MATEO 17, 22-27

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (17, 22-27): facebook pq

22 Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres:

23 lo matarán y al tercer día resucitará». Y ellos quedaron muy apenados.

Pietro_Perugino_-_Entrega_de_las_llaves_a_San_Pedro_(Capilla_Sixtina,_Roma,_1481-82)

La escena en primer plano el episodio de la entrega a Pedro, arodillado frente a Cristo, de las “llaves del reino de los cielos ” (Mateos 16, 13-20). En un segundo plano se muestra la escena del pago del tributo

 

 

24 Al llegar a Cafarnaúm, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?».

25 «Sí, lo paga», respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?».

26 Y como Pedro respondió: «De los extraños», Jesús le dijo: «Eso quiere decir que los hijos están exentos.

27 Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti».

El pago del tributo o, simplemente, El tributo es una de las escenas más famosas de los frescos más destacados de pintados por Masaccio en la Capilla Brancacci (iglesia de Santa María del Carmine en Florencia)

El pago del tributo o, simplemente, El tributo es una de las escenas más famosas de los frescos más destacados de pintados por Masaccio en la Capilla Brancacci (iglesia de Santa María del Carmine en Florencia)

San Ambrosio (c 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia
Comentario del Salmo 48,14-15; CSEL 64, 368-370
Por su pasión, Cristo pagó nuestra deuda

¿Quién será tan poderoso hasta el punto de ofrecer por sí mismo una expiación que podría añadir algo a la que ofreció Cristo por nosotros, cuando reconcilió el mundo con Dios por su sangre? ¿Hay una víctima mayor, más generoso sacrificio, mejor abogado que Jesús que intercede por los pecadores y que ha dado la vida por nuestra redención?
Así, pues, ya no hay que ofrecer ninguna expiación o rescate por nosotros, ya que el rescate de todos es la sangre de Cristo, Nuestro Señor, la única que nos reconcilió con el Padre. Jesús consumió su obra hasta el final ya que tomó sobre si nuestros sufrimientos y dice: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.” (Mt 11,28) … El hombre no puede dar nada como rescate para su salvación porque ha sido purificado una vez por todas del pecado, gracias a la sangre de Cristo. Pero el hombre no está eximido de los esfuerzos para observar los preceptos de la vida y de la observancia de los mandamientos del Señor. Mientras vivimos estaremos sujetos a los padecimientos, perseveraremos en ellos para vivir eternamente, liberados ya de la muerte definitiva gracias a la redención del Señor.

La deuda fue pagada

San Ambrosio (hacia 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia
Comentario del Salmo 48,14-15
«Los hijos son libres»

Cuando Cristo reconcilió el mundo con Dios, personalmente no tuvo necesidad de reconciliación el mismo. El que no tuvo ni sombra de pecado no podía expiar sus propios pecados. Así, cuando le pidieron los judíos el didracma del tributo que, según la Ley, se tenía que pagar por el pecado, pregunto a Pedro: «Simón, ¿los reyes del mundo a quien le cobran impuestos? ¿ A sus hijos o a los extraños?»
Pedro contestó: «A los extraños». Jesús le dijo: «Los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti».
Cristo dio a entender con esto que él no estaba obligado a pagar para expiar pecados propios, porque no era esclavo del pecado, sino que, siendo como era Hijo de Dios, estaba exento de toda culpa. El Hijo libera y el esclavo está sujeto al pecado. Por tanto es libre de todo, Jesús no tiene por qué dar ningún precio en rescate de sí mismo, el precio de su sangre es más que suficiente para satisfacer por los pecados de todo el mundo. El que nada debe esté en perfectas condiciones para satisfacer por los demás.
Pero yo veo más. Cristo no necesita pagar por la redención y la expiación de los pecados personales. Si tú consideras a todo hombre creyente, tu le puedes decir que ninguno debe pagar por su propia expiación, porque Cristo ha expiado por la redención de todos

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Publicado el 6 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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