LUCAS 1, 39-56

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (1,39-45): facebook pq

39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.

40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,

42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

43 ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?

44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.

45 Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

LUCAS 1.45

San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia
Sobre San Lucas 19-21: SC 45, 81-82.
«María se puso en camino y se fue de prisa a la montaña…» (Lc 1,39).

Es normal que aquellos que quieren que se les crea, den razones para creerlos. Por eso el ángel… le anunció a María, la virgen, que una mujer de edad avanzada y estéril iba a ser madre, mostrando así que Dios puede hacer todo lo que desea. Cuando María tiene noticia de la maternidad de su prima Isabel, ya anciana y estéril, se pone en camino. No por falta de fe en la profecía ni por dudar del anuncio, ni por dudar de los signos que le fueron dados, sino llena de alegría para cumplir un servicio entrañable. En la prontitud de la alegría, María se dirige hacia las montañas. Llena de Dios ¿podía no ir de prisa hacia las alturas? Los cálculos lentos no corresponden a la gracia del Espíritu Santo.

Aprended, vosotros también, la solicitud que debéis tener acerca de vuestras parientes que van a ser madres. María vivía hasta aquel momento en un recogimiento total. Su pudor virginal no la retuvo de aparecer en público, ni lo escabroso de las montañas la frenó en su deseo de servicio, ni el camino largo la podía retener. La Virgen se dirige con prontitud hacia las alturas, la Virgen piensa en servir y se olvida de sí misma. El amor es su fortaleza, a pesar de su sexo. María sale de su casa y se va hacia las alturas… Se quedó en casa de Isabel unos tres meses, no por el placer de estar con gente, sino para cumplir un servicio y cumplirlo con toda solicitud hasta el final.

La joven va hacia la anciana, la que es superior va hacia la que es inferior:
María a Isabel,
Cristo a Juan,
más tarde el Señor se hará bautizar por Juan para consagrar el bautismo. Y en seguida se manifiestan los beneficios de la llegada de María y de la presencia del Señor, porque “tan pronto como Isabel oyó el saludo de María, el niño se estremeció en su vientre y se llenó del Espíritu Santo”…  Ambas mujeres hablan de la gracia que les ha sido hecha; ambos niños realizan esta gracia e introducen a sus madres en este misterio de la misericordia.

 

LUCAS 1.45

San Juan Damasceno, doctor de la Iglesia
Sermón: Primer sermón sobre la dormición de María; SC 80, 101ss.
«¿Cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme?» (Lc 1,).

“Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre…” (Lc 1,42) De hecho, las generaciones te proclamarán dichosa, como tú los has anunciado. Las hijas de Jerusalén, es decir, la Iglesia, te han visto y proclaman tu felicidad… En efecto, tú eres el trono real rodeado de ángeles contemplando al Maestro y Creador que está sentado en él. (cf Dt 7,9). Eres el Edén espiritual, más sagrado y más sublime que el anterior. En el primero habitaba el Adán de la tierra; en ti, el Señor del cielo. (1Cor 15,47) El arca de Noé es la prefiguración de tu ser porque guardó en si el germen de la segunda creación. Tú das a luz a Cristo, la salvación del mundo por la cual quedaron sepultados los pecados y apaciguadas las aguas.

En la antigüedad has sido prefigurada por la zarza ardiente, dibujada por las tablas escritas por Dios (cf Ex 31,18) contada por el arca de la alianza. Has sido prefigurada por la urna de oro, el candelabro…, la vara de Aarón florida (Nm 17,23)…Me iba a olvidar de la escala de Jacob. Así como Jacob vio el cielo y la tierra unidos por la escala, y los ángeles que subían y bajaban por ella, y a Aquel que es el invencible y el único fuerte, luchar con él una lucha simbólica, así tú misma has sido hecha medianera y escala por la que Dios descendió hacia nosotros y tomó sobre si la debilidad de nuestra sustancia, abrazándola y uniéndola estrechamente a si.

Santa Isabel de la Trinidad, Carmelita Descalza
Escritos: El cielo en la fe (Primer retiro), día décimo.
«María se puso en camino» (Lc 1,39).

Me parece que la actitud de la Virgen durante los meses transcurridos entre la Anunciación y el Nacimiento es el modelo de las almas interiores; de esos seres que Dios ha escogido para vivir dentro de sí, en el fondo del abismo sin fondo. ¡Con qué paz, con qué recogimiento María se sometía y se prestaba a todas las cosas! ¡Cómo, aún las más vulgares, eran divinizadas por Ella! Porque a través de todo la Virgen no dejaba de ser la adoradora del don de Dios. Esto no la impedía entregarse a las cosas de fuera cuando se trataba de ejercitar la caridad.

El Evangelio nos dice que María subió con toda diligencia a las montañas de Judea, para ir a casa de su prima Isabel (Lc. 1,39-40). Jamás la visión inefable que ella contemplaba en sí misma disminuyó su caridad exterior. Porque, como dice un autor piadoso (Ruysbroec), Si la contemplación «tiende hacia la alabanza y a la eternidad de su Señor, ella posee la unidad y nunca la perderá. Si llega un mandato del cielo, ella se vuelve hacia los hombres, se compadece de todas sus necesidades, se inclina hacia todas sus miserias. Es necesario que ella llore y que ella fecunde. Alumbra como el fuego; como él, ella quema, absorbe y devora, elevando hacia el cielo lo que ha devorado. Y una vez que ha acabado su misión en la tierra se remonta y emprende nuevamente, ardiendo en su fuego, el camino de la altura».

COMENTARIO:

“Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno”. Lc. 1,44

Juan, el bautista, saltó de gozo en cuanto María, la madre de la Misericordia, se aproximó a su mamá Isabel.
Saltó de alegría en el seno porque..

SINTIÓ antes de comprender
GOZÓ antes de saber
RECONOCIÓ antes de conocer

Reconoce a Cristo, el hijo que san Ireneo dice que es el “Visible del Padre”, incluso cuando aún estaba escondido e invisible bajo el velo del seno de su madre, como él.

¡Así estamos llamados nosotros a poner nuestro corazón en sintonía con la serenidad de la fe!

San Elredo de Rielvaux, monje cisterciense
Sermón: Segundo sermón para la Asunción.
«Dichosa tú que has creído» (Lc 1,45).

Si santa María Magdalena, que ha sido pecadora y de la cual el Señor ha expulsado siete demonios, ha merecido ser glorificada hasta tal punto punto que su alabanza permanece en la asamblea de los santos, ¿quién podrá medir hasta qué punto «los justos se gozan en la presencia de Dios y desbordan de alegría” refiriéndonos a la Virgen María, que no ha conocido barón?… Si el apóstol san Pedro, que no sólo no ha sido capaz de velar una hora con Cristo, sino que incluso llegó a renegar, ha obtenido tal gracia, que le han sido encomendadas las llaves del Reino de los cielos ¿De qué elogios Santa María no es digna, Ella que llevó en su seno al rey de los ángeles en persona, al cual los cielos no pueden contener? Si Pablo, que “no respiraba más que amenazas y matanzas con respecto a los discípulos del Señor»…, ha sido objeto de tal misericordia…que ha sido arrebatado «hasta el tercer cielo, sea en su cuerpo o fuera de su cuerpo”, no es sorprendente que la santa Madre de Dios, que ha permanecido con su hijo en las pruebas que ha soportado desde el cuna, haya sido elevada al cielo, incluso en su cuerpo y exaltada por encima de los coros angélicos.

Si hay «alegría en el cielo ante los ángeles, por un solo pecador que hace penitencia», ¿qué hermosa y alegre alabanza se elevará ante Dios, ante la persona de Santa María, que nunca ha pecado?… Si realmente aquellos que «en el pasado estuvieron en tinieblas» y han llegado, por la gracia, a ser «luz en el Señor» «brillarán como el sol en el Reino de su Padre», ¿quién estará en condiciones de relatar «el peso eterno de gloria» de Santa María, que ha venido a este mundo «como Aurora que se levanta, hermosa como la luna, elegida como el sol”, y de quien ha nacido «la luz verdadera que ilumina todo hombre en este mundo»? Por otra parte, ya que el Señor dijo: “El que me sirve, que me siga, y donde yo estoy, también estará mi siervo”, ¿Dónde pensamos que está su Madre, que le ha servido con tanto empeño y la constancia? Si le ha seguido y le ha obedecido hasta la muerte, nos sorprende que ahora, más que nadie, “siga del Cordero dondequiera que vaya.»

San Bernardo, abad
Sermón para la octava de la Asunción, sobre las doce prerrogativas de María.
«Dichosa, la que ha creído» (Lc 1,45).

María es dichosa, tal como su prima Isabel se lo ha dicho, no sólo porque Dios la ha mirado, sino porque ha creído. Su fe es el mejor fruto de la bondad divina. Pero ha sido necesario que el arte inefable del Espíritu Santo viniera sobre ella para que una tal grandeza de alma se uniera, en el secreto de su corazón virginal, a una tal humildad. La humildad y la grandeza de alma de María, así como su virginidad y su fecundidad, son semejantes a dos estrellas que se iluminan mutuamente, porque en María la profundidad de su humildad no perjudica en nada a la generosidad de su alma, y recíprocamente. Puesto que María se juzgaba a sí misma de manera tan humilde, no fue menos generosa en su fe en la promesa que el ángel le había hecho. Ella, que se miraba a sí misma como una pobre y pequeña esclava, no dudó en absoluto ser llamada a este misterio incomprensible, a esta unión prodigiosa, a este secreto insondable. Creyó inmediatamente que iba a ser verdaderamente la madre de Dios-hecho-hombre.

Es la gracia de Dios la que produce esta maravilla en el corazón de los elegidos; la humildad no los hace ser temerosos ni timoratos, como tampoco la generosidad de su alma los vuelve orgullosos. Al contrario, en los santos, estas dos virtudes de refuerzan la una a la otra. La grandeza de alma no sólo no abre la puerta a ninguna clase de orgullo, sino que es sobre todo ella la que les hace penetrar siempre más adentro en los misterios de la humildad. En efecto, los más generosos en el servicio de Dios son también los más penetrados del temor del Señor y los más agradecidos por los dones recibidos. Recíprocamente, cuando la humildad está en juego, no se desliza en el alma ninguna ruindad. Cuanto menos una persona tiene la costumbre de presumir de sus propias fuerzas, incluso en las cosas más pequeñas, tanto más se confía en el poder de Dios, incluso en las más grandes.

Orígenes, presbítero
Comentario sobre el Cantar de los Cantares, III, 11,10s.
«María se puso, rápidamente, en camino hacia un pueblo de la montaña de Judea» (Lc 1,39).

«¡Oíd, que llega mi amado, saltando sobre los montes,» (Ct 2,8). En principio, Cristo no se dio a conocer a la Iglesia si no por su voz. Comenzó dejando oír su voz por mediación de los profetas; sin dejarse ver, se hizo comprender. Su voz estaba en los mensajes que le anunciaban, y a lo largo de todo este tiempo, la Iglesia-Esposa reunida desde los orígenes del mundo, tan sólo la comprendía. Pero llegó un día en que ella le vio con sus propios ojos y dijo: «¡Que llega mi amado, saltando sobre los montes!»…

Y cada alma, si el amor del Verbo de Dios la abraza…,se siente feliz y consolada cuando percibe la presencia del Esposo, cuando se encuentra delante de las difíciles palabras de la Ley y de los profetas. A medida que se aproxima a su pensamiento para iluminar su fe, le ve brincar por los montes y colinas…, y puede muy bien decir: «¡Oíd, que llega mi amado!»… Ciertamente, el Esposo ha prometido a su Esposa, es decir, a sus discípulos: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20). Pero eso no le impide decir también que se va a tomar posesión de su Reino (Lc 19,12); entonces, de nuevo, a medianoche, se oye el grito: «Mirad, que llega el Esposo» (Mt 25,6). Una veces, pues, el Esposo se hace presente y enseña, otras se hace el ausente y se le desea… Así es que, cuando el alma busca comprender y no lo alcanza, para ella el Verbo de Dios está ausente. Pero cuando encuentra al que busca, le experimenta presente sin duda ninguna y la ilumina con su luz…. Si queremos, pues, ver al Verbo de Dios, al Esposo del alma, «brincando por los collados», escuchemos primeramente su voz, y le podremos ver.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (1,46-56):

46 María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor,

47 y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,

48 porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,

49 porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!

50 Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.

51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.

52 Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

53 Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. [1]Cántico de Ana

54 Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,

55 como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».

56 María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Fra Angelico, Visitation, 1433-34

Fra Angélico La Visitación 1430 Museo diocesano de Cortona.

 

San Germán de Constantinopla

Cuando dejaste la tierra, evidentemente subiste al cielo; pero debo decir que antes no estabas excluida de los cielos, y que después, al elevarte por encima de los coros celestiales, mostrándote muy superior a las creaturas terrestres, no dejaste la tierra; en verdad, al mismo tiempo embelleciste los cielos e iluminaste la tierra con una gran claridad, ¡oh Madre de Dios! Tu vida en este mundo no se tornó extraña a la vida celestial; tu tránsito tampoco ha modificado tus relaciones espirituales con los hombres… Por eso, podemos estar bien seguros de que así como durante tu estadía en este mundo permanecías junto a Dios, tu cambio respecto de la condición humana no ha sido motivo para que abandones a los que están en el mundo… Todos oímos tu voz, y todas nuestras voces llegan a tus oídos atentos; tú nos conoces cuando nos socorres y nosotros reconocemos tu auxilio siempre magnífico, y que nada —hablo de tu muerte— ha podido constituir un obstáculo para el conocimiento mutuo entre tú y tus servidores

San Germán de Constantinopla pone en labios del Señor Jesús:

«Es necesario que donde yo esté, también estés tú, Madre inseparable de tu Hijo».

San Bernardo:

Un precioso regalo envió al cielo nuestra tierra hoy, para que, dando y recibiendo, se asocie, en trato feliz de amistades, lo humano a lo divino, lo terreno a lo celestial, lo ínfimo a lo sumo. Porque allá ascendió el fruto sublime de la tierra, de donde descienden las preciosísimas dádivas y los dones perfectos. Subiendo, pues, a lo alto, la Virgen bienaventurada otorgará copiosos dones a los hombres. ¿Y cómo nos dará? Ni le falta poder ni voluntad. Reina de los cielos es, misericordiosa es; finalmente, Madre es del Unigénito Hijo de Dios. Nada hay que pueda darnos más excelsa idea de la grandeza de su poder o de su piedad, a no ser que alguien pudiera llegar a creer que el Hijo de Dios se niega a honrar a su Madre o pudiera dudar que están como impregnadas de la más exquisita caridad las entrañas de María, en las cuales la misma caridad que procede de Dios descansó corporalmente nueve meses.

Giotto di Bondone, The Visitation, 1310

Giotto di Bondone the visitation 1310

 

COMENTARIO:

San Juan de la Cruz dice que las almas que viven una altísima experiencia de unión con Dios en esta vida no mueren de muerte natural, sino de un acto de purísimo amor, por el que se unen definitivamente con Cristo. Sor María de Jesús de Ágreda, en su Mística Ciudad de Dios, escribió que “La enfermedad que le quitó la vida a María fue el amor, sin otro achaque ni accidente alguno”. Por eso se habla de la “dormición” de María. Su muerte fue un pasar de este mundo al cielo sin violencia ni sobresaltos. Que nuestro amor por Cristo crezca cada día, para que Él se determine a romper definitivamente la “tela del encuentro” y nos una consigo para siempre.

POEMA:
Juan López de Úbeda (s. XVI)

Virgen pura, hoy quiere Dios
que subáis del suelo al Cielo,
pues cuando quisisteis vos,
Él bajó del Cielo al suelo.

Si en la tierra daros quiso
Dios del bien que allá tenía,
¿Qué os dará en el paraíso,
donde todo es alegría?

El amor vuestro y de Dios
hoy se encuentran en el vuelo,
pues por Él a Dios vais vos,
y Él a vos vino del Cielo.

El Padre os da la corona,
el Hijo su diestra mano,
y la Tercera Persona
os da su amor soberano.

Alcanzáis, Virgen, de Dios
premios, honras y consuelo,
y por Él sois Cielo vos,
y Él por vos hombre en el suelo.

 

Domenico Ghirlandaio, Visitation, 1486-90

 Visitacion 1486-90. Fresco, ancho 450 cm. Capilla Tornabuoni, Santa Maria Novella, Florencia

POEMA: GERARDO DIEGO

¿Adónde va, cuando se va, la llama?
¿Adónde va, cuando se va, la rosa?
¿Adónde sube, se disuelve airosa,
hélice, rosa y sueño de la rama?
¿Adónde va la llama, quién la llama?
A la rosa en escorzo
¿quién la acosa?
¿Qué regazo, qué esfera deleitosa,
qué amor de Padre la alza y la reclama?
¿Adónde va, cuando se va escondiendo
y el aire, el cielo queda ardiendo, oliendo
a olor, ardor, amor de rosa hurtada?
¿Y adónde va el que queda, el que aquí abajo,
ciego del resplandor se asoma al tajo
de la sombra transida, enamorada?

2010043649_LsIS6h8u_Visitazione_by._Ghirlandaio
LA VISITACIÓN de Domenico Ghirlandaio (1491)
dimensiones 172 × 165 cm
Museo del Louvre, París

COMENTARIO:

Mujer, sé otra María, virgen y valiente en vivir la fe. Tú puedes, Ella, María, la Judía María, Madre de Dios, que subió en cuerpo glorioso al Cielo, vive, vive y vive, viviendo por Dios, continúa amando a Dios sobre todas las cosas y lo sirve de continuo, y Dios le pide a Su Madre bendita que sea también tu Madre y, quiere serlo y lo es: ¡No estás sola mujer! Tienes una Madre que te cuida, que te ama y que está ciertamente y verdaderamente a tu lado; ¡ahora mismo te está visitando la Madre de Dios! Y como a Isabel, que era su prima, a ti que eres su hija, su hijo, ha venido a verte, a ayudarte en tus necesidades, y se va a quedar contigo, no tres meses, sino eternamente. ¡Háblale de tus cosas! Dile de lo que necesitas, de todo lo que necesitas, de todo lo que padeces y sufres y, sobre todo, haz como Santa Isabel y dile:

“Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.
¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme?”

LA VISITACIÓN EN LA IGLESIA

Cuadro del siglo XIV que se encuentra en la ciudad de Pelendria (Chipre) en la iglesia bizantina deTimios Stavros.

En este último día del mes de mayo, mes mariano por excelencia.. la Iglesia celebra la fiesta de la VISITACIÓN de la Virgen María a su prima Isabel.

Como sabemos, Isabel estaba también en cinta, esperando el nacimiento de su hijo Juan. El Bautista, como le conocemos nosotros, tenía la misión de preparar el camino al Señor…

En la fiesta de hoy celebramos el encuentro no solo de dos mujeres felices en el tiempo de buena esperanza sino que celebramos también el primer encuentro entre Juan y Jesús. En el texto bíblico, Lucas, lo expresa de forma muy hermosa:

“En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.”

También nosotros estamos llamados a ir al encuentro de nuestros hermanos llevando el gozo y la alegría de Jesús. Como María, la Iglesia y cada uno de los cristianos somos MISIONEROS, enviados a salir al encuentro, a hacernos compañeros de camino de los demás… a llevarles la alegría del evangelio para que algo dentro de ellos también salte de alegría y se llenen de esperanza.

La Iglesia que se entiende a si misma observando a María a de ser una Iglesia en salida, una Iglesia que va al encuentro de los hombres y mujeres de su tiempo, ha de ser portadora de esperanza y profunda alegría…. De igual modo como María lleva en sus entrañas a Jesús, la Iglesia debe ser portadora desde su más profunda esencia de Jesús, autor y dador de Vida.

¡Salgamos al encuentro de los otros con respeto, alegría y esperanza!


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Publicado el 6 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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