MATEO 13, 47-53

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (13,47-53): facebook pq

VAMOS EN EL CESTO… QUE NO NOS TIREN!

47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.

48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,

50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

51 ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron.

52 Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo».

53 Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí

JUZGAR NO LO DEFINE A ÉL... TE DEFINE A TI

JUZGAR NO LO DEFINE A ÉL… TE DEFINE A TI

PADRES DE LA IGLESIA:

SAN BERNARDO:

“Haz, Señor, que me vuelva hacia las cosas con amor ordenado, apartando la mirada de la tierra y dirigiéndola al cielo, usando de este mundo como si no usase y discerniendo con cierto íntimo sabor de la mente las cosas de que servirme y de que gozar, para que me ocupe de las cosas transitorias provisionalmente y sólo lo necesario, y abrace en cambio con deseo eterno las realidades eternas.

¡Oh Verdad, patria de los desterrados y término de su exilio! Te veo, pero no puedo entrar; la carne me tiene prisionero. No soy digno de ser admitido: llevo la marca del pecado. ¡Oh Sabiduría, que te extiendes de un extremo al otro de la tierra, para gobernarlo todo con fuerza, y lo dispones todo suavemente para satisfacer y ordenar los afectos!, dirige nuestras acciones según las necesidades de nuestra vida temporal y regula nuestros afectos según las exigencias de tu verdad eterna, para que cada uno de nosotros pueda sin temor gloriarse en ti y decir: Señor, has ordenado en mí la caridad. Pues tú eres la virtud de Dios y la sabiduría de Dios, oh Cristo esposo de la Iglesia, Señor nuestro, Dios bendito sobre todas las cosas por los siglos” (San Bernardo, in Cantica, Cántico 50, 8).

SAN GREGORIO:

«Se compara la Iglesia Santa a una red porque ha sido entregada a unos pescadores, y todos mediante ella son arrastrados de las olas de la vida presente al reino eterno, a fin de que no perezcan sumergidos en el abismo de la muerte eterna. Esta Iglesia reúne toda clase de peces, porque llama para perdonarlos a todos los hombres, a los sabios y a los insensatos, a los libres y a los esclavos, a los ricos y a los pobres, a los fuertes y a los débiles. Estará completamente llena la red, esto es, la Iglesia, cuando al fin de los tiempos esté terminado el destino del género humano. Por eso sigue: “La cual cuando está llena”, etc., porque así como el mar representa al mundo, así también la ribera del mar figura el fin del mundo, y es en este momento cuando son escogidos y guardados en vasijas los buenos, y los malos son arrojados fuera. Es decir, los elegidos serán recibidos en los tabernáculos eternos, y los malos, después de haber perdido la luz que iluminaba el interior del reino, serán llevados a las tinieblas exteriores, porque ahora contiene la red de la fe igualmente, como a mezclados peces, a todos los malos y buenos. Pero luego en la ribera se verá los que estaban dentro de la red de la Iglesia.»

COMENTARIO:

Al final seremos juzgados de amor; el amor es nuestra gloria y nuestro gozo.
El camino de la gloria es el amor; y el castigo es la frustración en el amor.
¿Caminamos hacia la gloria o hacia la frustración?
Caminar bien supone, en primer lugar, entrar por nuestro propio camino, es decir, por el camino que Dios nos ha asignado, sin miedos ni temores inútiles; y, en segundo lugar, supone caminar bien cumpliendo en cada momento lo que Dios nos pide.
Pensemos por dónde nos quiere conducir el Señor y pensemos también cómo estamos caminando.

El ser bueno o malo consiste en entrar o no en el juego del amor; pero hay que entrar con todas las consecuencias.

La parábola es una invitación a la reflexión para todos aquellos que no se deciden a tomarse en serio sus responsabilidades en cuanto a compartir el amor que han recibido del Señor.

Quien es egoísta no sirve para el amor porque no sirve para compartir; y quien no sabe compartir, no sabe amar. Quien no sirve para amar no merece ser amado. En esto consiste el infierno, en no saber amar y en no sentirse amado.

Guardar

Anuncios

Publicado el 6 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: