LUCAS 14,1-6

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (14,1-6):

1 Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.

2 Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía.

3 Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: «¿Está permitido curar en sábado o no?».

4 Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió.

5 Y volviéndose hacia ellos, les dijo: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?».

6 A esto no pudieron responder nada.

LUCAS 14.3

  •  Jesús se encontró un enfermo de hidropesía

No sabemos si fue Jesús quien tomó la iniciativa de aceptar aquel banquete para encontrarse con el enfermo o fue él, el hidrópico, quien, al enterarse que Jesús iba a estar en aquella casa aprovechó la oportunidad de su vida para poder ser curado. El hecho es que Jesús se encontró con él, como antes se había encontrado con otros muchos enfermos del cuerpo y del alma, y, después, se seguirá encontrando con otros. Para Jesús, curar, liberar, humanizar es abrir las puertas del Reino para que todos, incluidos estos desahuciados, puedan entrar y engrosar sus filas.

Pero,era sábado, y quien le había invitado era un fariseo importante. Y estos no pensaban como Jesús sobre el Reino y los requisitos para pertenecer a él. Posiblemente los fariseos, sin ellos saberlo, por deformación profesional, padecieran otra enfermedad más difícil de erradicar que la misma hidropesía. Y Jesús trata de desenmascarar su personalidad como condición inicial para su posible curación.

Jesús, en este nuevo milagro, quiere reiterar lo que él considera irrenunciable en su Reino. Por encima y al margen del cumplimiento estricto de leyes, ritos y normas, hay que adquirir actitudes nuevas, acordes con la novedad que él nos ofrece. Y, entre ellas, sobresale la compasión, la liberación y la primacía de la persona humana sobre las leyes que sirven si ayudan a este fin; y, si estorban, es que han quedado obsoletas.

  • “¿Es lícito curar los sábados o no?”

No era la primera vez que Jesús se encontraba con enfermos en sábado, y también en esta ocasión vio perfectamente que los ojos de los fariseos estaban fijos en él para ver qué hacía y por dónde se inclinaba. Por eso, comienza, aparentemente, provocando; pero realmente entrando al trapo de la interpretación de la ley sabática. Sabiendo perfectamente lo que iba a hacer, en consonancia con lo que había hecho otras veces, comienza preguntado: “¿Es lícito curar en sábado o no?” Tanto los fariseos como Jesús conocían los 39 trabajos prohibidos en sábado, entre los que se encontraba curar como oficio de los médicos o curanderos. Pero también conocían distintas interpretaciones. La argumentación de Jesús va en esta línea. Y “se quedaron callados” y “sin respuesta”.

Jesús deja muy claro que no hay ley alguna, aunque sea la del sábado, que esté por encima de la persona. Es importante la ley y el cumplimiento de la misma, pero sin olvidar lo esencial: el amor, la compasión y la misericordia. Para llegar a estas actitudes están las leyes; nunca para interponerse y obstaculizar aquéllas. Y, para demostrarlo, cura al enfermo y nadie se atreve a decirle abiertamente nada.

NO HAY LEY QUE ESTE POR ENCIMA DE LA PERSONA

Balduino de Ford, obispo
Obras: Hacia el sábado en plenitud.
El Sacramento del altar, 3,2.
«¿Es lícito curar en sábado o no?» (Lc 14,3)

Moisés dice: “El sábado será consagrado al Señor.” El Señor ama el descanso, quiere descansar en nosotros y que nosotros descansemos en él. Pero hay un descanso de los tiempos a venir del que está escrito: “Dichosos desde ahora los muertos que mueren en el Señor. De seguro, podrán descansar de sus trabajos.” Y hay un descanso del tiempo presente del cual dice el profeta: “Dejad de hacer el mal.”

Se llega al tiempo de descanso futuro por las seis obras de misericordia que se enumeran en el evangelio, en el lugar donde se dice: “Tuve hambre y me disteis de comer” […] “Hay seis días en que se puede trabajar” luego viene la noche, es decir la muerte, cuando no se puede hacer nada. Después de estos seis días viene el sábado. Cuando todas las buenas obras se han realizado llega el descanso de las almas.

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Publicado el 18 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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