MATEO 12, 14-21

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (12, 14-21): facebook pq

OBEDIENCIA Y FIDELIDAD A LA VOLUNTAD DE DIOS

14 En seguida los fariseos salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él.

15 Al enterarse de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos.

16 Pero él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer,

17 para que se cumpliera lo anunciado por el profeta Isaías:

18 “Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy querido, en quien tengo puesta mi predilección. Derramaré mi Espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones.

19 No discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas.

20 No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia;

21 y las naciones pondrán la esperanza en su Nombre”.

COMENTARIO:

Podemos preguntarnos si yo dejo que Jesús me predique. Cada uno de nosotros: “¿Dejo que Jesús me predique, o yo sé todo? ¿Escucho a Jesús o prefiero escuchar cualquier otra cosa, quizá las habladurías de la gente, o historias…?”. Escuchar a Jesús. Escuchar la predicación de Jesús. “¿Y cómo puedo hacer esto, padre? ¿En qué canal de televisión habla Jesús?”.

Te habla en el Evangelio. Y esta es una costumbre que aún no tenemos: ir a buscar la palabra de Jesús en el Evangelio. Llevar siempre un Evangelio con nosotros, pequeño, y tenerlo al alcance de la mano.»

(Homilía de S.S. Francisco, 8 de febrero de 2015).

«No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y las naciones pondrán la esperanza en su nombre».

Cuando vemos algo a punto de romperse, con frecuencia lo terminamos de romper o simplemente lo desechamos de inmediato. Dios no es así, Él es misericordioso. Las cañas ya maltrechas o las mechas casi extintas, pueden ser nuestras almas frías por la rutina o dobladas por la inconsciencia, la tibieza o el pecado. Más Él no termina de romper, apagar y desechar nuestras almas, sino que espera. Aún más, ¡cuántas veces nos rehace y enciende de nuevo! Porque Él mismo dijo: «No vengo a condenar sino a dar la salvación». No condena sino que espera el momento de nuestra conversión, porque nos ama y porque su misericordia es eterna.

Lo que Cristo desea es que regresemos. Por eso aguarda con amor a que volvamos a Él para encender la llama de su amor en nuestro corazón.

San Cirilo de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia
Sermón: La libertad en persona se hace esclavo
Sermón 15; PG 77, 1089
«Este es mi siervo»

Cristo, siendo Dios por su naturaleza, Palabra verdadera de Dios Padre, de la misma naturaleza que el Padre y coeterno con él, brillando en lo más alto de los cielos, en su condición de Dios y semejante a Dios, “no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios. Al contrario, se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres.” Naciendo de María Virgen se comportó como un hombre cualquiera y “en su condición de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz”(cf Flp 2,6- 8).

Cristo se abajó hasta nuestra humildad, dando a la humanidad la plenitud que le es propia. Se abajó no por obligación sino con plena libertad. Por nosotros adoptó la condición de esclavo, él que es la libertad en persona. Se hace uno como nosotros, él que está por encima de toda la creación. Se somete a la muerte, él que da la vida al mundo… Se pone bajo la Ley como nosotros (Gal 4,4), él que siendo Dios trasciende la Ley. Se hace hombre entre los hombres; naciendo de mujer, tiene un comienzo, él que precede todos los tiempos y todas las edades, más aún: él que es el Creador y el origen de todos los siglos… Él que tomó carne de María es de la misma naturaleza que nosotros, está hecho de nuestra propia sustancia, haciéndose cargo de la descendencia de Abraham. Pero, al mismo tiempo, es, por el plan divino, de la misma naturaleza que Dios su Padre.

San Hipólito de Roma, presbítero y mártir
Refutación de todas las herejías
n. 10,33-34 (Liturgia de las Horas, 30 de diciembre)
«Este es mi servidor, a quien elegí»

Esta es nuestra fe…: Fue el Padre quien envió la Palabra (Jn 1,1), al fin de los tiempos… Le dijo que se manifestara a rostro descubierto, a fin de que el mundo, al verla, pudiera salvarse… Sabemos que se hizo hombre de nuestra misma condición, porque, si no hubiera sido así, sería inútil que luego nos prescribiera imitarle como maestro (Jn 13,14.34). Porque, si este hombre hubiera sido de otra naturaleza, ¿cómo habría de ordenarme las mismas cosas que él hace, a mí, débil por nacimiento, y cómo sería entonces bueno y justo?

Para que nadie pensara que era distinto de nosotros, se sometió a la fatiga (Jn 4,6), quiso tener hambre y no se negó a pasar sed, tuvo necesidad de descanso y no rechazó el sufrimiento, obedeció hasta la muerte y manifestó su resurrección, ofreciendo en todo esto su humanidad como primicia, para que tú no te descorazones en medio de tus sufrimientos, sino que, aun reconociéndote hombre, aguardes a tu vez lo mismo que Dios dispuso para él…

Cuando contemples ya al verdadero Dios, poseerás un cuerpo inmortal e incorruptible, junto con el alma, y obtendrás el reino de los cielos, porque, sobre la tierra, habrás reconocido al Rey celestial; serás íntimo de Dios, coheredero de Cristo, y ya no serás más esclavo de los deseos, de los sufrimientos y de las enfermedades, porque habrás llegado a ser dios… Cristo es el Dios que está por encima de todo )cf Rm 9,5): (…) él es quien renueva al hombre viejo (Col 3,9), al que ha llamado desde el comienzo imagen suya (Gn 1,27), mostrando, por su impronta, el amor que te tiene. Y, si tú obedeces sus órdenes y te haces buen imitador de este buen maestro, llegarás a ser semejante a él.

Filomeno de Mabbug, obispo en Siria
Homilía: Cristo Siervo
Hom. n° 5, sobre la sencillez, 137-139
«No protestará, no gritará»

Escucha al profeta anunciar a nuestro Señor. Lo compara a un cordero, a una oveja, la más inocente de los animales: «Fue llevado al matadero como un cordero, como una oveja ante el esquilador» (Is 53,7)… Nuestro Señor no fue comparado con un león cuando fue conducido a la muerte… Como un cordero, como una oveja, se mantenía en silencio cuando fue llevado a la Pasión y a la muerte: “Como oveja ante el esquilador; no ha abierto la boca” en su humillación.

Confirmando la palabra de la profecía con su conducta, se mantuvo en silencio cuando se lo llevaron, no dijo nada cuando lo juzgaron, no se quejó cuando lo azotaron, no discutió cuando lo condenaron, no se irritó cuando lo apresaron (Mt 27,2). No murmuró cuando le golpearon en la mejilla, no gritó cuando fue despojado de sus vestiduras, como a una oveja cuando la esquilan. No les maldijo, cuando le dieron hiel y vinagre; no se irritó contra ellos cuando le clavaron en el madero.

ENVIDIA 2

San Juan Crisóstomo
Homilía: Grave mal es la envidia
[…] Otro evangelista añade que los miró en torno, en cuanto los hubo interrogado, como para atraerlos con su aspecto, pero ni aun así se mejoraron.

En este caso solamente habla. En otra ocasión impone sus manos y da la salud. Pero nada atraía a los fariseos a la mansedumbre. Sanó el hombre, pero con su salud ellos empeoraron. Anhelaba Cristo sanarlos antes a ellos que al enfermo, y procuraba diversos caminos de curación, así con lo que antes había hecho como por lo que había dicho; pero como padecían de una enfermedad incurable, procedió a obrar el milagro. Entonces dijo al hombre: Extiende tu mano, y la extendió sana como la otra. Y ¿qué sucedió? Dice el evangelista que salieron, y entraron en consulta para darle muerte. Pues dice: Y los fariseos, habiendo salido, se reunieron en consejo contra El para ver cómo perderlo. Sin que El los hubiera dañado intentaban matarlo.

¡Tan grave mal es la envidia! Ella acomete no sólo a los extraños, sino también a los parientes continuamente. Marcos afirma que los fariseos deliberaban juntamente con los herodianos.

Y ¿qué hace el mansísimo Jesús? Como esto hubo sabido, se apartó, dice el evangelista: Jesús, noticioso de esto, se alejó de ahí. ¿Dónde están ahora los que exigen milagros? Con tales sucesos demuestra que un alma perversa ni a los milagros cede; y al mismo tiempo prueba que sin causa se acusa a sus discípulos. Conviene también advertir que los fariseos, a causa de los beneficios que Jesús hace a los prójimos, se enfurecen más aún; y que cuando ven a alguno sanado de su enfermedad o de su perversidad, entonces es cuando acusan, entonces se irritan con furor. Cuando iba a llevar el arrepentimiento a la meretriz, lo calumniaron; cuando comió con los publicanos, hicieron lo mismo; y lo mismo ahora que vieron la mano curada. Pero tú considera cómo, a pesar de todo, no desiste de curar a los enfermos, ni aun para amansar o al menos disminuir la envidia de los fariseos. Y lo siguieron grandes turbas y los curaba a todos, encargándoles que no lo descubrieran. Por todas partes las turbas lo siguen y lo admiran; pero los fariseos no desisten de su envidia.

Y luego, para que no te turbes por sus obras y de su increíble furor, alega el evangelista la voz del profeta que todo lo había anunciado de antemano. Porque fue tanto el cuidado y exactitud de los profetas que ni aun esto omitieron, sino que profetizaron sus caminos y sus traslados y aun la intención con que lo hacía; todo para que entiendas que hablaban movidos por el Espíritu Santo. Pues si no se pueden conocer las secretas intenciones de los hombres, mucho menos se pueden conocer las finalidades que a Cristo mueven, si no es por revelación del Espíritu Santo.

Y pone así lo que el profeta dijo: He aquí a mi siervo, a quien elegí; mi amado en quien mi alma se complace. Haré descansar mi Espíritu sobre él y anunciará el derecho a las gentes. No disputará ni gritará, nadie oirá su voz en las plazas. La caña cascada no la quebrará y no apagará la mecha que aún humea, hasta hacer triunfar el derecho; y en su nombre pondrán las naciones su esperanza? De este modo celebra su mansedumbre y su poder inefable; y abre a los gentiles una amplia y gran puerta, al mismo tiempo que predice males para los judíos, y demuestra su unión de voluntad con su Padre, pues dice: He aquí a mi siervo a quien elegí, mi amado en quien mi alma se complace. Ahora bien, si el Padre lo eligió, no abroga la ley contrariando a su Padre, pues no procede como enemigo del legislador, sino como quien va unánime y obrando juntamente con él. Y luego ensalzando su mansedumbre, dice: No disputará ni gritará. En efecto: El anhelaba sanar a los fariseos, pero como ellos lo rechazaron, no quiso ponerse a luchar contra ellos. Luego el profeta, manifestando el poder de Jesús y la debilidad de los fariseos, dice: La caña cascada no la quebrará. En realidad le era fácil quebrarlos a todos como a una caña; ni sólo como a una caña, sino caña ya cascada. Y no apagará la mecha que aún humea. Declara con esto la ira encendida de los fariseos y la fortaleza de Jesús, que podría acabar con sus furores y apagarlos con suma facilidad. Por donde se ve su gran mansedumbre.

Pero esto ¿será siempre así? ¿perpetuamente los soportará en sus furores y asechanzas? De ningún modo. Una vez que haya El demostrado sus virtudes y lo que a El atañe, luego procederá a lo otro, pues así lo significó el profeta diciendo: En su nombre pondrán las naciones su esperanza. Hasta hacer triunfar el derecho. Es lo mismo que dice Pablo: Prontos a castigar toda desobediencia. ¿Qué significa: hasta hacer triunfar el derecho? Como si dijera: una vez que El haya cumplido todo lo que le toca, entonces acometerá la venganza y castigo perfecto. Tormentos graves sufrirán una vez que Cristo haya completado su brillante victoria y venzan los juicios de El, y no dejará ni ocasión de que lo contradiga con impudencia. Porque suele en ese pasaje tomarse juicio en el sentido de justicia.

Pero no quedará en solo eso su providencia, es decir en que sean castigados los incrédulos, sino que atraerá hacia sí al orbe entero. Y por tal motivo añadió: Y en su nombre pondrán las naciones su esperanza. Y para que veas que también esto es voluntad del Padre, desde el principio el profeta lo confirmó con estas palabras: Mi amado en quien mi alma se complace. Porque es manifiesto que el amado hizo todo conforme a la voluntad del que lo ama.

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Publicado el 5 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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