JUAN 12, 1-11

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (12, 1-11):

1 Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.

2 Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.

3 María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.

4 Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:

5 «¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?».

6 Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.

7 Jesús le respondió: «Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.

8 A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre».

9 Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.

10 Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,

11 porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús a causa de él.

El que no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera

Orígenes (v. 185-253), sacerdote y teólogo
Comentario al Cantar de los Cantares, II- 1,12; SC 375 (trad. Editorial ciudad nueva, biblioteca patrística)
«La casa se llenó del olor del perfume»

Parece como si la esposa dijera :”Mi nardo, con el que ungí a mi esposo, al retornar hacia mí, me trajo el olor del esposo, y como si su propio olor natural quedase superado por la fragancia del esposo, me trajo esta misma fragancia.»
Representemos aquí a la esposa-Iglesia en la persona de María, de la que oportunamente se dice que trae consigo una libra de perfumes de nardo puro muy caro, unge los pies de Jesús y los enjuga con sus propios cabellos, y así gracias a su cabellera, recibe y recupera para sí el perfume, impregnado ahora de la calidad y virtud del cuerpo de Jesús.
Y toda la casa, añade, se llenó del olor del perfume. Esto indica ciertamente que el olor de la doctrina que procede de Cristo y la fragancia del Espíritu Santo llenaron toda la casa de este mundo y la casa de toda la Iglesia.
O bien, cuando menos llenaron toda la casa del alma que tomó parte en el olor de Cristo ofreciendo primero el don de su fe, como perfume de nardo, y luego recibiendo por esto la gracia del Espíritu santo y la fragancia de la doctrina espiritual… y por eso mismo puede decir: «Somos buen olor de Cristo para Dios»(2Co 2,15). Y como quiera que este perfume estaba lleno de fe y de preciosos sentimientos, por eso Jesús atestiguó a su favor diciendo: «Ha hecho una buena obra conmigo»(Mc 14,6).

HAY PERFUMES QUE HUELEN A RECUERDOS

 

Anuncios

Publicado el 8 marzo, 2016 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Pingback: JUAN 11-12 |

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: