MATEO 13, 44-46

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,44-46): facebook pq

(Despojarse para enriquecerse)

44 El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

45 El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;

46 y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

MATEO 13.46

PADRES DE LA IGLESIA

San Gregorio: «El tesoro escondido en el campo significa el deseo del Cielo, y el campo en que se esconde el tesoro es la enseñanza del estudio de las cosas divinas: “Este tesoro, cuando lo halla el hombre, lo esconde”, es decir, a fin de conservarlo; porque no basta el guardar el deseo de las cosas celestiales y defenderlo de los espíritus malignos, sino que es preciso además el despojarlo de toda gloria humana… Compra sin duda el campo después de haber vendido todo lo que posee aquél que renunciando a los placeres de la carne echa debajo de sus pies todos sus deseos terrenales por guardar las leyes divinas.»

San Juan Crisóstomo: «La palabra de Dios no solamente reporta una gran ganancia como tesoro, sino que también es preciosa como una perla. Por esta razón pone el Señor a continuación de la parábola del tesoro la de la perla.»

San Gregorio: «O también se entiende por buena perla la dulzura de la vida del Cielo, por cuya posesión quien la encuentra vende todo lo que tiene. Porque el que conoció una vez perfectamente, en cuanto es posible, la dulzura de la vida del Cielo, abandona con gusto todo lo que antes había amado sobre la tierra, halla sin belleza cuanto le agradaba a sus ojos, y sólo brilla en su alma la claridad de la perla preciosa.»

San Agustín: «El hombre que busca las perlas buenas, halla una sola que es preciosa. Esto es, al buscar a los hombres buenos para vivir con utilidad con ellos, halla a uno solo, que está sin pecado, a Jesucristo.»

«Sea cualquiera el significado que se dé a la perla preciosa, el valor de esa perla somos nosotros mismos, que no podemos poseerla más que poniendo en segundo lugar, por poseerla, todo lo que tenemos sobre la tierra. Y después de haberlo vendido todo no recibimos otro precio mayor que el que hallarnos a nosotros mismos (porque no nos pertenecíamos embebidos en tales cosas), a fin de que nos podamos entregar para obtener esa perla; no porque nuestro valor iguale al suyo, sino porque no podemos dar por ella más de lo que damos.»

COMENTARIO:

El hombre siempre busca algo. Tú, también. ¿Qué estás buscando? Algo que te llene y te haga feliz.

Dios trasciende todo. Nada puede compararse a la posesión de Dios. Ahí está su valor. Por eso, todo es nada comparado con el Reino.

Hay que captar su valor; de lo contrario no se aprecia. Esto es algo que sólo desde la fe se puede entender y vivir.

Sólo cuando se es consciente de su valor, se puede dar el paso de vender todas las cosas para quedarse con el tesoro.

Lo que llama la atención es la decisión de vender todos los bienes para comprar el campo donde se encontró el tesoro: o la piedra de gran valor. Se destacan tres actitudes: decisión, alegría y sensibilidad. “lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra aquel campo.” Lo mismo el mercader que encuentra una piedra de gran valor: “va a vender todo lo que tiene y la compra.”

En la parábola del tesoro hay que destacar el gesto de ir “corriendo de alegría” a vender todo.

En la de la piedra preciosa habría que destacar la sensibilidad, el saber apreciar el valor de lo que todos ven pero que pocos son capaces de apreciar. Es el caso de la vocación.

AFORTUNADO

COMENTARIO:

Merece mucho la pena hacer un gran esfuerzo por conseguir algo muy valioso, como el Evangelio, como el amor de Cristo, como el Reino de Dios. Con fe, veremos que la valoración de la posesión de Dios, que es el tesoro que nos habla Jesús, no puede tener ninguna comparación.

Pero para poseer a Dios, debemos despojarnos de todo, especialmente de lo que no somos, y de mucho de lo que somos y de cuanto aprisiona nuestro corazón. Es decir, nuestros afectos a lo mundano, las inclinaciones frívolas, pasiones e instintos, esto es, todo cuanto nos impida la posesión de Dios. Si vaciamos el corazón de nosotros mismos, este podrá ser ocupado por Dios.

Un muy buen negocio nos propone Jesús, el mejor de los trueques, un intercambio o entrega de cosas de poco precio, por otras valiosísimas, es así, como nos pone el ejemplo de un negociante, para indicarnos que es un hombre que conoce el valor de las cosas, y se desprende de todo por una perla fina.

Es así, como nos invita, pero también nos condiciona, que para la adquisición del Reino de los Cielos, tenemos que renunciar con alegría a todo, porque la renuncia a lo material tiene el mejor de los premios, como es la posesión de Dios.

Y nos alegramos, porque Jesús nos motiva a desprendernos de bienes transitorios e inferiores. También estamos contentos porque esta es una invitación que nos permite una reflexión y no sobrevalorar bienes que en nada aportan para hacernos de esa perla preciosa, que es la palabra de Jesús, que es la Gracia del Señor, es la joya que nos permitirá conseguir el Reino de los Cielos.

MATEO 13 TESORO ESCONDIDO

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Publicado el 6 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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