MATEO 7,1-5

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (7, 1-5): facebook pq

1 No juzguen, para no ser juzgados.

MATEO 7.1

2 Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.

MATEO 7, 1-2

3 ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?

4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo?

5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Reflexiones de juzgar

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de la Hermanas Misioneras de la Caridad
Nadie tiene amor más grande
«La medida que uséis la usarán con vosotros»

Existen diversos medicamentos y tratamientos según cada enfermedad. Pero sin una mano dulce dispuesta a servir y un corazón generoso dispuesto a amar, no creo se pueda curar esta terrible enfermedad que es la falta de amor.
Ninguno de entre nosotros tiene el derecho de condenar nada. Y eso a pesar de ver a alguien que cae sin comprender el porque. ¿No es cierto que Jesús nos invita a no juzgar? Es posible que nosotros mismos hayamos colaborado a que esas personas sean como son. Hemos de comprender que son hermanos y hermanas nuestros. Ese leproso, ese borracho, ese enfermo son nuestros hermanos porque también ellos han sido creados para un amor más grande. No deberíamos olvidarlo jamás. El mismo Jesucristo se identifica con ellos cuando dice: «Lo que hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). Es posible que estas personas se encuentren en la calle, con falta de todo amor y de todo cuidado porque hemos rechazado ayudarles, darles nuestro cariño. Seamos mansos, infinitamente suaves con el pobre que sufre. ¡Comprendemos tan poco lo que está viviendo! Lo más difícil es no sentirse aceptado.

NO TODOS LOS LUGARES EN DONDE ENCAJAS ES DONDE PERTENECES

Imitación de Cristo, tratado espiritual del siglo XV
Libro II, c. 3
“No juzguéis y no seréis juzgados”

Tú sabes excusar y disimular muy bien tus faltas, y no quieres oír las disculpas ajenas.
Más justo sería que te acusases a ti y excusases a tu hermano.
Sufre a los otros si quieres que te sufran.
Mira cuán lejos estás aún de la verdadera caridad y humildad, la cual no sabe desdeñar y airarse sino contra sí.
No es mucho conversar con los buenos y mansos, pues esto a todos da gusto naturalmente; y cada uno de buena gana tiene paz, y ama a los que concuerdan con él.
Pero poder vivir en paz con los duros, perversos y mal acondicionados, y con quien nos contradice, grande gracia es, y acción varonil y loable.
El que sabe mejor padecer, tendrá mayor paz. Éste es el vencedor de sí mismo y señor del mundo, amigo de Cristo y heredero del cielo.

MATEO 7.1

Papa Benedicto XVI
Encíclica “Caritas in veritate”, § 1-Vaticana)
“Quita primero la viga de tu ojo, entonces verás claro para retirar la paja
que está en el ojo de tu hermano”

El amor «caritas» es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cf. Jn 8,32).
La caridad es amor recibido y ofrecido. Es “gracia” (cháris). Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor creador, por el que nosotros somos; es amor redentor, por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y “derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo” (Rm 5,5). Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad.
La doctrina social de la Iglesia responde a esta dinámica de caridad recibida y ofrecida. Es… anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad. Dicha doctrina es servicio de la caridad, pero en la verdad… El desarrollo, el bienestar social, una solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la humanidad, necesitan esta verdad. Y necesitan aún más que se estime y dé testimonio de esta verdad. Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales.

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Publicado el 19 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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