MARCOS 3, 31-35

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (3,31-35):

31 Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar.

32 La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera».

33 El les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».

34 Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.

35 Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

 MARCOS 3, 32-35

COMENTARIO:

Una incorrecta interpretación de este pasaje ha llevado a algunos a pensar que con estas palabras y esta actitud que nos presenta el evangelista, Jesús está menospreciando a su Madre, apoyando su actitud de indiferencia (cuando no de rechazo) hacia María Santísima. Nada más contrario en la intención de Jesús. Primeramente en ningún momento se dice que Jesús no salió inmediatamente después a atender a su mamá. Sin embargo, como siempre, Jesús usa de un evento o situación particular para instruir a la comunidad. La familia de Jesús, no es simplemente la familia física unida por los lazos de sangre, sino aquellos que cumplen la voluntad de Dios. Con ello destaca el hecho de que María, como lo reconocerá siempre la comunidad cristiana, es el modelo perfecto de aquellos que hacen la voluntad de Dios, por lo que no solo es su madre en sentido físico, sino también lo es de manera espiritual y trascendente. Por ello pertenecerán realmente a la familia de Jesús y María aquellos que hacen la voluntad de Dios. ¿Podríamos decir que nosotros formamos parte de esta familia?

San Agustín de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia
Sermón 25 sobre San Mateo: PL 46, 937.
«Éste es mi hermano, mi hermana, mi madre» (Mc ,).

Os suplico que prestéis atención a lo que dijo Cristo, el Señor, extendiendo la mano hacia sus discípulos: “Estos son mi madre y mis hermanos”. Y seguidamente: “El que cumple la voluntad de mi Padre que me ha enviado, éste es mi hermano, mi hermana, mi madre”. ¿Por ventura no cumplió la voluntad del Padre la Virgen María, ella que dio fe al mensaje divino, que concibió por su fe, que fue elegida para que de ella naciera entre los hombres el que había de ser nuestra salvación, que fue creada por Cristo antes que Cristo fuera creado en ella? Ciertamente, cumplió Santa María, con toda perfección la voluntad del Padre y, por esto, es más importante su condición de discípula de Cristo que la de Madre de Cristo, es más dichosa por ser discípula de Cristo que por ser madre de Cristo. Por esto, María fue bienaventurada, porque, antes de dar a luz a su maestro, lo llevó en su seno…

¡María fue santa, María fue dichosa! Pero más importante es la Iglesia que la misma Virgen María. ¿Por qué? Porque María es parte de la Iglesia, un miembro santo, un miembro excelente, un miembro supereminente, pero un miembro de la totalidad del cuerpo… Por tanto, amadísimos hermanos, prestad atención a vosotros mismos: también vosotros sois miembros de Cristo, cuerpo de Cristo (1 Co 12,27). ¿Cómo lo sois? Poned atención a lo que el mismo Cristo dice: “Estos son mi madre y mis hermanos “ ¿Cómo seréis madre de Cristo? “El que escucha y cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”.

San Ireneo de Lyon, obispo y mártir
Tratado: Nuestra Señora del Sí: aquella que hace la voluntad de Dios
Contra las herejías III; 21,9- 22,1 cf. SC 211.
«» (Mc ,).

Dios había prometido que del linaje de David saldría un rey eterno que recapitularía todas las cosas en sí mismo (Sal. 131,11; Ep 1,10). Lo que Dios modeló en el origen (Gn 2,7), lo recapituló… Igual que Adán, el primer hombre ha recibido su sustancia de una tierra intacta y todavía virgen…y fue modelado por la mano de Dios (Job 10,8), es decir, por el Verbo de Dios,… del mismo modo, de María todavía virgen, el Verbo ha sido engendrado en el tiempo de forma apropiada para recapitular al primer Adán… ¿Por qué Dios no cogió para ello el barro como con Adán? ¿Por qué hizo surgir de María la obra que él había modelado? Es para que esta obra no fuera otra distinta de la primera, que fuera exactamente la misma, recapitulada, respetando toda la semejanza con el primer Adán. (Gn 1,27)

Los que creen que Cristo no ha recibido nada de la Virgen se equivocan. Para rechazar la herencia de la carne, rechazan también su semejanza… Otros diciendo que Cristo no se manifestó más que en apariencia, haciendo ver que era hombre, o que se hizo hombre sin tomar nada del hombre. Si no ha recibido su sustancia humana de ningún ser humano, entonces no se hizo hombre ni hijo de hombre. Y si no se hizo lo que somos nosotros, sus sufrimientos y sus penas no tenían ninguna importancia… El apóstol Pablo afirma claramente en la carta a los Gálatas 4,4: “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer.”

Tratado:
Sobre la virginidad, c. 5.
«Los que hacen la voluntad de Dios, son mi hermano y mi madre» (Mc ,).

Las que se consagran totalmente al Señor, no deben afligirse de que guardando su virginidad como María, no pueden ser madres según la carne… El que es fruto de una sola Virgen santa, es la gloria y el honor de todas las demás vírgenes, porque como María, son madres de Cristo, si hacen la voluntad de su Padre.

La gloria y la felicidad de María, de ser la madre de Cristo, alcanzan a todos en estas palabras del Señor: “Quien hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Indica así el parentesco espiritual que lo relaciona con pueblo que rescató. Sus hermanos y sus hermanas, son los varones y las mujeres santas que son coherederos con él de su herencia celeste (Rm 8,17).

Su madre es la Iglesia entera, porque ella es quien, por la gracia de Dios, da a luz a los miembros de Cristo, es decir a los que le son fieles. Su madre es también toda alma santa, que hace la voluntad de su Padre y cuya caridad fecunda se manifiesta en aquellos a los que da a luz para Él, “hasta que Él mismo, sea formado en ellos ” (Ga 4,19)…

Entre todas las mujeres, María es la única que es virgen y madre al mismo tiempo, no sólo por el espíritu, sino también por el cuerpo. Es madre según el espíritu… de los miembros de Cristo, es decir de nosotros, porque cooperó por su caridad a dar a luz en la Iglesia a los fieles, que son los miembros de esto divino Maestro, nuestra cabeza (Ef 4,15-16), verdaderamente Ella es madre según la carne. Hacía falta, en efecto, que nuestro Maestro naciera, según la carne, de una virgen para enterarnos de que nosotros, sus miembros, debíamos nacer según el espíritu de otra virgen que es la Iglesia. María es pues la única, que es madre y virgen a la vez de espíritu y de cuerpo. Pero la Iglesia entera, en los santos que deben poseer el Reino de Dios, es, según el espíritu, madre de Cristo y virgen de Cristo.

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San Francisco de Sales, obispo
Escritos
Conversación de la voluntad de Dios. IV, 267.
«El que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi madre» (Mc 3,31).

La voluntad de Dios se puede entender de dos maneras: una, es la voluntad de Dios significada y otra, la de su complacencia… pero referente a esta última, escuchad lo que dice el gran San Anselmo, que era muy flexible y complaciente. “Oh, hijos míos, dice el gran santo, sabed que recordando que nuestro Señor ha mandado que hagamos a los demás lo que quisiéramos que ellos nos hiciesen, yo no tengo más remedio que hacerlo así, ya que me gustaría que Dios hiciese mi voluntad y por tanto hago con gusto la de mis hermanos, para que el buen Dios se digne hacer alguna vez la mía.” Hay además otra consideración y es que después de lo que es la voluntad de Dios significada, no hay medio mejor para saber su voluntad de complacencia, ni más seguro, que la voz de mi prójimo; porque Dios no me va a hablar, ni menos me va a enviar ángeles para declararme su complacencia.

Las piedras, los animales, las plantas, no hablan: por tanto solamente el hombre es quien puede manifestarme la voluntad de Dios y por eso me adhiero a ella tanto cuanto me es posible…

Dios me ordena tener caridad para con el prójimo; es una gran caridad estar unidos unos con otros y para ello no veo medio mejor que ser dulce y condescendiente. La dulce y humilde condescendencia tiene que sobresalir en todas nuestras acciones.

Pero la consideración principal, para mí, es la de creer que Dios me manifiesta sus voluntades por las de mis hermanos y por tanto estoy obedeciendo a Dios tantas cuantas veces condesciendo en algo a los demás…

Además, ¿es que nuestro Señor no ha dicho que si no nos hacemos como niños pequeños no entraremos en el reino de los Cielos? No os extrañéis por tanto si soy dulce y de fácil condescendencia como un niño, pues con ello no hago sino lo que el Salvador me ordena.

Beato Guerrico de Igny, abad
Homilía:
Sermón 2º para la Natividad de María, 3-4.
«Estos son mi madre y mis hermanos» (Mc ,).

El Evangelio nos enseña el rostro más bello de Cristo: su vida y la enseñanza que nos ha dado a través de su palabra y de su propio ejemplo. Conocer a Cristo bajo esta forma es lo que constituye, en la vida presente, la piedad de los cristianos… Por eso Pablo, sabiendo que «la carne no sirve para nada sin el Espíritu que la vivifica» (Jn 6,63), no quiere ya conocer a Cristo según la carne (2C 5,16) sino sólo vivir para aquel que es Espíritu vivificante (1C 15,45).

Ahora bien, parece que María comparte este mismo sentimiento cuando, deseando hacer penetrar en los corazones de todos al Amado nacido de su seno, al Amado de sus deseos, le describe no según la carne sino según el Espíritu. Parece que, con Pablo, quiere decir: «Si alguna vez juzgamos a Cristo según tales criterios, ahora ya no» (2C 5,16). Efectivamente, desea ella también formar a su Hijo único en todos sus hijos de adopción. Por eso, aunque hayan ya sido engendrados a través de la palabra de la verdad (St. 1,18), María sigue igualmente engendrándolos cada día a través de los deseos y la solicitud de su ternura maternal, hasta que alcancen «el estado del Hombre perfecto, a la medida de la plenitud» de su Hijo (Ef 4,13), ella que una vez por todas lo engendró y dio a luz…

De esta manera nos hace el elogio del fruto de su seno: «Yo soy la madre del bello amor, del temor y del conocimiento, la madre de la santa esperanza» (Sir 24,24 Vulg). –¿Es pues éste tu Hijo, Virgen de las vírgenes? ¿Es éste tu Amado, oh tú, la más bella de las mujeres? (Ct 5,9). – Sí, ciertamente, así es mi Amado, es mi hijo, oh hijas de Jerusalén (v 16). Mi Amado es él mismo el bello amor, y en el que nace de él mi Amado es el bello amor, el temor, la esperanza y el conocimiento».

Isaac de la Stella, monje cisterciense
Homilía 51, para la Asunción: PL 194, 1862.
«El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana, mi madre» (Mc ,).

El Hijo de Dios es el primogénito entre muchos hermanos, y, siendo por naturaleza único, atrajo hacia sí a muchos por la gracia, para que fuesen uno solo con él. Pues da poder para ser hijos de Dios a cuantos lo reciben (Jn 1,12). Así pues, hecho hijo del hombre, hizo a muchos hijos de Dios. Atrajo a muchos hacia sí, único como es por su caridad y su poder: y todos aquellos que por la generación carnal son muchos, por la regeneración divina son uno solo con él. Cristo es, pues, uno, formando un todo la cabeza y el cuerpo (Col 1,18).

Este Cristo único es nacido del único Dios en los cielos y de una única madre en la tierra; muchos hijos, a la vez que un solo hijo. Pues así como la cabeza y los miembros son un hijo a la vez que muchos hijos, asimismo María y la Iglesia son una madre y varias madres; una virgen y muchas vírgenes. Ambas son madres, y ambas vírgenes; ambas concibieron sin voluptuosidad por obra del mismo Espíritu; ambas dieron a luz sin pecado la descendencia de Dios Padre. María, sin pecado alguno, dio a luz la cabeza del cuerpo; la Iglesia, por la remisión de los pecados, dio a luz el cuerpo de la cabeza. Ambas son la madre de Cristo, pero ninguna de ellas dio a luz al Cristo total sin la otra. Por todo ello, en las Escrituras divinamente inspiradas, se entiende con razón como dicho en singular de la Virgen María lo que en términos universales se dice de la virgen madre Iglesia lo que en especial se dice de la virgen madre María.

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Publicado el 20 septiembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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