GÉNESIS 8-11

GÉNESIS 8

La terminación del Diluvio

1 Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los animales salvajes y domésticos que estaban con él en el arca. Hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas empezaron a bajar.

2 Se cerraron las fuentes del océano y las compuertas del cielo, y cesó la fuerte lluvia que caía del cielo.

3 Poco a poco las aguas se fueron retirando de la tierra; y al cabo de ciento cincuenta días ya habían disminuido tanto,

4 que el decimoséptimo día del séptimo mes, el arca se detuvo sobre las montañas de Ararat.

5 Así continuaron disminuyendo paulatinamente hasta el décimo mes; y el primer día del décimo mes aparecieron las cimas de las montañas.

6 Al cabo de cuarenta días, Noé abrió la ventana que había hecho en el arca,

7 y soltó un cuervo, el cual revoloteó, yendo y viniendo hasta que la tierra estuvo seca.

8 Después soltó una paloma, para ver si las aguas ya habían bajado.

9 Pero la paloma no pudo encontrar un lugar donde apoyarse, y regresó al arca porque el agua aún cubría toda la tierra. Noé extendió su mano, la tomó y la introdujo con él en el arca.

10 Luego esperó siete días más, y volvió a soltar la paloma fuera del arca.

11 Esta regresó al atardecer, trayendo en su pico una rama verde de olivo. Así supo Noé que las aguas habían terminado de bajar.

12 Esperó otros siete días y la soltó nuevamente. Pero esta vez la paloma no volvió.

13 La tierra comenzó a secarse en el año seiscientos uno de la vida de Noé, el primer día del mes. Noé retiró el techo del arca, y vio que la tierra se estaba secando.

14 Y el vigesimoséptimo día del mes, la tierra ya estaba seca.

La salida del arca

15 Entonces Dios dijo a Noé:

16 «Sal del arca con tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.

17 Saca también a todos los seres vivientes que están contigo –aves, ganado o cualquier clase de animales que se arrastran por el suelo– y que ellos llenen la tierra, sean fecundos y se multipliquen»,

18 Noé salió acompañado de sus hijos, de su mujer y de las mujeres de sus hijos.

19 Todo lo que se mueve por el suelo; todas las bestias, todos los reptiles y todos los pájaros salieron del arca, un grupo detrás de otro.

El sacrificio de Noé

20 Luego Noé levantó un altar al Señor, y tomando animales puros y pájaros puros de todas clases, ofreció holocaustos sobre el altar.

21 Cuando el Señor aspiró el aroma agradable, se dijo a sí mismo: «Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque los designios del corazón humano son malos desde su juventud; ni tampoco volveré a castigar a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo.

22 De ahora en adelante, mientras dure la tierra, no cesarán la siembra y la cosecha, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche».

GÉNESIS 9

La bendición de Dios a Noé

1 Entonces Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra.

2 Ante ustedes sentirán temor a todos los animales de la tierra y todos los pájaros del cielo, todo lo que se mueve por el suelo, y todos los peces del mar: ellos han sido puestos en manos de ustedes.

3 Todo lo que se mueve y tiene vida les servirá de alimento; yo les doy todo eso como antes les di los vegetales.

4 Sólo se abstendrán de comer la carne con su vida, es decir, con su sangre.

5 Y yo pediré cuenta de la sangre de cada uno de ustedes: pediré cuenta de ella a todos los animales, y también pediré cuenta al hombre de la vida de su prójimo.

6 Otro hombre derramará la sangre de aquel que derrame sangre humana, porque el hombre ha sido creado a imagen de Dios.

7 Ustedes, por su parte, sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y domínenla».

La alianza de Dios con todos los seres vivientes

8 Y Dios siguió diciendo a Noé y a sus hijos:

9 «Además, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes,

10 y con todos los seres vivientes que están con ustedes: con los pájaros, el ganado y las fieras salvajes; con todos los animales que salieron del arca, en una palabra, con todos los seres vivientes que hay en la tierra.

11 Yo estableceré mi alianza con ustedes: los mortales ya no volverán a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habrá otro Diluvio para devastar la tierra».

El arco iris, signo de la alianza

12 Dios añadió: «Este será el signo de la alianza que establezco con ustedes, y con todos los seres vivientes que los acompañan, para todos los tiempos futuros:

13 yo pongo mi arco en las nubes, como un signo de mi alianza con la tierra.

14 Cuando cubra de nubes la tierra y aparezca mi arco entre ellas,

15 me acordaré de mi alianza con ustedes y con todos los seres vivientes, y no volverán a precipitarse las aguas del Diluvio para destruir a los mortales.

16 Al aparecer mi arco en las nubes, yo lo veré y me acordaré de mi alianza eterna con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra.

17 Este, dijo Dios a Noé, es el signo de la alianza que establecí con todos los mortales».

Desde Noé hasta Abraham

Los hijos de Noé

18 Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán.

19 A partir de estos tres hijos de Noé, se pobló toda la tierra.

20 Noé se dedicó a la agricultura y fue el primero que plantó una viña.

21 Pero cuando bebió vino, se embriagó y quedó tendido en medio de su carpa, completamente desnudo.

22 Cam, el padre de Canaán, al ver a su padre desnudo, fue a contárselo a sus hermanos, que estaban afuera.

23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo pusieron los dos sobre la espalda y, caminando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre. Como sus rostros miraban en sentido contrario, no vieron a su padre desnudo.

24 Cuando Noé despertó de su embriaguez y se enteró de lo que había hecho su hijo menor,

25 dijo: «¡Maldito sea Canaán! El será para sus hermanos el último de los esclavos».

26 Y agregó: «Bendito sea el Señor, Dios de Sem, y que Canaán sea su esclavo.

27 Que Dios abra camino a Jafet, para que habite entre los campamentos de Sem; y que Canaán sea su esclavo».

28 Después del Diluvio, Noé vivió trescientos cincuenta años,

29 y en total, vivió novecientos cincuenta años. Al cabo de ellos, murió.

GÉNESIS 10

El catálogo de las naciones

1 Los descendientes de los tres hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet –que tuvieron hijos después del Diluvio– fueron los siguientes:

2 Los hijos de Jafet fueron Gómer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mésec y Tirás.

3 Los hijos de Gómer fueron Asquenaz, Rifat y Togarmá.

4 Los hijos de Javán fueron Elisá, Tarsis, los Quitím y los Rodaním.

5 Estos fueron los hijos de Jafet, y a partir de ellos, se expandieron las naciones marítimas por sus respectivos territorios, cada una con su lengua, sus clanes y sus nacionalidades.

6 Los hijos de Cam fueron Cus, Misraim, Put y Canaán.

7 Los hijos de Cus fueron Sebá, Javilá, Sabtá, Ramá y Sabtecá. Los hijos de Ramá fueron Sebá y Dedán.

8 Cus fue padre de Nemrod, que llegó a ser el primer guerrero sobre la tierra.

9 El fue un valiente cazador delante del Señor. Por eso se dice: «Valiente cazador delante del Señor como Nemrod».

10 Babilonia, Erec y Acad –todas ellas están en la región de Senaar– fueron el núcleo inicial de su reino.

11 De esa región salió para Asur, y edificó Nínive, con sus plazas urbanas, Calaj,

12 y Resen, entre Nínive y Calaj. Está última era la capital.

13 Misraim fue padre de los pobladores de Lud, Anam, Lehab, Naftuj,

14 Patrós y Casluj, y también de los pobladores de Caftor, de donde salieron los filisteos.

15 Canaán fue padre de Sidón, su primogénito, y de Het;

16 también de los jebuseos, de los amorreos, de los guirgasitas,

17 de los jivitas, de los arqueos, de los sineos,

18 de los arvaditas, de los semaritas y de los jamateos. Más tarde se expandieron los clanes de los cananeos,

19 y sus fronteras llegaron desde Sidón hasta Gaza por el camino de Guerar; y hasta Lesa, yendo hacia Sodoma, Gomorra, Admá y Seboím.

20 Estos fueron los hijos de Cam, según sus clanes y sus lenguas, con sus respectivos territorios y nacionalidades.

21 También le nacieron hijos a Sem, el padre de todos los hijos de Eber y el hermano mayor de Jafet.

22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arpaxad, Lud y Aram.

23 Los hijos de Aram fueron Us, Jul, Guéter y Mas.

24 Arpaxad fue padre de Sélaj y este fue padre de Eber.

25 Eber tuvo dos hijos: el nombre del primero era Péleg, porque en su tiempo se dividió la tierra. Su hermano se llamaba Ioctán.

26 Ioctán fue padre de Almodad, Sélef, Jasarmávet, Iéraj,

27 Hadoram, Uzal, Diclá,

28 Obal, Abimael, Sebá,

29 Ofir, Javilá y Iobab. Todos estos fueron hijos de Ioctán.

30 Los lugares donde residieron se extendían desde Mesa, en dirección a Sefar, hasta la montaña de Oriente.

31 Estos fueron los hijos de Sem, según sus clanes y sus lenguas, con sus respectivos territorios y nacionalidades.

32 Estos fueron los clanes de los hijos de Noé, según sus orígenes y nacionalidades. A partir de ellos, las naciones se expandieron sobre la tierra después del Diluvio.

GÉNESIS 11

La Torre de Babel

1 Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras.

2 Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí.

3 Entonces se dijeron unos a otros: «¡Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongámolos a cocer al fuego». Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla.

4 Después dijeron: «Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra».

5 Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo,

6 y dijo: «Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua.

7 Bajemos entonces, y una vez allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros».

8 Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad.

9 Por eso se llamó Babel allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de los hombres y los dispersó por toda la tierra.

Los descendientes de Sem

10 Esta es la descendencia de Sem; Sem tenía cien años cuando fue padre de Arpaxad, dos años después del Diluvio.

11 Después que nació Arpaxad, Sem, vivió quinientos años, y tuvo hijos e hijas.

12 A los treinta y cinco años, Arpaxad fue padre de Sélaj.

13 Después que nació Sélaj, Arpaxad vivió cuatrocientos tres años, y tuvo hijos e hijas.

14 A los treinta y cuatro años, Eber fue padre de Péleg.

15 Después que nació Eber, Sélaj vivió cuatrocientos tres años, y tuvo hijos e hijas.

16 A los treinta y cuatro años, Eber fue padre de Péleg.

17 Después que nació Péleg, Eber vivió cuatrocientos treinta años, y tuvo hijos e hijas.

18 A los treinta años, Péleg fue padre de Reú.

19 Después que nació Reú, Péleg vivió doscientos nueve años, y tuvo hijos e hijas.

20 A los treinta y dos años, Reú fue padre de Serug.

21 Después que nació Serug, Reú vivió doscientos siete años y tuvo hijos e hijas.

22 A los treinta años, Serug fue padre de Najor.

23 Después que nació Najor, Serug vivió doscientos años, y tuvo hijos e hijas.

24 A los veintinueve años, Najor fue padre de Téraj.

25 Después que nació Téraj, Najor vivió ciento diecinueve años, y tuvo hijos e hijas.

26 A los setenta años, Téraj fue padre de Abram, Najor y Harán.

Los descendientes de Téraj

27 Esta es la descendencia de Téraj: Téraj fue padre de Abram, Najor y Harán. Harán fue padre de Lot,

28 y murió en Ur de los caldeos, su país natal, mientras Téraj, su padre, aún vivía.

29 Abram y Najor se casaron. La esposa de Abram se llamaba Sarai, y la de Najor, Milcá. Esta era hija de Harán, el padre de Milcá y de Iscá.

30 Sarai era estéril y no tenía hijos.

31 Téraj reunió a su hijo Abram, a su nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Sarai, la esposa de su hijo Abram, y salieron todos juntos de Ur de los caldeos para dirigirse a Canaán. Pero cuando llegaron a Jarán, se establecieron allí.

32 Téraj vivió doscientos años, y murió en Jarán.

Los orígenes del Pueblo de Dios:
la época patriarcal

21 Cuando el Señor aspiró el aroma agradable, se dijo a sí mismo: «Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque los designios del corazón humano son malos desde su juventud; ni tampoco volveré a castigar a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo.

22 De ahora en adelante, mientras dure la tierra, no cesarán la siembra y la cosecha, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche».

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Publicado el 23 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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