MATEO 15, 21-28

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (15, 21-28): facebook pq

21 Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón.

22 Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio».

23 Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos».

24 Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel».

25 Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!».

26 Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros».

27 Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!».

28 Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!». Y en ese momento su hija quedó curada.

MATEO 15.28

PADRES DE LA IGLESIA

San Bernardo:

«Cada vez que hablo de la oración, me parece escuchar dentro de vuestro corazón ciertas reflexiones humanas que he escuchado a menudo, incluso en mi propio corazón. Siendo así que nunca cesamos de orar ¿cómo es que tan raramente nos parece experimentar el fruto de la oración? Tenemos la impresión de que salimos de la oración igual que hemos entrado, nadie nos responde una palabra, ni nos da lo que sea, tenemos la sensación de haber trabajado en vano».

San Bernardo alentaba de este modo a quien se pudiese sentir desanimado o desalentado cuando no es atendido como él quisiera en lo que pide: “Hermanos, ¡que ninguno de vosotros tenga en poco su oración! Porque, os lo aseguro, Aquel a quien ella se dirige, no la tiene en poca cosa; incluso antes de que ella haya salido de vuestra boca, Él la ha escrito en su libro. Sin la menor duda podemos estar seguros de que Dios nos concede lo que pedimos, aunque sea dándonos algo que Él sabe ser mucho más ventajoso para nosotros”

San Agustín:

“Si algo acontece en contra de lo que hemos pedido, tolerémoslo con paciencia y demos gracias a Dios por todo, sin dudar en lo más mínimo que lo más conveniente para nosotros es lo que acaece según la voluntad de Dios y no según la nuestra. De ello nos dio ejemplo aquel divino Mediador, el cual dijo en su pasión: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz, pero, con perfecta abnegación de la voluntad humana que recibió al hacerse hombre, añadió inmediatamente: Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

 “Cristo se mostraba indiferente hacia ella, no para negarle la misericordia sino para hacer crecer el deseo”»

CUANDO DIOS BORA ALGO DE TU VIDA ES PORQUE VA A ESCRIBIR COSAS MEJORES

COMENTARIO:

Nacionalidad, condición social y sexo quedan eliminados como factores determinantes de pertenencia al Pueblo de Dios. Son los mismos tres factores que excluye el autor del cuarto evangelio en una enigmática formulación de su prólogo. La elección misma de una mujer para protagonista del relato es un hecho en sí mismo significativo. Si alguien no tenía voz en el interior del Pueblo de Dios, eran precisamente las mujeres. Eligiendo a una mujer primero, extranjera después, y cananea por último, Mateo acaba con todos los esquemas hasta entonces vigentes. A partir de ahora lo que determina la pertenencia al Pueblo de Dios es la fe en Jesús, la adhesión a su persona.

Nuestra oración debe estar nutrida de la fe en el Señor, de la confianza plena, radical y total en Él. Ha de proceder de un corazón humilde, que no busca imponer caprichosamente a Dios su propio parecer o exigencias, sino que sabe reconocerse pequeño ante Él, indigno incluso de recibir su favor, pero que desde esa humildad confía también en su misericordia y amor. Ha de ser paciente, perseverante en el tiempo, sin ceder al desánimo o a la tentación de pensar que Dios no escucha el grito suplicante cuando no hace lo que yo quiero, según mis modos y en el momento que yo creo oportuno.

La COMPASIÓN no sabe de aduanas. El sufrimiento humano es digno de lástima independientemente de la procedencia, la condición social, la confesión religiosa o la calidad moral del que sufre. Todo el que sufre es digno de compasión y de ayuda.

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Publicado el 6 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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