ECLESIÁSTICO 16-20

ECLESIÁSTICO 16

1 No desees un gran número de hijos inútiles ni se alegres de los hijos impíos.

2 Por muchos que sean, no te alegres de ellos, si les falta el temor del Señor.

3 No esperes que vivan mucho tiempo ni te sientas seguro porque son numerosos: vale más uno solo que mil y es mejor morir sin hijos que tenerlos impíos.

4 Con uno solo inteligente se puebla una ciudad, pero la estirpe de los hombres sin ley es arrasada.

5 Mis ojos han visto muchas cosas semejantes y cosas peores aún escucharon mis oídos.

6 En la reunión de los pecadores arde el fuego y contra la nación rebelde se enciende la ira.

7 El Señor no perdonó a los antiguos gigantes que se rebelaron con toda su fuerza.

8 No dejó sin castigo a la ciudad donde vivía Lot, a los que abominaba a causa de su orgullo.

9 No se apiadó de la nación condenada al exterminio. de los que fueron expulsado a causa de sus pecados.

10 Así trató también a los seiscientos mil soldados que se amotinaron por la dureza de su corazón.

11 Aunque fuera uno solo el hombre obstinado, sería un milagro que quedara impune, porque en él está la misericordia, pero también la ira, es tan fuera para el perdón como pródigo para la ira.

12 Tan grande como su misericordia es su reprobación: él juzga a cada uno según sus obras.

13 El pecador no escapará con su presa ni será defraudada la constancia de los buenos.

14 El tiene en cuenta cada limosna y cada uno recibirá conforme a sus obras.

15 [El Señor endureció al Faraón para que no lo reconociera a fin de dar a conocer sus obras bajo el cielo.]

16 [Su misericordia se manifiesta a toda la creación; su luz y su oscuridad las repartió a los hijos de Adán.]

17 No digas: «Me ocultaré del Señor, y allá en lo alto, ¿quién se acordará de mí? Entre tanta gente pasaré inadvertido: ¿quién soy yo en la inmensa creación?».

18 Mira: el cielo y lo más alto del cielo, el Abismo y la tierra se conmueven cuando él los visita:

19 las montañas junto con los cimientos de la tierra tiemblan de espanto bajo su mirada.

20 Pero no se reflexiona en estas cosas ¿y quién presta atención a sus designio?

21 Como una tempestad que se desata sin que el hombre se dé cuenta, así la mayoría de sus obras permanecen ocultas.

22 «¿Quién anuncia las obras de justicia? ¿Quién las espera? Porque la alianza está lejos»:

23 así razona el que no tiene entendimiento; el insensato, el extraviado, sólo piensa necedades.

24 Escucha, hijo mío, e instrúyete, presta mucha atención a mis palabras.

25 Revelaré mi enseñanza con mesura y expondré la ciencia con exactitud.

26 Por decisión del Señor existen sus obras desde el principio: desde que fueron hechas, él fijó sus límites.

27 El ordenó sus obras para siempre, y su gobierno por todas las generaciones. Ellas no sufren hambre ni se fatigan y nunca interrumpen su actividad.

28 No se chocan unas contra otras y jamás desobedecen a su palabra.

29 Luego el Señor fijó sus ojos en la tierra y la colmó de sus bienes.

30 La cubrió con toda clase de vivientes y todos volverán a ella.

ECLESIÁSTICO 17

1 El Señor creó al hombre de la tierra y lo hace volver de nuevo a ella.

2 Le señaló un número de días y un tiempo determinado, y puso bajo su dominio las cosas de la tierra.

3 Lo revistió de una fuerza semejante a la suya y lo hizo según su propia imagen.

4 Hizo que todos los vivientes lo temieran, para que él dominara las fieras y los pájaros.

5 [Ellos recibieron el uso de las cinco operaciones del Señor; como sexto don, les concedió la inteligencia; y como séptimo, el lenguaje que interpreta las obras de Dios.]

6 Le dio una lengua, ojos y oídos, el poder de discernir y un corazón para pensar.

7 El colmó a los hombres de saber y entendimiento, y les mostró el bien y el mal.

8 Les infundió su propia luz, para manifestarles la grandeza de sus obras,

9 y les permitió gloriarse eternamente de sus maravillas:

10 así alabarán su Nombre santo, proclamando la grandeza de sus obras.

11 Les concedió además la ciencia y les dio como herencia una Ley de vida;

12 estableció con ellos una alianza eterna y les hizo conocer sus decretos.

13 Ellos vieron con sus ojos la grandeza de su gloria y oyeron con sus oídos la gloria de su voz.

14 El les dijo: «Cuídense de toda injusticia», y dio a cada uno preceptos acerca del prójimo.

15 Los caminos de los hombres están siempre ante él y no pueden ocultarse a sus ojos.

16 [Sus caminos van hacia el mal desde la juventud, y no son capaces de transformar en corazones de carne sus corazones de piedra.]

17 El asignó un jefe a cada nación, pero Israel es la parte del Señor.

18 El es su primogénito, al que nutrió con su instrucción, y cuando dispensa la luz del amor, no lo abandona.

19 Todas sus obras son para él claras como el sol y él tiene los ojos fijos en sus caminos.

20 Sus injusticias no están ocultas para el Señor y todos sus pecados están delante de él.

21 [Pero el Señor es bondadoso y conoce a su criatura; no las deja ni abandona, sino que las perdona.]

22 La limosna de un hombre es para él como un sello, y tiene en cuenta un favor como la pupila de sus ojos.

23 Después, él se levantará para retribuirles y pondrá sobre sus cabezas la recompensa merecida.

24 A los que se arrepienten, les permite volver y reconforta a los que perdieron la constancia.

25 Vuelve al Señor y deja de pecar, suplica ante su rostro y deja de ofenderlo.

26 Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia y odia profundamente toda abominación.

27 ¿Quién alabará al Altísimo en el Abismo, si los vivientes no le rinden homenaje?

28 el muerto, el que ya no existe, deja de alabarlo: el que está vivo y sano debe alabar al Señor.

29 ¡Qué grande es la generosidad del Señor y su perdón para los que vuelven a él!

30 Un hombre no puede tenerlo todo, porque el ser humano no es inmortal.

31 ¿Hay algo más luminoso que el sol? ¡Y sin embargo, también él se eclipsa! ¡Cuánto más la carne y la sangre, que sólo conciben el mal!

32 El Señor pasa revista al ejército de los cielos, ¡cuánto más a los hombres, que son tierra y ceniza!

ECLESIÁSTICO 18

1 El que vive para siempre creó todas las cosas por igual;

2 sólo el Señor será hallado justo y no hay otro fuera de él.

3 El gobierna el mundo con la palma de la mano y todo obedece a su voluntad, ya que él, por su poder, es el Rey de todas las cosas y separa las sagradas de las profanas.

4 A nadie le dio el poder de anunciar sus obras: ¿quién rastreará su grandeza?

5 ¿Quién podrá medir la magnitud de su fuerza y quién pretenderá narrar sus misericordias?

6 No hay nada que quitar, nada que añadir, y es imposible rastrear las maravillas del Señor.

7 Cuando el hombre llega al fin, está sólo al comienzo; cuando se detiene, no sale de su estupor.

8 ¿Qué es el hombre? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su bien y cuál es su mal?

9 La vida de un hombre dura cien años a lo más:

10 como una gota del mar y como un grano de arena, son sus pocos años frente a la eternidad.

11 Por eso el Señor es paciente con ellos y derrama sobre ellos su misericordia.

12 El ve y conoce qué miserable es su fin, y por eso multiplica su perdón.

13 El hombre sólo tiene misericordia de su prójimo, pero el Señor es misericordioso con todos los vivientes. El reprende, corrige y enseña, y los hace volver como el pastor a su rebaño.

14 El tiene misericordia con los que aceptan la instrucción y está siempre dispuestos a cumplir sus decretos.

15 Hijo mío, no eches en cara los beneficios que haces ni acompañes tus dones con palabras ofensivas.

16 ¿No calma el rocío el calor ardiente? Así, una buena palabra puede más que un regalo.

17 ¿Acaso no vale más una palabra que un obsequio? Pero el hombre caritativo sabe unir las dos cosas.

18 El necio reprende sin ningún miramiento y el don del avaro hace correr las lágrimas.

19 Antes de hablar, instrúyete, y cuídate antes de caer enfermo.

20 Antes de juzgar, examínate a ti mismo, y hallarás perdón cuando el Señor te visite.

21 Humíllate antes de caer enfermo y arrepiéntete apenas hayas pecado.

22 Que nada te impida cumplir tus votos en el momento debido, y no esperes hasta la muerte para estar en regla.

23 Antes de hacer un voto, prepárate a cumplirlo, y no seas como un hombre que tienta al Señor.

24 Recuerda la ira de los últimos días y el tiempo del castigo, cuando el Señor apartará su rostro.

25 En tiempo de abundancia, recuerda el tiempo de hambre, y en los días de riqueza, la pobreza y la penuria.

26 De la mañana a la tarde, el tiempo cambia, y todo pasa rápidamente delante del Señor.

27 El hombre sabio está siempre alerta, y en la ocasión de pecado, se cuida para no faltar.

28 Todo hombre prudente conoce la sabiduría y rinde homenaje al que la encuentra.

29 Los que hablan con sensatez son sabios ellos mismos y derraman como lluvia proverbios acertados

30 No te dejes guiar por tus pasiones, sino refrena tus deseos.

31 Si cedes a los impulsos de la pasión, ella hará de ti la irrisión de tus enemigos.

32 Que tu alegría no consista en darte todos los gustos ni te endeudes para pagar lo que ellos cuestan.

33 No te empobrezcas yendo de fiesta con dinero prestado, cuando no tienes nada en el bolsillo.

ECLESIÁSTICO 19

1 Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, y el que se descuida en lo pequeño, caerá poco a poco.

2 Vino y mujeres extravían a los inteligentes, y el que anda con prostitutas es más temerario aún:

3 la podredumbre y los gusanos se adueñarán de él, y el hombre temerario será extirpado.

4 El que se confía demasiado pronto, es un espíritu frívolo, y el que peca, se perjudica a sí mismo.

5 El que se complace en el mal será condenado,

6 y el que detesta la locuacidad se libra del mal.

7 No repitas jamás lo que has oído, y no perderás nada.

8 No se lo digas a nadie, sea amigo o enemigo, y a no ser que incurras en pecado, no lo reveles:

9 te escucharían, pero se pondrían en guardia contra ti y, llegado el momento, te odiarían.

10 ¿Has oído algo? Que muera contigo; no tengas miedo, no te hará reventar.

11 El necio sufre cuando guarda un secreto, como la parturienta por su criatura.

12 Como una flecha clavada en el muslo es el secreto en el pecho del necio.

13 Aclara las cosas con tu amigo: a lo mejor no hizo nada, y si lo hizo, para que no lo vuelva a hacer.

14 Aclara las cosas con tu prójimo: a lo mejor no dijo nada, y si lo dijo, para que no lo repita.

15 Aclara las cosas con tu amigo: con frecuencia se calumnia, y no debes fiarte de todo lo que se dice.

16 Se puede cometer un desliz sin querer, ¿y quién no ha pecado con su lengua?

17 Aclara las cosas con tu prójimo antes de amenazarlo, y luego da lugar a la Ley del Altísimo.

18 [Comienza por temer al Señor, y él te aceptará; si tienes sabiduría, él te amará.]

19 [El conocimiento de los mandamientos del Señor es una instrucción que da vida; los que hacen lo que le agrada recogerán los frutos del árbol de la inmortalidad.]

20 Toda sabiduría es temor del Señor y toda sabiduría entraña la práctica de la Ley.

21 [El servidor que dice a su señor: «No haré lo que te agrada», incluso si después lo hace, irrita a aquel que lo alimenta.]

22 No es sabiduría saber hacer el mal y no hay prudencia en el consejo de los pecadores.

23 Hay una astucia que resulta abominable, y el que carece de sabiduría es insensato.

24 Es preferible el poco inteligente que teme al Señor, al muy inteligente que quebranta la Ley.

25 Hay una astucia sutil, pero injusta, y hay quien usa de artimañas para hacer valer su derecho.

26 Hay un malvado que va encorvado por la tristeza, pero su interior está lleno de falsedad:

27 se cubre el rostro y aparenta no oír, pero si nadie lo ve, te saca ventaja.

28 Si le falta fuerza para pecar, cuando encuentre una ocasión, te perjudicará.

29 Por la mirada se reconoce a un hombre, y por su aspecto, al hombre sabio.

30 La vestimenta del hombre, su manera de reír y todo su porte revelan lo que él es.

ECLESIÁSTICO 20

1 Hay reprensiones que son inoportunas, y hay silencios que revelan al hombre prudente.

2 Más vale reprender que guardarse el enojo,

3 y el que confiesa su falta se libra de la desgracia.

4 Como un castrado que ansía desflorar a una joven, así es el que quiere hacer justicia por la fuerza.

5 Uno se calla, y es tenido por sabio, y otro se hace odioso por su locuacidad.

6 Uno se calla porque no tiene qué responder y otro, porque espera la oportunidad.

7 El sabio guarda silencio hasta el momento oportuno, pero el petulante y necio no se fija en el tiempo.

8 El que habla demasiado se vuelve abominable y el que pretende imponerse se hace odioso.

9 A veces se saca provecho de la adversidad, y oras veces, la suerte acaba en desgracia.

10 Hay regalos que no te dan provecho, y hay otros, que reditúan el doble.

11 Hay desgracias que provienen de los honores, y hay gente humilde que pudo levantar cabeza.

12 Hay quien compra mucho a bajo precio, y después lo paga siete veces más.

13 El sabio se hace amar por sus palabras, pero los cumplidos del necio caen en el vacío.

14 El regalo del insensato no te aprovechará, porque él espera que le devuelvan mucho más:

15 de poco y echa en cara mucho, abre la boca como un pregonero, presta hoy y mañana exige. ¡Qué detestable es un hombre así!

16 El necio dice: «No tengo ni un amigo; nadie agradece mis beneficios;

17 los que comen mi pan tienen la lengua olvidadiza». ¡Cuántos y cuántas veces se reirán de él!

18 Más vale resbalar en el piso que con la lengua; así es como de repente caen los malvados.

19 Un hombre grosero es como un cuento inoportuno, que siempre está en boca de los mal educados.

20 Nadie aprueba el proverbio dicho por un necio, porque nunca lo dice en el momento oportuno.

21 A algunos la indigencia los preserva del pecado y, cuando descansan, no sienten remordimientos.

22 Hay quien se pierde por timidez, y se pierde por temor a un insensato.

23 Hay quien por timidez hace promesas a un amigo y se gana un enemigo inútilmente.

24 La mentira es para el hombre una mancha infamante: siempre está en boca de los ignorantes.

25 Es preferible un ladrón a un mentiroso inveterado, aunque uno y otro heredarán la perdición.

26 El que se acostumbra a mentir cae en la deshonra y su ignominia lo acompaña constantemente.

27 El sabio se abre camino con sus palabras y el hombre prudente agrada a los poderosos.

28 El que cultiva la tierra levanta bien alto su parva, y el que agrada a los grandes se hace perdonar la injusticia.

29 Dones y regalos ciegan a los sabios y son como un bozal que acalla las críticas.

30 Sabiduría escondida y tesoro oculto: ¿de qué sirven una cosa y la otra?

31 Es preferible el hombre que disimula su necedad al que oculta su sabiduría.

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Publicado el 28 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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