MARCOS 2,23-28

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (2,23-28):

23 Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar.

24 Entonces los fariseos le dijeron: «¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».

25 El les respondió: «¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre,

26 cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?».

27 Y agregó: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.

28 De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado».

MARCOS 2.27

San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de Mateo, n. 39

“El Hijo del hombre es Señor del sábado” (Mc 2, 28)

El sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado… A los principios la ley del sábado era útil en muchas y graves cosas. Así, por ejemplo, hacía que los hombres fueran mansos y humanos con sus parientes, les enseñaba la providencia de Dios, la creación… Si cuando puso Dios la ley del sábado les hubiera dicho: haced obras buenas el sábado y no obréis la maldad, el pueblo no habría guardado esa ley. Por tal motivo, lo vedó todo y dijo: Nada haréis. Y ni aun así se mantuvieron en el orden.

Cuando Dios puso la ley del sábado, oscuramente dio a entender que su deseo era solamente que se abstuvieran de lo malo. Dijo: No haréis obra alguna fuera de lo tocante a aderezar lo que cada cual haya de comer. En cambio, en el templo se hacían todas las obras con mayor empeño y doble trabajo. De este modo, mediante la sombra les iba descubriendo la verdad (cf Col 2,17).

Preguntarás: entonces ¿toda aquella ganancia la suprimió Cristo? De ninguna manera. Por el contrario, en gran manera la aumentó… no convenía tampoco ya por ese medio conocer que Dios es el creador de todas las cosas; ni ser así educados para la mansedumbre los que eran llamados a imitar la benignidad de Dios. Pues dijo Cristo: Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial. Ni convenía que celebraran sólo un día festivo aquellos a quienes se ordenaba tener como festivos todos los días de la vida. Porque dice: Celebremos, pues, la festividad, no con la levadura vieja, no con la levadura de la malicia y la maldad, sino con los ázimos de la pureza y la verdad. No les conviene ya acercarse al arca y al altar de oro a quienes tienen habitando consigo al Señor de todos; al que para todo le hablan y le consultan por medio de la oración, el sacrificio, las Escrituras, las limosnas; al que llevan dentro de sí.

SABADO MARCOS

Afraates, Disertaciones, n, 13, 1-2.13

“Jesucristo es Señor del sábado” (Mc 2, 28)

El Señor, por medio de Moisés, su servidor pidió a los hijos de Israel que observaran el sábado. Les dijo: «Trabajarás durante seis días pero el día séptimo es el sábado, un día de reposo dedicado al Señor tu Dios» (Ex 20,9)… Y les advirtió: «Descansarás tú, tu esclavo, tu esclava, tus bueyes y tu asno». Y añadió: «Igualmente descansarán el mercenario y el extranjero y todo animal que trabaja a tu servicio» (Ex 23,12)… El sábado no ha sido impuesto como una prueba, una opción entre la vida y la muerte, entre la justicia y el pecado igual que los demás preceptos según los cuales el hombre puede escoger entre la vida y la muerte. No, el sábado es el día que se ha dado al pueblo para su descanso, no sólo el de los hombres sino también el de los animales…

Escucha ahora, pues, cual es el sábado que Dios quiere. Isaías lo ha dicho: «Dad descanso a los abatidos» (28,12). Y en otra parte: «Los que observan el sábado sin profanarlo, se verán reconfortados por mi alianza y son los que escogen lo que a mí me place» (56,4)… El sábado no hace ningún provecho a los malvados, los asesinos, los ladrones. Pero los que escogen hacer lo que Dios quiere y alejan de sus manos el hacer el mal, Dios habita en ellos y hace su morada en ellos, tal como lo dice su palabra: «Habitaré en ellos y caminaré junto a ellos» (Lv 26,12; 2Co 6,16)… Nosotros, pues, guardemos fielmente el sábado de Dios, es decir, lo que es grato a su corazón. Así entraremos en el sábado del gran descanso, el sábado del cielo y de la tierra en el que toda criatura descansará.

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Publicado el 31 diciembre, 2015 en Sin categoría y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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