a su alrededor, y vio que toda la región baja del Jordán, hasta llegar a Soar, estaba tan bien regada como el Jardín del Señor o como la tierra de Egipto. Esto era antes que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra.

11 Entonces Lot eligió para sí toda la región baja del Jordán y se dirigió hacia el este. Así se separaron el uno del otro:

12 Abram permaneció en Canaán, mientras que Lot se estableció entre las ciudades de la región baja, poniendo su campamento cerca de Sodoma.

13 Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecaban gravemente contra el Señor.

La renovación de la promesa

14 El Señor dijo a Abram, después que Lot se separó de él: «Levanta los ojos, y desde el lugar donde éstas, mira hacia el norte y el sur, hacia el este y el oeste,

15 porque toda la tierra que alcances a ver, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

16 Yo haré que tu descendencia sea numerosa como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar los granos de polvo, también podrá contar tu descendencia.

17 Ahora recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque yo te lo daré».

18 Entonces Abram trasladó su campamento y fue a establecerse junto al encinar de Mamré, que está en Hebrón. Allí erigió un altar al Señor.

GÉNESIS 14

La campaña de los cuatro reyes

1 En tiempos de Amrafel, rey de Senaar, de Arioc, rey de Elasar, de Quedorlaomer, rey de Elam, y de Tidal, rey de Goím,

2 estos hicieron la guerra contra Berá, rey de Sodoma, Birsá, rey de Gomorra, Sinab, rey de Admá, Zeméber, rey de Seboím, y contra el rey de Belá, es decir, de Soar.

3 Todos ellos se concentraron en el valle de Sidím, que ahora es el mar de la Sal.

4 Durante doce años, habían estado sometidos a Quedorlaomer, pero al decimotercer año se rebelaron.

5 Y en el decimocuarto año, Quedorlaomer y los reyes que los acompañaban llegaron y derrotaron a los refaítas en Asterot Carnaim, a los zuzíes en Ham, a los emíes en la llanura de Quiriataim,

6 y a los hurritas en las montañas de Seír, cerca de El Parán, en el límite con el desierto.

7 Luego dieron vuelta hasta En Mispat –actualmente Cades– y sometieron todo el territorio de los amalecitas, y también a los amorreos que habitaban en Hasasón Tamar.

8 Entonces el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Admá, el rey de Seboím, y el rey de Belá –o Soar– avanzaron y presentaron batalla en el valle de Sidím

9 a Quedorlaomer, rey de Elam, a Tidal, rey de Goím, a Amrafel, rey de Senaar, y a Arioc, rey de Elasar. Eran cuatro reyes contra cinco.

10 El valle de Sidím estaba lleno de pozos de asfalto. Al huir, los reyes de Sodoma y Gomorra cayeron en ellos, mientras ya los demás escaparon a las montañas.

11 Los invasores se apoderaron de todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y también de sus víveres. Y cuando partieron,

12 se llevaron a Lot, el sobrino de Abram con toda su hacienda, porque él vivía entonces en Sodoma.

El rescate de Lot

13 Un fugitivo llevó la noticia a Abram, el hebreo, que estaba acampado en el encinar de Mamré, el amorreo, hermano de Escol y de Aner; estos, a su vez, eran aliados de Abram.

14 Al enterarse de que su pariente Lot había sido llevado cautivo, Abram reclutó a la gente que estaba a su servicio –trescientos dieciocho hombres nacidos en su casa– y persiguió a los invasores hasta Dan.

15 El y sus servidores los atacaron de noche, y después de derrotarlos, los persiguieron hasta Jobá, al norte de Damasco.

16 Así Abram recuperó todos los bienes, lo mismo que a su pariente Lot con su hacienda, las mujeres y la gente.

El encuentro de Abrám con Melquisedec

17 Cuando Abram volvía de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que lo acompañaban, el rey de Sodoma salió a saludarlo en el valle de Savé, o sea el valle del Rey.

18 Y Melquisedec, rey de Salem, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino,

19 y bendijo a Abram, diciendo: «¡Bendito sea Abram de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra!

20 ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!». Y Abram le dio el diezmo de todo.

21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: «Entrégame a las personas y quédate con los bienes».

22 Pero Abram le respondió: «Yo he jurado al Señor Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra,

23 que no tomaré nada de lo que te pertenece; ni siquiera el hilo o la correa de una sandalia. Así no podrás decir: «Yo enriquecí a Abram».

24 No quiero nada para mí, fuera de lo que mis servidores han comido. Solamente los hombres que me han acompañado, Aner, Escol y Mamré, recibirán su parte».

GÉNESIS 15

La promesa de Dios a Abrám

1 Después de estos acontecimientos, la palabra del Señor llegó a Abram en una visión, en estos términos: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande».

2 «Señor, respondió Abram, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?».

3 Después añadió: «Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero».

4 Entonces el Señor le dirigió esta palabra: «No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti.

5 Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas». Y añadió: «Así será tu descendencia».

6 Abram creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.

La alianza de Dios con Abrám

7 Entonces el Señor le dijo: «Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra».

8 «Señor, respondió Abram, ¿cómo sabré que la voy a poseer?».

9 El Señor le respondió: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma».

10 El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros.

11 Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abram los espantó.

12 Al ponerse el sol, Abram cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad.

13 El Señor le dijo: «Tienes que saber que tus descendientes emigrarán a una tierra extranjera. Allí serán esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.

14 Pero yo juzgaré a la nación que los esclavizará, y después saldrán cargados de riquezas.

15 Tú, en cambio, irás en paz a reunirte con tus padres, y serás sepultado después de una vejez feliz.

16 Sólo a la cuarta generación tus descendientes volverán aquí, porque hasta ahora no se ha colmado la iniquidad de los amorreos».

17 Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados.

18 Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abram diciendo: «Yo he dado esta tierra a tu descendencia desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates:

19 los quenitas, los quenizitas, los cadmonitas,

20 los hititas, los perizitas, los refaím,

21 los amorreos, los cananeos, los guirgasitas y los jebuseos».

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Publicado el 23 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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