JUAN 14,23-29

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (14,23-29): facebook pq

23 Jesús le respondió: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.

juan-14-23

 

24 El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.

25 Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.

26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.

JUAN 14.26

27 Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman!

JUAN 14.27

28 Me han oído decir: «Me voy y volveré a ustedes». Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

29 Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

30 Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí,

31 pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado. Levántense, salgamos de aquí».

San Columbano, abad
«Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mi» (Jn 16,33)

“Mi paz os dejo, mi paz os doy” (Jn 14,27). Pero ¿de qué nos sirve saber que esta paz es buena, si nosotros no velamos por ella? aquello que es muy bueno suele ser muy frágil; y los bienes preciosos reclaman mayor atención y vigilancia. Muy frágil es la paz que se puede perder por una palabra ligera o una ofensa mínima hecha a un hermano.
Sin embargo, nada complace más a los hombres que hablar fuera de contexto y ocuparse de lo que no les compete, de proferir discursos estériles y de criticar los ausentes. Por consiguiente, que aquellos que no pueden decir: “Dios mi Señor me dio el lenguaje de un hombre que se deja instruir, para que yo sepa a mi vez consolar a aquel que no puede más» (Is 50,4), que así se manifiesten o, si dicen una palabra, que sea una palabra de paz… «El cumplimiento perfecto de la Ley, es el amor” (Rm 13,10): que se digne inspirárnoslo el buen Señor y Salvador Jesucristo, el autor de la paz y el Dios del amor.

JUAN 14.23

Meditación

Tomás de Kempis, Imitación de Jesucristo, Libro II, c. 1, 2-3

Permanecer en el Reino de Dios

«El Reino de Dios está dentro de vosotros» dice el Señor… Ea, pues, alma fiel prepara tu corazón a este Esposo para que quiera venirse a ti, y hablar contigo. Porque Él dice así: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y vendremos a él, y haremos en él nuestra morada» (Jn 14,23). Da, pues, lugar a Cristo, y a todo lo demás cierra la puerta. Si a Cristo tuvieres estarás rico, y te bastará. Él será tu fiel procurador, y te proveerá de todo, de manera que no tendrás necesidad de esperar en los hombres. Porque los hombres se mudan fácilmente, y desfallecen en breve; pero «Jesucristo permanece para siempre» (Jn 12,34), y está firme hasta el fin.

No hay que poner mucha confianza en el hombre frágil y mortal aunque sea útil y bien querido, ni has de tomar mucha pena si alguna vez fuere contrario o no te atiende. Los que hoy son contigo, mañana te pueden contradecir, y al contrario; porque muchas veces se vuelven como el viento. Pon en Dios toda tu esperanza, y sea Él tu temor y tu amor. Él responderá por ti, y lo hará bien, como mejor convenga.

«No tienes aquí domicilio permanente» (Hb 13,14). Dondequiera que estuvieres, serás «extraño y peregrino» (Hb 11,13), y no tendrás nunca reposo, si no estuvieres íntimamente unido a Cristo.

JUAN 14.27

San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo Escritos
«No os preocupéis tanto por vuestra vida»

El Señor dijo a sus discípulos: «Os doy mi paz» (Jn 14,27). Es necesario pedir a Dios esta paz de Cristo, y el Señor la dará al que se la pida. Cuando la recibimos hemos de velar santamente por ella y hacerla crecer.
Aquel que en sus aflicciones no se abandona a la voluntad de Dios, no puede conocer la misericordia de Dios. Si te sobreviene una desgracia, no te dejes abatir, sino acuérdate de que el Señor te mira con bondad. No aceptes este pensamiento:
«¿El Señor me mirará con amor siendo así que le he ofendido?», porque el Señor es bueno por naturaleza. Vuélvete con fe a Dios y di como el hijo pródigo del Evangelio: «No soy digno de ser llamado hijo tuyo» (Lc 15,21). Entonces verás cuán querido eres del Padre, y tu alma conocerá un gozo indescriptible.

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Publicado el 18 diciembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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