ECLESIÁSTICO 48-51

ECLESIÁSTICO 48

LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO (48,1-15):

1 Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha.

2 El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó.

3 Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto.

4 ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?

5 Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo.

6 Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes:

7 tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación;

8 tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tus sucesores

9 tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego.

10 De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.

11 ¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!

12 Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.

13 Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo.

14 En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.

15 A pesar de todo esto, el pueblo no se convirtió ni se apartó de sus pecados. hasta que fue deportado lejos de su país, y dispersado por toda la tierra.

16 No quedó nada más que un pueblo muy pequeño, con un jefe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo que agrada a Dios, pero otros multiplicaron sus pecados.

17 Ezequías fortificó su ciudad e hizo llegar el agua dentro de sus muros, con el hierro horadó la roca y construyó cisternas para las aguas.

18 En su tiempo, atacó Senaquerib y envió delante de él a Rabsaqués, que levantó la mano contra Sión y se jactó con arrogancia.

19 Temblaron entonces los corazones y las manos y sufrieron como mujeres en el parto,

20 pero invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. El Santo los escuchó en seguida desde el cielo y los libró por medio de Isaías,

21 hirió el campamento de los asirios y su Angel los exterminó.

22 Porque Ezequías hizo lo que agrada al Señor y se mantuvo firme en el camino de David, su padre, como se lo ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones.

23 En su tiempo, el sol retrocedió, para prolongar la vida del rey.

24 Con gran espíritu, vio el fin de los tiempos, consoló a los afligidos de Sión,

25 y anunció el porvenir hasta la eternidad y las cosas ocultas antes que sucedieran.

ECLESIÁSTICO 49

1 El recuerdo de Josías es una mezcla de aromas preparada por el arte de un perfumista; es dulce como la miel al paladar, como música en medio de un banquete.

2 El siguió el buen caminoconvirtiendo al pueblo, y extirpó las abominaciones impías;

3 dirigió su corazón hacia el Señor, y en tiempos impíos afianzó la piedad.

4 A excepción de David, Ezequías y Josías, todos no hicieron más que prevaricar; por haber abandonado la Ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados.

5 Tuvieron que entregar su poder a otros, y su gloria a una nación extranjera.

6 Los enemigos incendiaron la ciudad elegida del Santuario y dejaron desiertas sus calles,

7 a causa de los malos tratos infligidos a Jeremías: a él, que fue consagrado profeta desde el seno materno para desarraigar, destruir y hacer perecer, pero también para edificar y plantar.

8 Ezequiel tuvo una visión de la Gloria, que Dios le mostró sobre el carro de los Querubines,

9 porque se acordó de los enemigos en la tempestad y favoreció a los que siguen el camino recto.

10 En cuanto a los doce Profetas, que sus huesos reflorezcan desde su tumba, porque ellos consolaron a Jacob y lo libraron por la fidelidad y la esperanza.

11 ¿Cómo enaltecer a Zorobabel, que fue como un anillo en la mano derecha,

12 y a Josué, hijo de Josedec? En sus días, ellos reconstruyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna.

13 También es grande el recuerdo de Nehemías él fue quien levantó nuestros muros en ruinas, el puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras casas.

14 Nadie en la tierra fue creado igual a Henoc, porque él fue arrebatado de la tierra.

15 Tampoco nació ningún hombre como José, jefe de sus hermanos, sostén de su pueblo; sus huesos fueron tratados con respeto.

16 Sem y Set fueron glorificados entre los hombres, pero por encima de toda criatura viviente está Adán.

ECLESIÁSTICO 50

1 Simón, hijo de Onías, fue el Sumo Sacerdote que durante su vida restauró la Casa y en sus días consolidó el Santuario.

2 El puso los cimientos de las torres de refuerzo, del alto contrafuerte que rodea al Templo.

3 En sus días fue excavado el depósito de las aguas, un estanque amplio como el mar.

4 Preocupado por preservar a su pueblo de la caída, fortificó la ciudad contra el asedio.

5 ¡Qué glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía detrás del velo!

6 Como lucero del alba en medio de nubes, como luna en su plenilunio,

7 como sol resplandeciente sobre el Templo del Altísimo, como arco iris que brilla entre nubes de gloria,

8 como rosa en los días de primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en los días de verano,

9 como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado con toda clase de piedras preciosas,

10 como olivo cargado de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.

11 Cuando se ponía la vestidura de fiesta y se revestía de sus espléndidos ornamentos, cuando subía al santo altar, él llenaba de gloria el recinto del Santuario.

12 Cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes y estaba él mismo de pie, junto al fuego del altar, con una corona de hermanos a su alrededor como retoños de cedro en el Líbano lo rodeaban como troncos de palmera

13 todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, delante de toda la asamblea de Israel.

14 Mientras oficiaba en los altares y disponía la ofrenda para el Altísimo todopoderoso,

15 él extendía la mano sobre la copa, derramaba la libación la sangre de la uva y la vertía al pie del altar, como perfume agradable al Altísimo, Rey del universo.

16 entonces, los hijos de Aarón prorrumpían en aclamaciones, tocaban sus trompetas de metal batido y hacían oír un sonido imponente, como memorial delante del Altísimo.

17 En seguida, todo el pueblo, unánimemente, caía con el rostro en tierra para adorar a su Señor, el Todopoderoso, el Dios Altísimo.

18 También los cantones entonaban sus alabanzas: en medio del estruendo se oía una dulce melodía.

19 El pueblo suplicaba al Señor Altísimo, dirigía sus plegarias ante el Misericordioso, hasta que terminaba el culto del Señor y se ponía fin a la liturgia.

20 Entonces, él descendía y elevaba las manos sobre toda la asamblea de los israelitas, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su Nombre.

21 Y por segunda vez, el pueblo se postraba para recibir la bendición del Altísimo.

22 Y ahora bendigan al Dios del universo que hace grandes cosas por todas partes, al que nos exaltó desde el seno materno y nos trató según su misericordia.

23 Que él nos dé la alegría del corazón, y conceda la paz en nuestros días, a Israel, por los siglos de los siglos.

24 Que su misericordia permanezca fielmente con nosotros y que nos libre en nuestros días.

25 Hay dos naciones que detesta mi alma, y la tercera, no es una nación:

26 los que habitan en la montaña de Seír, los filisteos, y el pueblo necio que habita en Siquem.

27 Una instrucción de sabiduría y de ciencia es la que dejó grabada en este libro Jesús, hijo de Sirá, hijo de Eleazar, de Jerusalén, que derramó como lluvia la sabiduría de su corazón.

28 ¡Feliz el que vuelve continuamente sobre estas palabras! El que las ponga en su corazón, será sabio.

29 Si las practica, será capaz de afrontarlo todo, porque la luz del Señor marca su huella.

ECLESIÁSTICO 51

1 Quiero darte gracias, Señor y Rey, y alabarte, Dios, mi salvador. Yo doy gracias a tu Nombre,

2 porque tú has sido mi protector y mi ayuda, y has librado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua calumniadora y de los labios que traman mentiras. Frente a mis adversarios, tú has sido mi ayuda y mes has librado,

3 según la grandeza de tu misericordia y de tu Nombre, de las mordeduras de los que iban a devorarme, de la mano de los que querían quitarme la vida, de las muchas aflicciones que padecía,

4 del fuego sofocante que me cercaba, de las llamas que yo no había encendido,

5 de las entrañas profundas del Abismo, de la lengua impura, de la palabra mentirosa,

6 y de las flechas de una lengua maligna. Mi alma estaba al borde de la muerte, mi vida había descendido cerca del Abismo.

7 Me cercaban por todas partes y nadie me socorrías, busqué el apoyo de los hombres y no lo encontré.

8 Entonces, me acordé de tu misericordia, Señor, y de tus acciones desde los tiempos remotos, porque tú libras a los que esperan en ti y los salvas de las manos de sus enemigos.

9 Yo hice subir desde la tierra mi oración, rogué para ser preservado de la muerte.

10 Invoqué al Señor, padre de mi Señor: «No me abandones en el día de la aflicción, en el tiempo de los orgullosos, cuando estoy desamparado. Alabaré tu Nombre sin cesar y te cantaré en acción de gracias».

11 Y mi plegaria fue escuchada: tú me salvaste de la perdición y me libraste del trance difícil.

12 Por eso te daré gracias y te alabaré, y bendeciré el nombre del Señor.

(a) Den gracias al Señor, porque es bueno,

porque es eterno su amor.

(b) Den gracias al Dios de las alabanzas,

porque es eterno su amor.

(c) Den gracias al Guardián de Israel,

porque es eterno su amor.

(d) Den gracias al Creador del universo,

porque es eterno su amor.

(e) Den gracias al Redentor de Israel,

porque es eterno su amor.

(f) Den gracias al que congrega a los dispersos de Israel,

porque es eterno su amor.

(g) Den gracias al que construye su Ciudad y su Santuario,

porque es eterno su amor.

(h) Den gracias al que hace florecer el poderío de la casa de David.

porque es eterno su amor.

(i) Den gracias al que eligió como sacerdotes a los hijos de Sadoc,

porque es eterno su amor.

(j) Den gracias al Escudo de Abraham,

porque es eterno su amor.

(k) Den gracias a la Roca de Isaac,

porque es eterno su amor.

(l) Den gracias al Fuerte de Jacob,

porque es eterno su amor.

(m) Den gracias al que eligió a Sión,

porque es eterno su amor.

(n) Den gracias al Rey de todos los reyes,

porque es eterno su amor.

(o) El exaltará el poder de su pueblo,

para que lo alaben todos sus fieles,

los hijos de Israel, el pueblo que está cerca de él.

¡Aleluya!

13 En mi juventud, antes de andar por el mundo, busqué abiertamente la sabiduría en la oración;

14 a la entrada del Templo, pedí obtenerla y la seguiré buscando hasta el fin.

15 Cuando floreció como un racimo que madura, mi corazón puso en ella su alegría; mi pie avanzó por el camino recto y desde mi juventud seguí sus huellas.

16 Apenas le presté un poco de atención, la recibí y adquirí una gran enseñanza.

17 Yo he progresado gracias a ella: al que me dio la sabiduría, le daré la gloria.

18 Porque resolví ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no me avergonzaré de ello.

19 Mi alma luchó para alcanzarla, fui minucioso en la práctica de la Ley, extendí mis manos hacia el cielo y deploré lo que ignoraba de ella.

20 Hacia ella dirigí mi alma y, conservándome puro, la encontré. Con ella adquirí inteligencia desde el comienzo, por eso no seré abandonado.

21 Yo la busqué apasionadamente, por eso adquirí un bien de sumo valor.

22 El Señor me ha dado en recompensa una lengua, y con ella lo alabaré.

23 Acérquense a mí los que no están instruidos y albérguense en la casa de la instrucción.

24 ¿Por qué andan diciendo que no la tienen a pesar de estar tan sedientos de ella?

25 Yo abrí la boca para hablar: adquiéranla sin dinero;

26 pongan el cuello bajo su yugo, y que sus almas reciban la instrucción: ella está tan cerca que se la puede alcanzar.

27 Vean con sus propios ojos con qué poco esfuerzo he llegado a encontrar un descanso tan grande.

28 Participen de la instrucción, aun a costa de mucho dinero, y gracias a ella adquirirán oro en abundancia.

29 Alégrense en la misericordia del Señor, no se avergüencen de alabarlo.

30 Lleven a cabo su obra antes del tiempo fijado, y él les dará la recompensa a su debido tiempo. Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá.

Anuncios

Publicado el 25 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: