MARCOS 12, 1-12

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (12, 1-12): facebook pq

1 Jesús se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lugar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.

2 A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía.

3 Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.

4 De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes.

5 Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.

6 Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: “Respetarán a mi hijo”.

7 Pero los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra”.

8 Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.

9 ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros.

10 ¿No han leído este pasaje de la Escritura: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular:

MARCOS 12.10

11 esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos”?».

12 Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

San Juan Crisóstomo (v. 345-407), sacerdote en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía 11ª sobre la 2ª carta a los Corintios
“Todavía le quedaba alguien: su hijo muy amado”

“Cristo nos confió el ministerio de la reconciliación” (2Co 5,18). Pablo destaca la grandeza de los apóstoles mostrándonos qué ministerio les ha sido confiado, al mismo tiempo que manifiesta el amor con que Dios nos amó. Después de que los hombres se hubieran negado a escuchar al que les había enviado, Dios no hizo estallar su cólera, no les rechazó. Sino que persiste en llamarlos por sí mismo y por los apóstoles… “Dios puso en nuestra boca la palabra de la reconciliación “ (v. 19).
Venimos pues, no para una obra penosa, sino para hacer a todos los hombres amigos de Dios. Ya que no escucharon, nos dice el Señor, continúa exhortándolos hasta que alcancen la fe. Por eso Pablo añade: “Somos embajadores Cristo; es Dios mismo quien os llama por nuestro medio. Os suplicamos en nombre de Cristo: reconciliaos con Dios “…
¿Qué podríamos comparar con un amor tan grande? Después de que hemos pagado sus bienes con ultrajes, lejos de castigarnos, nos dio a su Hijo para reconciliarnos con él. Entonces, lejos de querer reconciliarse, los hombres lo mataron. Dios envió a otros embajadores para exhortarlos y, después de eso, él mismo se hace súplica por ellos. Siempre nos pedía: “Reconciliaos con Dios”. No dice: “Que se reconcilie Dios con vosotros”. No es él quien nos rechaza; somos nosotros los que nos negamos a ser sus amigos. ¿Acaso Dios puede anidar un sentimiento de odio?

MARCOS 12.6

San Basilio (c 330-379), monje y obispo de Cesarea en Capadocia, doctor de la Iglesia. Grandes Reglas monásticas, § 2
“Todavía le faltaba enviar a alguien: a su Hijo muy amado”

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Gn 1,26), lo honró con el conocimiento de sí mismo, lo dotó de razón, por encima de los demás seres vivos, le otorgó poder gozar de la increíble belleza del paraíso y lo constituyó, finalmente, rey de toda la creación. Después, aunque el hombre cayó en el pecado, engañado por la serpiente, y, por el pecado, en la muerte y en las miserias que acompañan al pecado, a pesar de ello, Dios no lo abandonó; al contrario, le dio primero la ley, para que le sirviese de ayuda, lo puso bajo la custodia y vigilancia de los ángeles, le envió a los profetas, para que le echasen en cara sus pecados y le mostrasen el camino del bien…
La bondad del Señor no nos dejó abandonados y, aunque nuestra insensatez nos llevó a despreciar sus honores, no se extinguió su amor por nosotros, a pesar de habernos mostrado rebeldes para con nuestro bienhechor; por el contrario, fuimos rescatados de la muerte y restituidos a la vida por el mismo nuestro Señor Jesucristo; y la manera como lo hizo es lo que más excita nuestra admiración. En efecto, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo (Ef. 2,6-7). Más aún, soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores, fue traspasado por nuestras rebeliones, sus cicatrices nos curaron (Is 53,4-5); además, nos rescató de la maldición, haciéndose por nosotros un maldito (Ga 3,13), y sufrió la muerte más ignominiosa para llevarnos a una vida gloriosa.
Y no se contentó con volver a dar vida a los que estaban muertos, sino que los hizo también partícipes de su divinidad y les preparó un descanso eterno y una felicidad que supera toda imaginación humana. ¿Cómo pagaremos, pues, al Señor todo el bien que nos ha hecho? (Sal. 115, 12) Es tan bueno que la única paga que exige es que lo amemos por todo lo que nos ha dado.

Gunther Schiwy, “Iniciación al Nuevo Testamento”, Ed. Sígueme, España, 1.969

Al rechazar los dirigentes del judaismo a su mesías, se condenaron a sí mismos, y a su propio pueblo: ellos los malos viñadores. La parábola (cf. Mt 13, 24A) está penetrada de rasgos particulares que piden interpretación alegórica. Se habla sin duda de un gran terrateniente (cf. 13, 24B), que por añadidura vive en el extranjero. El vallado (aquí positivamente; más negativamente en Ef. 2,14) sirve para proteger contra las alimañas salvajes “cazadnos las raposas… que desvastan la viña; nuestra vida está en flor” (Cant 2, 15) y contra ladrones: “Donde falta una tapia, se esquilma la viña” (Ecli 36, 27). El lagar posibilita pisar la uva en el propio terreno; la torre se destina a vigilar contra bandas de ladrones y, a par, para alojamiento de los renteros durante la vendimia. A quien simbolizara la viña, era cosa evidente para todos los oyentes, pues en realidad Jesús se apoya claramente en un famoso texto de Isaías:

“Cantaré a mi amigo la canción de su amor por su viña. Adquirió mi amigo una viña en un collado fértil. La cavó, la despedregó y la plantó de cepas escogidas, y edificó una torre en medio de ella, y construyó en ella un lagar, y esperó hasta que diese uvas, y dio agraces. Ahora, pues, habitantes de Jerusalén, y vosotros, ¿oh varones de Judá!, sed jueces entre mí y mi viña. ¿Qué es lo que debí hacer, y que no haya hecho por mi viña? ¿Por qué esperé que llevase uva y ella dió agraces?. Pues ahora os diré claramente lo que voy ahacer con mi viña; le quitaré su cerca, y será talada; derribaré su tapia, y será hollada. Y la dejaré que se convierta en un erial; no será podada ni cavada, y crecerán en ella zarzas y espinas, y mandaré a las nubes que no lluevan gotas sobre ella. La viña del señor de los ejercitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá, su plantel delicioso, y me prometí de ellos justicia y no veo más que sangre; equidad, y no oigo sino gritos de espanto” (Is 5, 1-7).

La parábola de Jesús narra en que se pone sobre todo de manifiesto la maldad del pueblo escogido. -Evidentemente aquí se alude a la persecución de los criados de Dios, los profetas (cf. Mt 21, 34-36). -La narración pierde ahora verosimilitud en gracia de la verdad religiosa, pues no hay nadie en el mundo que obre así. Efectivamente, con paciencia humanamente incomprensible el amo envía ahora a su hijo, pudiérase decir que francamente lo “sacrifica”. Así habló Dios un día a Abrahám: “Toma a Isaac, tu hijo único, a quien amas, y ve al país de Moriyá, y allí me lo ofrecerás en holocausto sobre uno de los montes que yo te mostraré” (Gén 22,2). -Pero los viñadores no saben de respeto de ningún género, quieren demostrar al dueño con la mayor claridad posible que no están dispuestos a reconocerle sus derechos y hasta que quieren heredarle a la fuerza (cf. Lc 12, 13). No enterrar a uno, era la mayor ignominia que se le podía infligir: “Mas tú has sido arrojado sin sepulcro, como carroña abominable” (Is 14,19).

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Publicado el 8 mayo, 2016 en Sin categoría y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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