ECLESIÁSTICO 43-47

ECLESIÁSTICO 43

1 Orgullo del cielo es la limpidez del firmamento, y la bóveda celeste es un magnífico espectáculo.

2 El sol, cuando aparece, proclama a su salida qué admirable es la obra del Altísimo.

3 Al mediodía reseca la tierra, ¿y quién puede resistir su ardor?

4 Se atiza el horno para la forja, pero tres veces más abrasa el sol las montañas; él exhala los vapores ardientes y con el brillo de sus rayos enceguece los ojos.

5 ¡Qué grande es el Señor que lo ha creado! A una orden suya, él emprende su rápida carrera.

6 También la luna, siempre en el momento preciso, marca las épocas y señala los tiempos.

7 Su curso determina las fiestas: es un astro que decrece después de su plenilunio.

8 De ella recibe su nombre el mes; ella crece admirablemente en sus ciclos, es la insignia de los ejércitos acampados en las alturas, que brilla en el firmamento del cielo.

9 La gloria de los astros es la hermosura del cielo, un adorno luminoso en las alturas del Señor:

10 por la palabra del Santo, se mantienen en orden y no defeccionan de sus puestos de guardia.

11 Mira el arco iris y bendice al que lo hizo: ¡qué magnífico esplendor!

12 El traza en el cielo una aureola de gloria; lo han tendido las manos del Altísimo.

13 A una orden suya cae la nieve, y él lanza los rayos que ejecutan sus decretos;

14 es así como se abren las reservas y las nubes vuelan como pájaros.

15 Con su gran poder, condensa las nubes, que se pulverizan en granizo.

16a A su vista, se conmueven las montañas,

17a el fragor de su trueno sacude la tierra;

16b por su voluntad sopla el viento sur,

17b el huracán del norte y los ciclones.

18 Como bandada de pájaros, él esparce la nieve y, al bajar, ella se posa como la langosta; el resplandor de su blancura deslumbra los ojos y el espíritu se embelesa al verla caer.

19 Como sal sobre la tierra, él derrama la escarcha y, al congelarse, ella se convierte en espinas punzantes.

20 Sopla el viento frío del norte y el hielo se congela sobre el agua, se posa sobre toda masa de agua y la reviste como de una coraza,

21 Otro viento devora las montañas, abrasa el desierto y consume la hierba como un fuego.

22 Una niebla repentina pone remedio a todo eso, y el rocío refresca después del viento abrasador.

23 Conforme a su designio, él dominó el Abismo, y allí plantó las islas.

24 Los que navegan por el mar cuentan sus peligros y sus relatos nos parecen increíbles:

25 allí hay cosas extrañas y maravillosas, animales de todas clases y monstruos marinos.

26 Gracias a él, su mensajero llega a buen puerto, y por su palabra se ordenan todas las cosas.

27 Por mucho que digamos, nunca acabaremos; en una sola palabra: él lo es todo.

28 ¿Dónde hallar la fuerza para glorificarlo? Porque él es el Grande, superior a todas sus obras,

29 Señor temible y soberanamente grande: su poder es admirable.

30 ¡Glorifiquen al Señor, exáltenlo cuanto puedan, y él siempre estará por encima! Para exaltarlo, redoblen sus fuerzas, no se cansen, porque nunca acabarán.

31 ¿Quién lo ha visto, para poder describirlo? ¿Quién la alabará conforme a lo que es?

32 Hay muchas cosas ocultas más grandes todavía, porque sólo hemos visto algunas de sus obras.

33 El Señor ha hecho todas las cosas y a los hombres buenos les dio la sabiduría.

ECLESIÁSTICO 44

1 Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza.

2 El Señor los colmó de gloria, manifestó su grandeza desde tiempos remotos.

3 Algunos ejercieron la autoridad real y se hicieron famosos por sus proezas; otros fueron consejeros por su inteligencia, transmitieron oráculos proféticos,

4 guiaron al pueblo con sus consejos, con sus inteligencia para instruirlo y con las sabias palabras de su enseñanza;

5 otros compusieron cantos melodiosos y escribieron relatos poéticos;

6 otros fueron hombres ricos, llenos de poder, que vivían en paz en sus moradas.

7 Todos ellos fueron honrados por sus contemporáneos y constituyeron el orgullo de su época.

8 Algunos de ellos dejaron un nombre y se los menciona todavía con elogios.

9 Pero hay otros que cayeron en el olvido y desaparecieron como si no hubieran existido; pasaron como si no hubieran nacido, igual que sus hijos después de ellos.

10 No sucede así con aquellos, los hombres de bien, cuyas obras de justicia no han sido olvidadas.

11 Con su descendencia se perpetúa la rica herencia que procede de ellos.

12 Su descendencia fue fiel a las alianzas y también sus nietos, gracias a ellos.

13 Su descendencia permanecerá para siempre, y su gloria no se extinguirá.

14 Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre sobrevive a través de las generaciones.

15 Los pueblos proclaman su sabiduría, y la asamblea anuncia su alabanza.

16 Henoc agradó al Señor y fue trasladado, él es modelo de conversión para las generaciones futuras.

17 Noé fue hallado perfectamente justo, en el tiempo de la ira sirvió de renovación: gracias a él, quedó un resto en la tierra, cuando se desencadenó el diluvio.

18 Alianzas eternas fueron selladas con él, para que nunca más un diluvio destruyera a los vivientes.

19 Abraham es padre insigne de una multitud de naciones, y no hubo nadie que lo igualara en su gloria.

20 El observó la Ley del Altísimo y entró en alianza con él; puso en sus carne la señal de esta alianza y en la prueba fue hallado fiel.

21 Por eso, Dios le aseguró con un juramento que las naciones serían bendecidas en sus descendencia, que lo multiplicaría como el polvo de la tierra, que exaltaría a sus descendientes como las estrellas, y les daría en herencia el país, desde un mar hasta el otro y desde el Río hasta los confines de la tierra.

22 A Isaac, le hizo la misma promesa, a causa de su padre Abraham.

23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo descansar sobre la cabeza de Jacob; lo confirmó en las bendiciones recibidas y le dio la tierra en herencia; dividió el país en partes y las distribuyó entre las doce tribus.

ECLESIÁSTICO 45

1 De él, hizo nacer a un hombre de bien, que halló gracia a los ojos de todos y fue amado por Dios y por los hombres: Moisés, de bendita memoria.

2 Le concedió una gloria igual a la de los santos y lo hizo poderoso, temido por sus enemigos.

3 Por sus palabras, hizo cesar los prodigios, y lo glorificó delante de los reyes; le dio mandamientos para su pueblo y le hizo ver galo de su gloria

4 Por su fidelidad y mansedumbre, lo consagró y lo eligió entre todos sus mortales.

5 A él le hizo oír su voz, lo introdujo en la nube oscura y le dio cara a cara los mandamientos, una Ley de vida y de entendimiento, para enseñar la Alianza a Jacob, y sus decretos a Israel.

6 Exaltó a Aarón, un santo semejante a Moisés, su hermano, de la tribu de Leví.

7 Lo estableció en virtud de un pacto irrevocable y le confirió el sacerdocio del pueblo. Lo atavió con espléndidos ornamentos y lo ciñó con una vestidura gloriosa.

8 Lo revistió con toda magnificencia y lo confirmó con las insignias del poder: los pantalones, la túnica y el efod;

9 puso granadas alrededor de su manto y lo rodeó de numerosas campanillas de oro, para que tintinearan a cada uno de sus pasos, haciendo oír su sonido en el Templo, como memorial para los hijos de su pueblo.

10 Le dio la vestidura sagrada –obra de un bordador tejida en oro, jacinto y púrpura; el pectoral del juicio, con el Urím y el Tumím, hecho de hilo escarlata –obra de un artesano–

11 con piedras preciosas, grabadas en forma de sellos y engarzadas en oro –obra de un joyero– para servir de memorial, por la inscripción grabada, según el número de las tribus de Israel;

12 la diadema de oro encima del turbante, grabada con la señal de su consagración: insignia de honor, trabajo magnífico, ornamento que es un placer para la vista.

13 Antes de él, no se vio nada tan hermoso, y nunca un extranjero se vistió de esa manera, sino únicamente sus hijos y sus descendientes para siempre.

14 Sus sacrificios se consumen enteramente, dos veces por día, en forma continua.

15 Moisés le confirió la investidura y lo ungió con el óleo santo. Esta fue una alianza eterna para él y para sus descendientes, mientras dure el cielo, para que sirvan a Dios como sacerdotes y bendigan al pueblo en su nombre.

16 El lo eligió entre todos los vivientes para presentar al Señor la ofrenda, el incienso y el perfume como memorial, y para hacer la expiación en favor de su pueblo.

17 El confió sus mandamientos y le dio autoridad sobre los decretos de la Alianza, a fin de enseñar sus preceptos a Jacob e iluminar a Israel acerca de su Ley.

18 Unos intrusos se confabularon contra él y le tuvieron celos en el desierto: los secuaces de Datán y Abirón y la banda de Coré, ardiendo de furor.

19 Al ver esto, el Señor se disgustó y fueron exterminados por el ardor de su ira: él obró prodigios contra ellos, consumiéndolos con su fuego ardiente.

20 Aumentó más todavía la gloria de Aarón, y le concedió una herencia: le asignó como parte las primicias de los primeros frutos y le aseguró, en primer lugar, el alimento en abundancia,

21 porque ellos se alimentan de los sacrificios del Señor, que él concedió a Aarón y a su descendencia.

22 Pero en la tierra del pueblo, él no tiene herencia, ni hay parte para él en medio del pueblo, porque «Yo mismo soy tu parte y tu herencia».

23 Pinjás, hijo de Eleazar, fue el tercero en gloria, a causa de su celo en el temor del Señor, y porque se mantuvo firme frente a la rebelión del pueblo, con el generoso ardor de su espíritu: fue así como expió el pecado de Israel.

24 Por eso fue sellada en su favor una alianza de paz, que los hizo jefe del santuario y de su pueblo, de manera que a él y a su descendencia pertenece para siempre la dignidad de Sumo Sacerdote.

25 Hubo también una alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá; pero esa herencia real pasa del padre a uno solo de sus hijos, mientras que la de Aarón pasa a toda su descendencia.

26 Que el Señor ponga sabiduría en sus corazones para juzgar a su pueblo con justicia, a fin de que no desaparezca su felicidad ni su gloria por todas las generaciones.

ECLESIÁSTICO 46

1 Josué, hijo de Nun, fue valiente en la guerra y sucesor de Moisés en el oficio profético. Haciendo honor a su nombre, se mostró grande para salvar a los elegidos, para castigar a los enemigos sublevados y poner a Israel en posesión de su herencia.

2 ¡Qué glorioso era cuando alzaba su brazo y blandía la espada contra las ciudades!

3 ¿Quién antes de él demostró tanta firmeza? ¡El mismo llevó adelante los combates del Señor!

4 ¿No fue por orden suya que se detuvo el sol y un solo día duró tanto como dos?

5 El invocó al Altísimo, el Poderoso, cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes; y el gran Señor respondió a su plegaria, arrojando granizo de una fuerza inusitada.

6 El se lanzó contra la nación enemiga y en la pendiente aniquiló a los adversarios, para que las naciones reconocieran la fuerza de sus armas, porque hacía la guerra de parte del Señor.

7 El siguió los pasos del Poderoso y, en tiempos de Moisés, dio prueba de fidelidad, lo mismo que Caleb, hijo de Iefuné: ellos se opusieron a toda la asamblea, impidiendo que el pueblo pecara y acallando las murmuraciones perversas.

8 Solamente ellos dos fueron salvados, entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser introducidos en la herencia, en la tierra que mana leche y miel.

9 Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta su vejez, y lo hizo subir a las alturas del país, que sus descendientes retuvieron como herencia,

10 para que vieran todos los israelitas qué bueno es seguir al Señor.

11 También los Jueces, casa uno por su nombre, fueron hombres que no cayeron en la idolatría ni se apartaron del Señor: ¡que sea bendita su memoria!

12 ¡Que sus huesos reflorezcan de sus tumbas, y sus nombres se renueven en los hijos de esos hombres ilustres!

13 Samuel fue amado por su Señor; como profeta del Señor, estableció la realeza y ungió jefes para que gobernaran a su pueblo.

14 Según la Ley del Señor, juzgó a la asamblea, y el Señor intervino en favor de Jacob.

15 Por su fidelidad se acreditó como auténtico profeta, por sus oráculos, fue reconocido como un vidente digno de fe.

16 Cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes, él invocó al Señor, el Poderoso, y le ofreció un cordero recién nacido.

17 El Señor tronó desde el cielo y con gran estruendo hizo oír su voz;

18 él aniquiló a los jefes enemigos y a todos los príncipes de los filisteos.

19 Antes de la hora de su descanso eterno, dio testimonio ante el Señor y su Ungido: «Yo no he despojado a nadie de sus bienes, ni siquiera de sus sandalias»; y nadie lo acusó.

20 Después de su muerte, todavía profetizó y anunció su fin al rey; alzó su voz desde el seno de la tierra, y profetizó para borrar la iniquidad del pueblo.

ECLESIÁSTICO 47

1 Después de él surgió Natán, para profetizar en tiempos de David.

2 Como se aparta la grasa del sacrificio de comunión, así fue elegido David entre los israelitas.

3 El jugó con leones como si fueran cabritos y con osos como si fueran corderos.

4 ¿Acaso, siendo joven, no mató a un gigante y extirpo el oprobio del pueblo, cuando lanzó una piedra con la honda y abatió la arrogancia de Goliat?

5 Porque él invocó al Señor, el Altísimo, que fortaleció su brazo para exterminar a un guerrero poderoso y mantener erguida la frente de su pueblo.

6 Por eso, lo glorificaron por los diez mil, y lo alabaron por las bendiciones del Señor, ofreciéndole una diadema de gloria.

7 Porque él destruyó a los enemigos de alrededor y aniquiló a sus adversarios, los filisteos, quebrando su poderío hasta el día de hoy.

8 En todas sus obras rindió homenaje al Santo Altísimo, con palabras de gloria; cantó himnos de todo corazón, mostrando su amor por su Creador.

9 Estableció cantores delante del altar, para que entonaran cantos melodiosos;

10 dio esplendor a las fiestas, y ordenó perfectamente las solemnidades, haciendo que se alabara el santo nombre del Señor y que resonara el Santuario desde el alba.

11 El Señor borró sus pecados y exaltó su poderío para siempre, le otorgó una alianza real y un trono de gloria en Israel.

12 Después de él surgió un hijo lleno de saber que, gracias a David, vivió desahogadamente.

13 Salomón reinó en tiempos de paz y Dios le concedió tranquilidad en sus fronteras, a fin de que edificara una Casa a su Nombre y erigiera un Santuario eterno.

14 ¡Qué sabio eras en tu juventud, desbordabas de inteligencia como un río!

15 Tu reputación cubrió la tierra, la llenaste de sentencias enigmáticas;

16 tu renombre llegó hasta las costas lejanas y fuiste amado por haber afianzado la paz.

17 Por tus cantos, tus proverbios y tus sentencias, y por tus interpretaciones, fuiste la admiración del mundo.

18 En nombre del Señor Dios, de aquel que es llamado Dios de Israel, amontonaste el oro como estaño, y como plomo acumulaste la plata.

19 Pero tuviste debilidad por las mujeres y dejaste que dominaran tu cuerpo.

20 Pusiste una mancha sobre tu gloria y profanaste tu estirpe, atrayendo la ira sobre tus hijos, y haciéndoles deplorar tu locura:

21 así la realeza se dividió en dos, y de Efraím surgió un reino rebelde.

22 Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia ni deja que se pierda ninguna de sus palabras: él no hará desaparecer la posteridad de su elegido, ni exterminará la estirpe de aquel que lo amó. Por eso, le dio un resto a Jacob, y a David una raíz nacida de él.

23 Salomón fue a descansar con sus padres, dejando después de él a uno de su estirpe, al más insensato del pueblo, un hombre sin inteligencia: a Roboam, que arrastró al pueblo a la rebelión.

24 Jeroboam, hijo de Nebat, hizo pecar a Israel y llevó a Efraím por el camino del mal. El pueblo cometió tantos pecados que fue expulsado de su país:

25 se entregaron a toda clase de maldades hasta que el castigo cayó sobre ellos.

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Publicado el 28 agosto, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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