MATEO 6, 7-15

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (6, 7-15): facebook pq

7 Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.

8 No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

9 Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,

10 que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.

11 Danos hoy nuestro pan de cada día.

12 Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.

13 No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.

MATEO 6, 9-13

14 Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.

MATEO 6.14

15 Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Santa Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelita descalza, doctora de la Iglesia. Manuscrito autobiográfico C, 25 r° – v°

«Rezad así: Padre nuestro»

Fuera del Oficio divino, que tan indigna soy de recitar, no me siento con fuerzas para sujetarme a buscar en los libros hermosas oraciones; me produce dolor de cabeza, ¡hay tantas…, y cada cual más hermosa…! No podría rezarlas todas, y, al no saber cuál escoger, hago como los niños que no saben leer: le digo a Dios simplemente lo que quiero decirle, sin componer frases hermosas, y él siempre me entiende…
No quisiera, sin embargo, Madre querida, que pensara que rezo sin devoción las oraciones comunitarias en el coro o en las ermitas. Al contrario, soy muy amiga de las oraciones comunitarias, pues Jesús nos prometió estar en medio de los que se reúnen en su nombre; siento entonces que el fervor de mis hermanas suple al mío.
Pero rezar yo sola el rosario (me da vergüenza decirlo) me cuesta más que ponerme un instrumento de penitencia… ¡Sé que lo rezo tan mal! Por más que me esfuerzo por meditar los misterios del rosario, no consigo fijar la atención…
Durante mucho tiempo viví desconsolada por esta falta de atención, que me extrañaba, pues amo tanto a la Santísima Virgen, que debería resultarme fácil rezar en su honor unas oraciones que tanto le agradan. Ahora me entristezco ya menos, pues pienso que, como la Reina de los cielos es mi Madre, ve mi buena voluntad y se conforma con ella.
A veces, cuando mi espíritu está tan seco que me es imposible sacar un solo pensamiento para unirme a Dios, rezo muy despacio un «Padrenuestro», y luego la salutación angélica. Entonces, esas oraciones me encantan y alimentan mi alma mucho más que si las rezase precipitadamente un centenar de veces…

REZAR

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad.
Oración: En busca del corazón de Dios, con el Hno. Roger.

“Nuestro Padre”

Sólo hay una voz que se eleva sobre la tierra: la de Cristo. Esta voz reúne y agrupa en ella misma todas las voces que se elevan en oración. Orar, mucha gente no sabe hacerlo, muchos no saben hacerlo y muchos no quieren hacerlo. Por la comunión de los santos, nosotros hacemos y oramos en su nombre.
Nosotros rezamos en nombre de aquellos que nunca rezan. La oración tendrá que ser como nuestro “negocio”. Los apóstoles comprendieron esto a la perfección: cuando ellos se dieron cuenta de que corrían el riesgo de perderse en multitud de actividades, ellos decidieron dedicarse a la oración contínua y al ministerio de la Palabra.
Dios quiere que seamos cada día más como los niños, más humildes, más agradecidos en nuestra oración y no se trata de orar sólo porque pertenecemos al cuerpo místico de Cristo que está siempre en oración. No hay duda de que “yo rezo”, pero en mí y conmigo Jesús ora y, en consecuencia, es el Cuerpo de Cristo el que ora.

MATEO 6.14

Santa Teresa-Benedicta de la Cruz [Edith Stein] (1891-1942), carmelita descalza y mártir, copatrona de Europa

La oración de la Iglesia

El Padrenuestro y la Eucaristía

Todo lo que necesitamos para ser recibidos en la comunión de los espíritus bienaventurados se contiene en las siete peticiones del Padrenuestro, que el Señor rezó no para sí mismo sino para enseñarnos a nosotros. Nosotros lo rezamos antes de la comunión, y cuando lo decimos sinceramente y de corazón, y recibimos la comunión con la debida actitud, aquella nos concede el cumplimiento de todas las peticiones.
Esta comunión nos libra del mal, porque nos limpia de la culpa y nos da la paz del corazón, que quita el aguijón de los demás «males», ella nos da el perdón de los pecados cometidos y nos fortalece contra las tentaciones; es el pan de vida que necesitamos cada día para ir creciendo y adentrando en la vida eterna; convierte nuestra voluntad en instrumento dócil de la divina; con esto instaura en nosotros el reino de Dios y nos da labios y corazón limpios para glorificar el santo nombre de Dios.

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San Cipriano (c. 200-258), obispo de Cartago y mártir
La oración del Señor, 11-12

“Santificado sea tu nombre”

Debemos recordar, hermanos queridos, cuando llamamos a Dios nuestro Padre, que debemos comportarnos como hijos de Dios… Debemos ser como templos de Dios (1Co 3,16), para que los hombres puedan ver que Dios vive en nosotros; nuestros actos no deben ser indignos del Espíritu… El apóstol Pablo declaró en su carta: ” ¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu?… y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio, por eso ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!” (1Co 6,19-20).
Rezamos: “Santificado sea tu nombre”. Esto no es porque deseamos que Dios sea santificado por nuestras oraciones, sino porque le pedimos al Señor que su nombre sea santificado en nosotros. ¿Por quién podría ser santificado Dios, ya que es Él quien santifica? Él mismo dijo: “Sed santos porque yo soy santo” (Lev. 20,26). Por eso pedimos insistentemente que, ya que hemos sido santificados por el bautismo, seamos capaces de perseverar en lo que comenzamos a ser. Y rezamos por esto cada día.

ORACION MILAGRO

San Cipriano (c. 200-258), obispo de Cartago y mártir
La oración del Señor,§ 26-28
“Si pedís cualquier cosa al Padre en mi nombre, os lo concederá”

“No nos dejes caer en la tentación” (Mt 6,13)… Cuando rezamos para no caer en la tentación, nos acordamos de nuestra debilidad, con el fin de que nadie se mire con complacencia, que nadie se engrandezca con insolencia, que nadie se atribuya la gloria de su fidelidad o de su fortaleza, mientras que el Señor mismo nos enseñe la humildad cuando dice: “velad y orad para no caer en la tentación. El espíritu es ardiente pero la carne es débil” (Mc 14,38). Si primero hacemos profesión de humildad, le devolvemos a Dios todo lo que pedimos con temor y reverencia, podemos estar seguros de que su bondad nos lo concederá.
Esta oración se termina con una conclusión que recoge brevemente todas las peticiones. Al final decimos: “y líbranos del mal”. Comprendemos por esto, lo que el enemigo puede maquinar contra nosotros este mundo, pero estamos seguros de tener un apoyo poderoso si Dios nos libra, si concede su socorro a los que le imploramos. Cuando decimos: “Líbranos del mal”, no nos queda nada más que pedir… Estamos protegidos ante todas las maquinaciones del demonio y del mundo. ¿Qué puede temer el mundo, si Dios es su protector?
No es de extrañar, queridos hermanos, que la oración que nos enseñó Dios con su magisterio resuma todas nuestras peticiones en tan breves y saludables palabras… Cuando vino aquel que es la Palabra de Dios en persona, nuestro Señor Jesucristo, para reunir a todos, sabios e ignorantes, y para enseñar a todos, sin distinción de sexo o edad, el camino de salvación, quiso resumir en un sublime compendio todas sus enseñanzas… Y así, al enseñar en qué consiste la vida eterna, nos resumió el misterio de esta vida en estas palabras tan breves y llenas de divina grandiosidad: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo” (Jn 17,3).

Oración
(De la cuarta edición del libro:)
Poesías de un Poeta Cristiano, libro I
Autor: Javier R. Cinacchi

Ante el temor o la seguridad,
orar a Dios es una alegría.
Él te escucha aunque estés,
en el sitio más oculto en la lejanía.

Es sabiduría buscar su ayuda,
aquel que su vida dio por amarte,
no va a desampararte,
aunque la vida difícil sea.

Orar a Dios y pedirle su guía,
por las sendas del transitar…
El que en oración a Dios se aferra,
nunca quedará solo: ni en la pena, ni en la alegría.

Creerle a Dios es bueno,
Él cumple muchos sueños.
Salva, liberta, y sana por la oración,
de aquellos que le piden con fe en el corazón.

PATER NOSTER

Escuchamos en el evangelio de hoy cómo Jesús enseña a orar a sus discípulos así (comparto mi reflexión sobre el padre nuestro):

PADRE
Como un padre y una madre sienten ternura por sus hijos, así Dios siente ternura por nosotros. No se desentiende de ti ni de mi, siempre está a la espera con los brazos abiertos esperando que su hijo vuelva a casa. Llamar a Dios Padre es reconocerle como mi creador, mi hacedor, quien me regaló el aliento… y es reconocerme como hijo/a.

NUESTRO
Porque si Dios es Padre de cada ser humano que viene a este mundo, todos nosotros somos hijos suyos. Y si somos hijos de un mismo Padre, nosotros somos hermanos. Todo ser humano es mi hermano sea cual sea su condición, raza, nación, religión… llamar a Dios padre nuestro me invita a mirar a los demás con ojos de hermano, me invita a trabajar por la fraternidad universal.

QUE ESTÁS EN EL CIELO
Sí, el cielo…. Mi verdadera patria, mi verdadero hogar de donde vengo y hacia donde me dirijo… el cielo que es entrar en profunda comunión de amor con el Amor. El hogar de todos donde ya no habrá llanto ni dolor, donde el corazón late al ritmo del corazón de Dios… al decir que estás en el cielo me comprometo a mirar hacia la trascendente y no dejarme atrapar por lo de aquí abajo. En este mundo estamos de paso, como peregrinos… nuestra patria, nuestro hogar es el cielo.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
Porque tu nombre es Vida, el fortaleza, es confianza, es esperanza…. Porque tu nombre me da calma al corazón, es serenidad en la adversidad. Santificado porque es amado por mi… que tu nombre sea siempre santificado con mi vida, que como hijo sea reflejo de mi Padre.

VENGA A NOSOTROS TU REINO
Empieza a reinar en mi corazón, Señor… empieza a ser el Señor y rey de mi vida… tu eres el manantial de donde me nutro día a día. Tu reino es el anticipo de la gloria del cielo hacia donde me dirijo con alegría y esperanza… que empiece tu reino ya en mi corazón, que contagie a otros… tu reino que hace posible una nueva humanidad donde todos nos sintamos hermanos, donde todos caminemos unidos…

HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO
Porque el ser humano descubre sentido y orientación cuando descubre tu voluntad en su vida, Señor… quiero adherirme al diseño que ideaste sobre mi antes de mi nacimiento…quiero vivir tu proyecto de humanidad, sacar la mejor versión de mi mismo haciendo tu voluntad.

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA
Ese alimento que da la Vida Eterna… ese pan que me nutre de Vida, de Alegría, de Esperanza… ese pan que me fortalece, que es bálsamo en las heridas y consuelo en las luchas, ese pan que se parte y se reparte…

PERDONA NUESTRAS OFENSAS
Porque me equivoco en la elección de lo que es mejor para mi y los demás… porque a veces me desoriento y me dejo despistar por las cosas de aquí abajo… porque tu corazón es grande y compasivo donde todos tenemos cabida a pesar de nuestros fallos, nuestros errores, nuestros pecados… porque confío que tu amor por mi es incondicional y ni el pecado te separa de mi.

COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN
Solo puedo mirar con perdón y misericordia si tú me has mirado así antes, Señor… porque si me perdonas me das la fortaleza para saber perdonar a los otros… porque en ti aprendo a saber acariciar al otro en su pecado y no condenarlo, porque tu me enseñas a mirar con ternura y comprensión la debilidad de mi hermano…

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN
Esa terrible tentación de creer que sin ti puedo respirar… la tentación de atarme a lo de abajo que son solo medios para llegar a ti y no fines… la tentación de creerme autosuficiente y bueno… la tentación de darte la espalda y pretender ser feliz…

Y LÍBRANOS DEL MALIGNO (MAL)
Del padre de la mentira que me llama por mi pecado y me hunde en mi debilidad que no me deja mirarte con confianza y pretende arrebatarme la serenidad del hijo que mira con confianza a su padre y su madre, que se sabe amado….

AMÉN!
Que se cumpla, que se haga realidad en mi lo que profesan mis labios y lo que cree mi corazón

EL PADRENUESTRO

No digas Padre, si cada día no te portas como un hijo.
No digas nuestro, si vives aislado en tu egoísmo.
No digas que estás en el cielo, si sólo piensas en las cosas terrenas.
No digas santificado sea tu nombre, si no lo honras.
No digas venga a nosotros tu reino, si lo confundes con el éxito material.
No digas hágase tu voluntad, si no la aceptas cuando es dolorosa.
No digas danos hoy nuestro pan de cada día, si teniéndolo tú, no te preocupas por la gente sin vivienda, sin medios,….
No digas perdona nuestras ofensas, si guardas rencor a tu hermano.
No digas no nos dejes caer en la tentación, si tienes la intención de seguir pecando.
No digas líbranos del mal, si no tomas parte activa contra el mal.
No digas amén, si no has tomado en serio las palabras del Padre Nuestro.

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Publicado el 5 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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